ALFONSO SÁNCHEZ/Ex concejal socialista en Caravaca

Tras un largo proceso de reflexión, he tomado una de las decisiones más difíciles y complicadas. El lunes de la semana pasada presenté mi petición de baja con carácter inmediato de militante del PSOE, en la agrupación local de Caravaca, y a la vez comuniqué la intención de renunciar al acta de Concejal del Grupo Municipal SocialAlfonso Sánchezista, renuncia que presenté ayer.

En primer lugar, señalar que pertenezco al GMSocialista desde junio de 2007 y pocos meses después me afilié al PSOE. Antes de entrar en la política local, participé a pié de calle y activamente en la creación de una Asociación de Vecinos, la del Camino del Huerto, y después impulsé y presidí la Federación de un grupo importante de Asociaciones de vecinos de Caravaca, junto con Caralluma y la Asociación Cultural de Arte el Jardinico, entre otras.

Solamente, con el hecho de haber participado, y contribuido modestamente, por aquel entonces, a llenar hasta rebosar varias veces el Salón de Plenos, con vecinos de toda índole, indignados, consiguiendo paralizar en el 2003 tanto la aberración que suponía la urbanización del entorno natural de las Fuentes del Marqués, como el absurdo proyecto de nuevo acceso rodado al Castillo, podía dar por satisfecho mi tiempo, que he robado a mi familia, sin más interés, ni pretensión, que evitar tamaños disparates a todos los caravaqueños, sin otras armas que la protesta ciudadana. Con mi paso por la política local, pocos años después, desde el 2007 al 2015, creo que puedo decir que no me he desviado esencialmente de ese objetivo.

En las dos legislaturas que he estado, si bien no he encabezado en ningún caso la lista, lo cierto es que por las dimisiones de quienes me han precedido, he asumido la portavocía en dos ocasiones. He empeñado todo lo mejor que he podido sacar de mi para llevar adelante al GMSocialista. En cuanto al trabajo realizado, desborda todo lo que pueda resumir ahora. Las iniciativas llevadas a pleno serían incontables, solo en Mociones son más de 400 (medio ambiente, urbanismo, infraestructuras, patrimonio histórico, participación ciudadana, educación,…), sin contar Ruegos y Preguntas, escritos de Quejas, escritos de Alegaciones, Enmiendas de todo tipo, Recursos… Consciente de que había que ir más allá, preparé por lo menos dos denuncias a la Fiscalía y tres denuncias al Juzgado de Caravaca, que han derivado en apertura de diligencias, registros e imputaciones, concretamente con el asunto de la Policía Local.

Mención especial merece la recogida de firmas y presentación alegaciones, donde participé dentro de las asociaciones citadas, contra la reclasificación de la finca del Roblecillo, y que después se plasmó en dos denuncias que trasladé a la Fiscalía en el año 2005 y posterior entrevista con el Fiscal Jefe en 2009, asunto que, aunque ha tardado, finalmente ha desembocado en el registro del Ayuntamiento, primero, y en el mayor Auto de imputación de concejales, por lo menos en número. La concentración y manifiesto, a propuesta mía, en la Plaza del Arco el día 3 de noviembre y el Pleno después, a reventar de gente, han hecho nuevamente historia en Caravaca, con el lema: «Unidos Contra la Corrupción. ¡¡Dimisiones Ya!!.

Todo ello sin mencionar, lo que de mi parte he puesto en juego para paralizar la cacicada de la Calle de Pinilla, así como para destapar inmensos fraudes en varios contratos, el más importante el de la Basura y Limpieza viaria, pero no olvidemos el de la zona Azul, el enorme agujero de Caravaca Jubilar, el asunto del auditorio, a punto de estallar, pasando por el gran fiasco de la UTE Caravaca. Todos estos asuntos, algunos de juzgado, no van a caer en el olvido, aunque tenga que llevarlos yo personalmente.

Desde hace tiempo, siento cierta soledad y escaso apoyo desde mis propias filas o en todo caso tengo la impresión de que hay más bien indiferencia, por lo menos a la altura de lo que han supuesto para mi esos grandes retos que he citado. Esto tengo que decirlo tanto a nivel de la agrupación local, como, a nivel del Psoe Regional, donde tampoco me he visto respaldado, más bien frenado.

Quiero dejar claro, que una decisión mía de este calado no depende de si yo terminaría o no en las listas del PSOE. Para mi el problema no es ese, me gustaría que quedara claro por encima de todo. Lo que me preocupa realmente, es que no me consta que tengan intención de dar prioridad y continuidad a las líneas de trabajo fundamentales que tanta dedicación y esfuerzo me han supuesto, con independencia del modo en que se aborden. Por tanto, no puedo deducir, a la vista de todo esto, que la prioridad sea «tirar de la manta» cuando lleguen al Ayuntamiento, a los que les deseo en cualquier caso que estén en el gobierno y no en la oposición.

Entiendo que no se puede crear un proyecto de futuro, de nuestro municipio, sin un análisis serio de los gravísimos problemas que deja el actual equipo de gobierno y sin una hoja de ruta para afrontarlos y depurarlos, con todas sus consecuencias, pese a quien pese.

Este es un mensaje que me gustaría sirviera de reflexión a todos los grupos políticos que han estado y que ahora concurren, incluido al PP.

Ojalá, pasados unos meses, pueda decir que me he equivocado en esta pasividad que ahora aprecio, incluso en la decisión que tomo ahora, por lo que pido disculpas por ello a mis compañeros. En lo que considero es difícil que me vaya a arrepentir, todo lo contrario, es en el tiempo dedicado a una la labor desarrollada, con lealtad por encima de todo a los caravaqueños, que pienso ha merecido la pena, labor que he desempeñado anteponiendo mi compromiso ético y moral de ir más allá, de investigar a fondo, y no mirar para otro lado.

Deseo plantearme otros caminos, en los que pueda ser útil, sin dejar de estar a disposición de todas aquellas personas o colectivos, si así me lo piden, tal y como lo he estado hasta ahora, incluyendo a los que han sido mis compañeros durante todos estos años.

Por encima de todo el agradecimiento a mi familia, especialmente a mi mujer, por su incondicional apoyo, siempre, y en estos momentos difíciles, mucho más.