PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

No se han dado a conocer las causas de su muerte, mientras que su familia ha rogado que no se especule con este extremo. Yohan, artista coreano del género conocido como “K-pop”, ha fallecido con unos jovencísimos 28 años. Su fallecimiento ha venido a reavivar el eterno debate relativo a la enorme presión que, aparentemente, sufren los artistas, tras comprometerse, contractualmente, con las compañías discográficas, a lo que se suma todo el boato industrial que, en Corea del Sur, conlleva eso.

La liturgia del “K-pop”.- Sólido entramado comercial el que se halla detrás del “K-pop”, las maniobras y oscuros tejemanejes en los “castings” ya se consideran como una actualización de lo que fue la vida artística de “The Backstreet Boys”, llevado, ahora, a su más clara versión coreana. Un adolescente que aterriza en el “K-pop” se encuentra con música comercial típica de Corea del Sur, popera, transgresora e invasora de los medios de divulgación, pero, también, melenas a lo beatle, indumentaria muy juvenil y toda una parafernalia medida e implorada, añadiendo el misterio que rodea a las estrellas más distinguidas.

Óbitos bajo sospecha.- Con el fallecimiento de Kim Jeong-hwan, verdadero nombre del artista Yohan, se agolpan los óbitos en la industria del “K-pop”, pues han sido cuatro los desaparecidos en menos de una docena de meses. Yohan fue integrante y líder de la banda de pop coreana “Top Secret”. Gozaba de más de 50 millones seguidores en Instagram que han estado muy activos en condolencias. Esas supuestas presiones han acabado con la vida de Goo Hara y Sulli, suicidados, en 2019, y carne de graves abusos en las redes sociales. Suicido, igualmente, el de Kim Jong-hyun, componente de la banda “Shinee”, en 2017. En 2015, una aspirante a un grupo de chicas cantantes, encontró la muerte al caer desde un décimo piso. Era Ahn So-jin, mientras que Cha In Ha fue hallado sin vida, en su vivienda, en 2019, a la edad de 27 años.