Ya en la calle el nº 1047

Y entonces tomaron el castillo

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp

Añade aquí tu texto de cabecera

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

JUAN ANTONIO SÁNCHEZ GIMÉNEZ

Las fiestas de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca son tan intensas y sentidas que es casi imposible plasmar con detalle por escrito u oralmente todos los momentos que en las mismas se viven. Son unos días con vida propia en la que cada acto tiene su significado, su encaje y su momento específico, aunque a veces el reloj y las fuerzas no nos dan para más y haya que bajar la intensidad. Pero el entusiasmo y la imaginación vencen al lógico cansancio y este año pudimos verlos en uno de los momentos clave de nuestras fiestas que brilló con luz propia y que estaba algo alicaído desde hace algún tiempo. Me refiero al tradicional simulacro de combate de la tarde del dos de mayo en la cuesta del castillo, que precede a la salida de la procesión de la Santísima Cruz.

Las novedades y retoques incorporados a la subida de las tropas cristianas y agarenas al simulacro de combate en la cuesta del castillo con el estreno del toque de combate “A la batalla ahora mismo” crearon el efecto deseado ante una importante afluencia de público, a pesar del retraso acumulado y la bajada de temperatura que ya empezaba a notarse al caer el sol. Fue prolija la participación en la batalla tanto de moros como de cristianos, así como abundante fue la pólvora que se utilizó en el mismo por parte de Abul Katar y algunos halcones negros.

Un servidor estaba en la batalla y no vio la perspectiva total, pero otros cristianos con menos ardor guerrero la contemplaron desde lo alto de las almenas y afirman que la mejora se notó bastante y que la afluencia de gente fue más significativa que en años anteriores, suponiendo un bonito y castizo espectáculo, ayudando a la vistosidad la nueva iluminación preparada para el evento. Tras la batalla se añadió este año también como novedad la entrada triunfal a la fortaleza de los sultanes moros como vencedores. Dignísimo de ver como encaraban la puerta de entrada, elegantísimos, a lomos de dos magníficos caballos frisones de color azabache entre vítores y aplausos de la gente.

A continuación, la salida de la Santísima Cruz entre la multitud en la puerta de la misma basílica agasajada con las salvas de pólvora de Abul Khatar y halcones, además de la traca, en unas imágenes que recuerdan a las recogidas en el documental “La Cruz de mayo”, de 1924, aunque bien es cierto que entonces aún lo hacía de día. Después se procedió a la procesión de moros y cristianos formados en bloques grandes, tal y como se viene haciendo hace años y como es plausible, ya que el día es largo y estamos hablando de una procesión, no de un desfile. Este formato la acorta la duración y hace más vistosos y nutridos a grupos y kábilas, aunque hicieron acto de presencia los siempre dichosos cortes, otra asignatura que se nos atraganta.

Aunque todavía hay mucho margen de mejora en algunos aspectos que se irán puliendo en los próximos años, queda dicho y demostrado pues, que cuando se pone voluntad y medios, se puede embellecer y mejorar todos y cada uno de los actos de nuestras fiestas, poniendo el broche de oro a lo que ha sido un gran dos de mayo en Caravaca.

¡Suscríbete!

Recibe cada viernes las noticias más destacadas de la semana

  • Sonrisa Saharaui
  • JUNIO MULA 24
  • Bobicar
  • Ortodent
  • ROALF
  • lymaco
  • Talleres santa cruz
  • aureum
  • automoción caravaca
  • Heroes en librerias
  • TEOFILO A LA VENTA
Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp
Suscripción ELNOROESTE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Suscripción ELNOROESTE