Bodegas BSI lamenta profundamente el fallecimiento de Francisco Pardo, uno de los grandes sabios de la Monastrell, que, durante 36 años estuvo vinculado a la bodega de referencia de la D.O.P. Jumilla. Bajo la dirección técnica de Pardo, hasta su jubilación en noviembre de 2019, nacieron gamas de vinos emblemáticas y que todavía hoy en día son reconocidas y valoradas por los consumidores de los mercados nacionales e internacionales.

La herencia de Francisco Pardo va, sin embargo, mucho más allá. Tal y como explica Joaquín Hernández, director general de Bodegas BSI, “durante las décadas en las que disfrutamos de Paco en BSI, más que un legado embotellado, nos dejó un tesoro en forma de un equipo técnico comprometido con la minuciosidad y el rigor”.

Investigador apasionado de la variedad Monastrell, colaborador activo en trabajos con universidades e instituciones científicas, y autor de artículos científicos de referencia para las nuevas generaciones de enólogos, Francisco Pardo, en su quehacer enológico nunca perdió de vista al consumidor final.

Francisco Pardo fue, junto a investigadores de distintas universidades españolas y de Francia, el principal artífice de la valoración de la Monastrell, mediante numerosas investigaciones, iniciados al comienzo de la década de los 90, sobre la variedad autóctona, métodos de cultivo y elaboración enológica. Una época en la que eran muy pocos los que apostaban por la Monastrell como una variedad noble.

Estudios que cristalizaron en innumerables publicaciones en revistas técnicas y en su libro “Viñas, Bodegas y Vinos”, publicado en diciembre de 1996, en el que valoriza la Monastrell, así como los viñedos de Jumilla y sus bodegas.

Con la calidad como premisa en todo su trabajo, Pardo puso en marcha en Bodegas BSI, hace más de 25 años, certificaciones de calidad y sistemas para liquidar la uva a los socios cooperativistas en función de su calidad, que han sido referencia para muchas otras bodegas de la Región y de fuera de ella.

Nunca perdió de vista el mercado y sus demandas, como la del cultivo ecológico, hoy tan valorado y que impulsó con convencimiento en nuestra bodega.

“El vino jumillano en particular y todo el sector nacional, en general, pierde a todo un referente en la enología mediterránea, pionero en la elaboración, por ejemplo, con BSI de vinos de Monastrell sin sulfitos añadidos, el primer vino de maceración carbónica de esta variedad, el embotellado con los vinos Gémina de pie franco, la puesta en valor de los rosados de Monastrell o en la salvaguarda de patrimonios enológicos, como los grandes vinos dulces de esta variedad; o el primer blanco de Airén fermentado en barrica en la zona”, apunta Hernández.

Pardo, cuyos valores siempre quedarán impresos en el ADN de la familia de Bodegas BSI capitaneó a la bodega hacia una constante valorización del producto basada en la calidad. Uno de sus últimos hitos fue la identificación, estudio y vinificación de los tres vinos de edición limitada que conforman la gama Gémina Premium Origen. D.E.P.