ADRIÁN LÓPEZ

Terminó la Navidad, y con ella las abundantes comidas y cenas con nuestros seres queridos. Son tres semanas intensas de comer y beber, para algunos puede que un mes entero debido a la gran cantidad de compromisos que tienen durante estas fechas. Y claro, el turrón se acumula, el alcohol no se evapora y el cuerpo comienza a avisarnos de que estamos echando demasiada carga «a la mula». Además, nos habíamos propuesto mantener nuestra actividad deportiva en estas fiestas, pero los compromisos familiares, los cafés con los amigos, las compras navideñas y aquella mañana que nos decidimos a correr pero una lluvia de meteoritos lo impidió… Nos han dejado tres semanas sin mover un músculo.
7 de Enero, «me arrepiento de haber comido y bebido tanto», «no me puedo mover», «me siento fatal»… «Mañana me pongo a correr a tope y voy a dar dos clases de ciclo indoor al día hasta el verano». ¡Cuidado, puede venir otra lluvia de meteoritos!
Antes de comenzar con una rutina de entrenamiento después de unas vacaciones debemos tener en cuenta que nuestro cuerpo se adapta a casi todo lo que le mandamos. Es decir, si durante estas fiestas no has practicado ningún tipo de deporte, nuestro organismo ha captado la idea y lo último que debes hacer durante las primeras sesiones es entrenar a altas intensidades o hacer grandes volúmenes de entrenamiento. Imaginate que estas durmiendo placenteramente y alguien te despierta con cubo de agua fría… Duele,¿verdad? A tu cuerpo le pasa lo mismo. Si después de un tiempo relativamente largo sin hacer deporte, le das un estímulo demasiado estresante, se «enfadará» y puedes sufrir algún tipo de lesión. Las personas que comienzan con demasiada intensidad, suelen abandonar la práctica deportiva al poco tiempo por problemas musculares,articulares o motivacionales ya que solo «sufren» haciendo deporte. Mi consejo sería comenzar con un par de semanas de adaptación, entrenamientos o salidas livianas, con unas intensidades moderadas entre 55% ­ 80% de nuestra frecuencia cardiaca máxima y una duración que nos permita llegar a casa sin estar excesivamente agotados. Este tipo de entrenamiento nos ayudará a poner en marcha nuestro cuerpo y estaremos utilizando las grasas como principal fuente energética, ideal para ir «quemando» parte de los excesos navideños. Transcurridas estas dos primeras semanas, puedes volver a tu rutina de entrenamiento habitual, siempre siguiendo uno de los principios básicos del entrenamiento, la progresión.
Han sido unos días divertidos y agradables (y necesarios) en la mayoría de los casos, pero para nuestro cuerpo quizás no han sido tan bonitos. Vuelve o empieza una dieta equilibrada sin obsesionarte, aumenta el consumo de fruta y verduras estos días, practica deporte para divertirte y disfrutar haciéndolo, quizás en el 2016 ese deporte sea parte de tu calendario navideño y la lluvia de meteoritos parezca una fina cortina de lluvia en la que disfrutar. ¡ Feliz año 2.015 amig@s!