PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Peter Campbell McNeish (17-04-1955, LeighInglaterra/06-12-2018, TallinEstonia), conocido en el mundo artístico como Pete Shelley, era, además de músico y guitarrista británico, el vocalista, compositor imprescindible y “alma máter” de la formación “Buzzcocks”, banda practicante del punk que fundó, en febrero de 1976, el ahora fallecido junto a Howard Devoto. El desaparecido músico estaba considerado como la voz del punk romántico, ya que, de su particular factoría creativa, salieron canciones sobre la identidad sexual, el amor y otras agudas y exitosas composiciones que paseó por el mundo entero, con gran nivel de aceptación entre los aficionados al género que protagonizaba su grupo musical. La muerte le sobrevino en la capital de Estonia, en Tallín, donde se hallaba instalado desde el año 2012, siendo la causa un infarto, que se lo ha llevado para siempre, a sus jóvenes 63 años.

Continuos cambios.-La banda se creó en Bolton, ciudad localizada en el área metropolitana del Gran Mánchester, siguiendo los pasos de “Sex Pistols”. Y actuaron, por vez primera, el 1 de abril siguiente, es decir cuando no habían transcurrido, todavía, dos meses desde su fundación. Fueron pioneros los dos creadores antes mencionados, Shelley y Devoto, quienes se hicieron acompañar, al bajo, por Garth Daviesy, en la batería, Mick Singleton, percusionista que había pertenecido a la banda de rock colombiana “The Black Cat Bone”, pero la alineación del estreno fue tan efímera que solamente se vio reunida esa noche, aunque sí lograron convertirse en los primeros punkis de Manchester y, como consecuencia de ello, formar, ya en serio y definitivamente “Buzzcocks”, un nombre que eligieron por sus connotaciones sexuales.

Cazatalentos acogedor.-Su primer disco fue “Spiral Scratch”, pero Devoto abandona en 1977 por un nuevo proyecto: formar “Magazine”, un grupo ambicioso intelectualmente. “Buzzcocks”, entonces, establecieron contrato con la multinacional “United Artists”, donde fueron muy bien acogidos por su cazatalentos, Andrew Lauder, quien les convertiría en un brillante meteoro luminoso en el firmamento del pop-punk. Nuevos discos, actuaciones multitudinarias y éxito continuo, constituyeron el denominador común que mantuvo la banda en una atmósfera de éxito creciente.

Español, uno; británico, el otro, pero dos artistas que nos abandonan a edades nada apropiadas para la ausencia eterna. Y, casualmente, ambos, por ataques cardiacos. Descansen en paz. Buenos días.