MARCHAS DE LA DIGNIDAD

Las Marchas de la Dignidad hemos venido convocando a lxs trabajadorxs a movilizarse por unas condiciones laborares y una vida dignas en respuesta a las políticas injustas que nos vienen imponiendo los poderes económicos, concebimos que sin el pulso de la movilización y los espacios de poder popular, los cambios y transformaciones reales son imposibles.

 

Nos encontramos ante una situación extremadamente difícil, de emergencia social, que evidencia la necesidad de dar una respuesta colectiva, contundente y masiva de la clase trabajadora, la ciudadanía y los pueblos, incrementando el nivel de la movilización en la calle para reclamar un mundo mejor, más justo, más solidario y donde las personas estén por encima de los intereses financieros de la banca y las multinacionales.

Hoy, millones de trabajadorxs se encuentran sin empleo y quienes sí lo tienen están siendo sometidxs a trabajos cada vez más precarios e inestables, las reformas laborales han robado derechos a la clase trabajadora. Cientos de miles de familias siguen perdiendo su casa, ligadas a una deuda impagable, mientras ee protege a unos banqueros sin escrúpulos que defraudan y que no devuelven la ingente cantidad de dinero con el que son rescatados. Vivimos en un estado que tiene dinero para rescatar a la banca corrupta, mientras permite el empobrecimiento de la clase trabajadora.

La patronal, aprovechando el drama del paro masivo, quiere sacar tajada bajando los salarios y las condiciones de trabajo de las personas que trabajan con medidas de semiesclavitud. Especial incidencia tiene esta situación sobre las personas migrantes, muchos han tenido que regresar a sus países de origen y quienes permanecen sufren con especial virulencia la sobrexplotación de un sistema profundamente insolidario.

Nuestra juventud no tiene posibilidad de forjar un proyecto de vida digno con las actuales políticas y se ve abocada a buscarse la vida en el extranjero como antes hicieron nuestras madres, padres y abuelos, o a resignarse con la eternización de su situación de desempleo, sin horizonte de futuro que les permita diseñar su propia vida.

El patriarcado somete a la mitad de la población. Decimos NO a un sistema patriarcal que nos arrastra a épocas del pasado, quitándonos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, provocando la vuelta a los hogares para dedicarnos a los cuidados sin reconocimiento, sin remuneración, intensificando la desigualdad mediante, entre otros, la brecha salarial y que no aborda de forma decidida acabar con el terrorismo machista que siega la vida de mujeres diariamente.

El pago de la deuda ilegitima, de la que la ciudadanía no es responsable, es utilizada como excusa para llevar a cabo los procesos de recortes, el empobrecimiento de la inmensa mayoría de la población, la precarización laboral y para instalar un modelo económico donde el pago de esa deuda se sitúa por encima de la vida de las personas y de los derechos del pueblo. La reducción del gasto público, junto a la privatización y degradación de los servicios públicos y de las empresas públicas, tiene como objetivo ceder una parte importante del patrimonio público, lo que es de todxs, para que las grandes empresas, las grandes fortunas, la banca y todos los poderes financieros continúen enriqueciéndose a costa del empobrecimiento y la precariedad social.

Nos recortan y expolian en todas las etapas de la vida, hasta las pensiones, con un atraco sin precedentes a la hucha generada con el sudor y el esfuerzo de años de trabajo de millones de trabajadorxs, nos roban incluso nuestro derecho a finalizar nuestra vida laboral en condiciones dignas.

Al capitalismo le estorban las libertades y los derechos de la mayoría social y cuando se protesta en defensa de los derechos y unas mejores condiciones de vida, siempre obtenemos como respuesta la represión y criminalización del sindicalismo de clase y de los movimientos sociales. Pedimos la libertad para Bódalo y Alfons, así como la derogación de las leyes mordaza y represivas ya sean en la acción reivindicativa como por la libertad de expresión.

La descomposición del régimen surgido de la Constitución del 78 se hace evidente, está corroído por la corrupción y no tiene ninguna legitimidad, la corrupción generalizada que es seña de identidad del capitalismo, actúa con total impunidad por la supervivencia de todas las estructuras de poder herederas de la Dictadura y lo hace a costa de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de las trabajadoras y trabajadores.

Desde la MARCHAS DE LA DIGNIDAD, consideramos que es importante articular una movilización unitaria, contra las políticas que atentan contra los derechos humanos y la justicia social y, llamamos a llenar de dignidad y rebeldía la ciudad de Madrid, el 27 de mayo de 2017.