MICAELA FERNÁNDEZ

.- Fue durante su legislatura a mediados de los años 80 cuando los herederos del castillo de Mula llegaron por primera vez a la localidad reclamando su propiedad, ¿cómo fue aquel momento?

.- La verdad que fue un momento un poco confuso y un poco triste, no entendíamos lo que pasaba, no lo podíamos entender, y más teniendo en cuenta que el Ayuntamiento ya le había comunicado al Ministerio de Cultura, que era propiedad municipal. No podíamos entender lo que ocurría, nos pilló de sorpresa. El castillo estaba incluido en el inventario de bienes del Ayuntamiento como propiedad de Mula y había datos administrativos que decían que era del pueblo de Mula.

En ese momento me sentí desconcertado, mal, porque los historiadores me habían contado muchas veces el famoso pleito que había tenido Mula con el marqués y aquello rememoró todos los diablos del pasado. Recuerdo un tiempo antes de que ellos presentaran el escrito reclamando su propiedad por el Registro de entrada, sobre 1989, un domingo iba con mi mujer y mis hijas a la piscina y paró un señor con un BMW y encima una tabla de surf, algo que no era característico ver por Mula en esa época. Me preguntó que si era el alcalde y me dijo que él era el amo del castillo. Mi respuesta en ese momento fue, pues encantado de conocerlo, pensando inicialmente que era alguien que tenía algún problema y me pidió hablar. Era domingo, en la calle y con mi familia y le dije que pidiera hora en el Ayuntamiento y le atendería. Me dijo que era de Madrid y le dije que podíamos vernos en otro momento, nos despedimos y se fue.

Luego nos encontramos con la noticia de lo que habían registrado, convoqué al secretario del Ayuntamiento, a los servicios jurídicos, a los asesores del Ayuntamiento y a todos los portavoces de la oposición en ese momento y empezamos a marcar la estrategia de defensa jurídica para ver qué era lo que había ocurrido y qué era lo que podía pasar. La verdad que casi todos los funcionarios del Ayuntamiento se quedaron sorprendidos porque todos habían visto unas certificaciones que habían salido del Ayuntamiento que decían que el castillo era de Mula y nos sorprendió mucho.

.- ¿Cuáles fueron los trámites que se realizaron en ese momento?

.- Ellos presentaron el escrito y se hicieron informes por parte de los servicios jurídicos del Ayuntamiento donde se explicaba que ellos reclamaban la propiedad y les respondíamos que el Ayuntamiento no estaba de acuerdo de que el castillo pasara a ellos. Pasó un tiempo desde aquel escrito y ellos quisieron reclamar la propiedad del castillo por vía judicial después de inscribir el castillo en el Registro de la Propiedad. Nos reunimos todos los concejales del Ayuntamiento, los servicios jurídicos y se pensó en cómo se podía defender este asunto. Después de muchas reuniones y valoraciones se adoptó la línea de defensa de ‘usucapión’, en la que, si se demostraba que una propiedad se tenía desde hacía más de 25 años de forma pacífica, la propiedad pasa a la persona que la tiene. Defendiendo esa posición toda la línea de defensa fue en esa dirección. Se presentaron todos los escritos correspondientes demostrando que el Ayuntamiento había tenido la posesión del castillo, se incluyeron todas las inversiones que se habían hecho hasta ese momento y llamamos a muchas personas de aquella época, personas mayores, que pasaron después por el juzgado y testificaron uno a uno que el uso del castillo había sido siempre del Ayuntamiento. Hubo muchas anécdotas de aquellas declaraciones. Recuerdo uno que decía que ya en la época de la Guerra Civil el Ayuntamiento les mandaba al castillo para ver si venían los aviones a bombardear la ciudad, alguno, herrero de profesión, decía que había ido a reparar zonas del castillo por orden del Ayuntamiento, en definitiva que el uso que el Ayuntamiento había hecho de ese castillo era real por lo tanto, el proceso que planteaba el abogado defensor de ‘usucapión’ era correcto, lo habíamos tenido durante más de 25 años. A pesar de eso, el Juzgado de Mula le dio la propiedad a los que decían eran propietarios del castillo. Aquello fue un jarro de agua fría, fue durísimo, pero seguimos el proceso, qué podíamos hacer, y recurrimos a la Audiencia Provincial y después de un tiempo al final ganamos el juicio. Nos lo comunicaron en junio de 1994 después de un proceso de casi cuatro años.

.- Después de todo ese proceso durante su periodo como alcalde, ¿cómo vivió las situaciones posteriores que se sucedieron respecto al castillo?

.- Lo viví mal, de pensar que algo que era nuestro y que la última sentencia nos había sido favorable, y además, me puse en el lugar de quienes en ese momento estaban en la corporación, pensé en la angustia y sufrimiento que se tiene en ese momento. No lo vives igual, porque no puedes intervenir igual, pero lo pasé mal también y, por supuesto que hablaba mucho con Pepe Iborra y me informaba de cómo iba el proceso y pude ver sus momentos de euforia y de desesperanza como me había pasado antes a mí.

.- ¿Cómo se encontraba el castillo en ese momento?

Estaba perfectamente restaurado y en buenas condiciones. Tenía algunas dificultades de acceso porque tenía escalones muy altos, pero se había subsanado en la reforma y el castillo era perfectamente visitable. Todavía no se había promocionado turísticamente, pero se podía visitar. Si venía alguien de Mula que quería enseñarlo se dejaba el DNI en el Ayuntamiento y te daban la llave, pero era sólo gente de Mula quien quería enseñarlo, era todo un orgullo poder enseñárselo a familiares y amigos.

La pena de todo esto es que un castillo que estaba restaurado prácticamente e incluso se rodaron en él algunas películas, de estar bien, al menos consolidado, es una pena que se destrozara como se ha destrozado.

.- Como muleño, ¿qué es para usted el castillo de Mula?

El castillo es una parte importante de nuestra vida, es algo que refleja nuestro pasado, nuestra historia. Por un lado, la tristeza que ver que ese tipo de obra grandiosa de aquella época que tuvieron que hacer con un esfuerzo muy grande por parte de los que pagaban impuestos, pero de verdad, conforme te explican lo que el castillo, desde niños como un misterio, desde jóvenes como una aventura y después como una indignación de ver que no era un castillo para defenderse de los que nos invadían, sino que era un castillo con la misión de hostigar al propio pueblo. Lo hemos visto siempre como un misterio, una aventura y como la satisfacción de tener una obra como esa en nuestro propio pueblo.

.- ¿Qué supone la conmemoración de sus quinientos años de historia?

.- Creo que es importante, son muchos años, que se conmemoren para afianza todavía más entre los muleños la importancia del castillo. Creo que ha sido muy buena idea, creo que hay muchos datos y conocimiento exacto de lo que ha sido el castillo. Posiblemente sirva para que nos conozcan más fuera y para impulsar las emociones del municipio.

.- ¿Qué le ha supuesto rememorar todo aquel proceso que se vivió en torno al castillo?

.- Es algo especial, recordar lo que ocurrió entonces lo ves por un lado extraño y, por otro, emocionalmente te afecta. Visualizas todos aquellos pasos y ves emociones fuertes, decepciones, frustraciones, ves que alguna gente quería utilizarlo de forma torticera y por otro lado el recuerdo y el apoyo unánime de los diecisiete concejales del Ayuntamiento, de toda la gente con la que conectamos para que nos acompañaran en el juicio y que reafirmaran la condición de defensa, no sabría decir los nombres de todos, pero sí visualizo a todas las personas que estuvieron allí muy agradecidos de eso. Rememorar todo eso me afecta, hay una parte emocional que me afecta bastante y, además, pensando que me está haciendo esta entrevista una generación posterior que ha oído lo que ha ocurrido, pero no lo ha vivido. Es gratificante haber podido formar parte de la historia de este municipio en este aspecto concreto.