José Antonio Melgares Guerrero/Cronista oficial de la Región de Murcia, de Caravaca y de la Vera Cruz.
Asentado en Cehegín desde 1998, aAlfonso Gil, con el Coro Ciudad de Cehegín donde regresó atendiendo la llamada de la tierra, Alfonso Gil González lee un libro al día, escribe poesía, escucha música, dirige un coro y es responsable de la organización y desarrollo de la Semana Santa de su localidad, en una ordenada existencia en la que el recuerdo forma parte de su vida misma. Es elegante interior y exteriormente, metódico y ordenado en su vida, afable en el trato y sabio en lo mundano y también en lo espiritual.
Vino al mundo durante las calendas de marzo de 1943 en la plaza de La Verja siendo el séptimo fruto del matrimonio formado por Juan Gil y Maravillas González, quienes trajeron al mundo nueve vástagos de los que viven, con Alfonso, Maravillas, Paquita, Pilar, Juan Pepe y Mari Carmen.
Su formación, tras un corto espacio de tiempo en Cartagena donde el oficio del padre requirió a la familia, comenzó en el colegio seráfico de Cehegín, de los PP. Franciscanos, en cuyo templo había sido monaguillo. Decidido a seguir la carrera sacerdotal en el seno de la orden franciscana, hizo el noviciado en el convento de Santa Ana del Monte de Jumilla donde reconoce encontró la felicidad plena junto a Fr. Cándido Albert, cuya santidad le marcó en adelante.
Los tres años de Filosofía los cursó en Hellín (1960-63), donde tuvo como profesores a los padres Marcelino Ayabe (luego misionero en China) y Bernardo García entre otros. Comenzó los cuatro años de Teología en Orihuela donde conoció al P. Fermín María García, célebre poeta de fama internacional, natural de Bullas, con quien sintonizó de inmediato compartiendo aficiones poéticas y musicales. En el seminario franciscano de Teruel terminó la formación teológica en 1967 y en aquella ciudad fue ordenado de diácono por el obispo León Villuendas Polo y de sacerdote por el sucesor de aquel Juan Ricote Alonso, cantando su primera misa a los pies de la Virgen de las Maravillas en Cehegín en1968.
Desde su época de estudiante de Filosofía en Hellín compatibilizó los estudios eclesiásticos con los de música, que convalidó en el conservatorio de Valencia con posterioridad. Dichos estudios y su natural melomanía le condujeron a dirigir coros como el Coristado de Filosofía y otros en las ciudades donde estuvo destinado posteriormente, confesando modestamente que el éxito alcanzado por los mismos se debía más que a su dirección, a los organistas y pianistas que siempre le ayudaron.
Su primer destino sacerdotal fue en el convento e iglesia de San Francisco el Grande de Madrid, donde era guardián el P. Bonifacio Villas, aprovechando su estancia allí para el estudio de Pastoral en el colegio de los PP. Jesuitas de la C. Serrano (a cuyas puertas fue asesinado el almirante Luís Carrero Blanco en diciembre de 1973). En San Francisco el Grande fue responsable de la actividad musical y tuvo oportunidad de asistir a alguna de las ceremonias presididas por el general Franco.
Con posterioridad fue destinado a conventos en Almería, Albacete, Hellín, Alicante y Murcia, desde donde solicitó al ministro provincial P. José Antonio González un año sabático que pasó en Madrid colaborando en la parroquia de Ntra. Sra. del Dolor, de donde salió para contraer matrimonio con María Dolores Abascal Castaño, de ascendencia cántabra, tras obtener del papa Pablo VI, en tiempo record de un mes, la dispensa del celibato, lo que consiguió con la cláusula expresa de no renunciar al sacerdocio, en cuya situación se encuentra al día de la fecha, sintiéndose sacerdote casado por encima de todo.
De su matrimonio con Loli Abascal nacieron tres hijos: Israel, Daniel y Clara, a quienes crió y formó dando clases de Eclesiologia en el Instituto Pontificio San Pío X y luego como profesor de Religión en varios colegios de Madrid como La Sabiduría, Ntra. Sra. de la Vega, Nervión, Delfos, María Hita y otros, simultaneando dicha actividad con la de administrador notarial con el notario madrileño Hijas Fernández.
A pesar de su intensa actividad laboral aún tuvo tiempo para grabar un disco LP, como tenor barítono, con canciones marianas, editado por Ediciones PAX, que le dio fama pero no dinero; y de escribir un libro de religión: Cristianos e Iglesia que  fue libro de texto para alumnos de segundo de BUP de la enseñanza pública, por encargo de los Hermanos de La Salle.
El tirón de la tierra a que antes me referí lo sintió de manera definitiva tras prejubilarse en la actividad laboral, en 1995, regresando a Cehegín tres años después, en 1998.
Tan sólo llegar a Cehegín se le encargó la presidencia de la Junta Central de Cofradías de Semana Santa, cargo en el que aún continúa. Fundó el coro Ciudad de Cehegín y también la Coral Santa Elena en Caravaca, simultaneando dichas actividades con la pastoral de catequesis para el Bautismo, en la parroquia de Santa María Magdalena.
En Cehegín vive rodeado de libros, de música y de recuerdos que a diario actualiza en su memoria sin nostalgia alguna. Entre ellos hay que mencionar el recuerdo al P. Isidoro Rodríguez Herrera, quien le afianzó en su vocación musical, el del humanista P. Alfonso Ortega y el del sabio franciscano Fr. Juan Zarco de Gea (a quien se tuvo por impostor y de quien hemos convenido hablar en otra ocasión. Del P. Fermín María a quien siempre ha tenido por maestro, junto al poeta Azorín y al recuerdo también de sus condiscípulos en el Colegio Seráfico padres José María Bustamante José Martínez Cano y Augusto Ramírez Monasterio (asesinado en Guatemala). También recuerda aventuras administrativas como la sufrida con la policía nacional en Madrid cuando los funcionarios de la comisaría se negaron a renovarle el DNI con su estado civil como sacerdote casado, para cuya solución y tras dos años de gestiones, hubo de intervenir, en su favor, el cardenal Vicente Enrique y Tarancón
Así mismo recuerda con agrado a personajes de la sociedad actual que fueron sus alumnos en colegios de Madrid como el actor El Lolo, la periodista Nieves Herrero, las actrices Inés Sastre y Arantcha del Sol  y el poeta Andrés Molina, además de sus relaciones con el periodista José María Iñigo y las nietas del actor Alfredo Landa.
En la actualidad prepara la edición de una colección de sonetos sobre El Kempis (o Imitación de Cristo) y la celebración de dos conciertos de Navidad con el coro Ciudad de Cehegín, uno en Madrid y otro en su localidad el 25 de diciembre próximo. Lo único que añora es no haber sido médico, por prohibición expresa de sus superiores franciscanos, viviendo su sacerdocio y marginando todo cuanto puede alejarlo de él. Así se siente feliz y así se alegra de la felicidad de los demás.