MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ SANDOVAL

Los doctorandos en geología Nuria Torrente García y en geografía Miguel Ángel López Sandoval ambos calasparreños, han llevado a cabo el trabajo de análisis del primer registro fósil de dinosaurio encontrado en el Noroeste de la Región de Murcia, siendo publicado en el boletín nº 9 (Julio-2020) de la Asociación Cultural Paleontológica Murciana.

RECONSTRUCCIÓN DEL PALEOAMBIENTE EN EL QUE HABITÓ EL DINOSAURIO DESCUBIERTO EN BENIZAR.

Los restos analizados se corresponden con dos fragmentos pertenecientes a una diáfisis que pudiera formar parte de un fémur de un saurópodo. De momento, el resto no nos permite visualizar una morfología relacionada a una determinada familia de saurópodos, como consecuencia de la posición anatómica a la que pertenece el fragmento, así como su tamaño y conservación.

Este fragmento constituye el primer registro fósil de dinosaurio encontrado en la Formación Utrillas en el Noroeste de la Región de Murcia, confirmando las grandes posibilidades que ofrece esta unidad estratigráfica a nuevos hallazgos.

El resto óseo objeto de estudio fue hallado dentro del término municipal de Moratalla por Miguel Tórtola, miembro de la Asociación Cultural Paleontológica Murciana, por lo que el Noroeste murciano se suma al Altiplano como los dos únicos espacios en los que se confirma la presencia de grandes saurios en nuestra región dentro de la Formación Utrillas.

Los fragmentos han sido denominados como BNZR/1 y BNZR/2 perteneciendo probablemente a la diáfisis de un fémur izquierdo de un saurópodo. El fragmento BNZR/1 posee una anchura máxima de 125 mm, una longitud de 246 mm y una altura de 79 mm, además dentro de este fragmento es posible observar la oquedad interior del tuétano, que posee una anchura de unos 38 mm y una altura de unos 9 mm.

El emplazamiento en el que los fragmentos óseos fueron encontrados se sitúa en las inmediaciones de la pedanía moratallera de Benizar. Dentro del contexto geológico, los fragmentos aparecieron en unas arenas pertenecientes al Albiense Superior dentro de la facies “Utrillas” situadas al techo del Cretácico Inferior, tratándose de unos sedimentos fluviales resultado de la erosión de macizos fundamentalmente graníticos (García Mondéjar, 1982).

Dentro de estas arenas es frecuente el registro fósil de fragmentos de troncos silicificados, así como moluscos, foraminíferos bentónicos, gasterópodos, bivalvos, ostras, formaciones nodulares, así como bioturbaciones por raíces.

De esta manera, se podría especular sobre el tipo de paleoambiente que rodeó al dinosaurio al que pertenecía la diáfisis, siendo un ecosistema deltaico de arenas finas, aportadas por un cauce fluvial en sus avenidas.

El registro fósil nos evidencia la proximidad a zonas batiales costeras de poca profundidad con vegetación tipo manglar. La influencia marina en el delta era limitada como así lo atestigua el registro fósil, además de que el área de drenaje de la cuenca fluvial estaría formado por bosques de coníferas.

En su conjunto se trataría de un gran ecotono en el que se entremezclaban tres ecosistemas a la vez, continental, fluvial y marino, de ahí la gran variedad en especies en el registro fósil del yacimiento.

Si en el Cretácico Inferior desde el punto de vista paleontológico habitaron cuatro familias diferentes dentro del taxón Saurópoda (Diplodocidae, Camarasauridae, Brachiosidae y Titanosauridae) en la Península Ibérica, las dimensiones morfométricas de nuestra diáfisis BNZR/1 nos hacen especular que posiblemente pudieron pertenecer a un individuo del taxón Titanosauridae. Si la diáfisis femoral BNZR/1 posee unos 246 mm de longitud y tras insertarla mofométricamente en el fémur de un Titanosaurio indeterminado usado como molde, nuestra diáfisis formaría parte de un fémur de unos 80 cm aproximadamente, siendo este fémur anatómicamente parte de un esqueleto de saurópodo (posible Titanosaurio) de una altura máxima a la cruz de 1,80 metros aproximadamente.

Por lo que especulamos que la diáfisis pudo haber formado parte de un individuo de saurópodo subadulto, o de una especie de saurópodo no especialmente grande.

El hallazgo de esta diáfisis supone un gran incentivo para la investigación paleontológica en la Región de Murcia, pues a partir de ahora, habrá que considerar a las arenas de la Formación Utrillas del Noroeste y del Altiplano como una zona de gran valor para la investigación paleontológica de los grandes saurios del Albiense Superior, dentro del Cretácico Inferior a nivel nacional e internacional dado a las grandes posibilidades que ofrece a nuevos hallazgos.