JAIME PARRA

Mons. D. José Manuel Lorca Planes nace en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor «San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. El 15 de enero de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004.


El 18 de julio de 2009 fue nombrado Obispo de Cartagena y tomó posesión el 1 de agosto del mismo año.
-¿Cómo se ha preparado la Diócesis para la celebración del Año Santo 2017?
Con un cuidado exquisito. En mi caso, muy cercano a la Cofradía de la Santísima y Vera Cruz. He tenido muchos encuentros con la hermana mayor y con las personas que van a llevar a cabo este jubilar, para que sea espléndido y único. Y al mismo tiempo con las autoridades que facilitan las infraestructuras para que sea posible la acogida de los peregrinos como son el Ayuntamiento de Caravaca y la Consejería de Turismo de la Comunidad Autónoma. Lo cierto es que lo estamos haciendo con mucha ilusión.
-¿Qué frutos aportará la celebración del Jubileo a la sociedad?
Muchísimos. Recogiendo las palabras de la presentación del Plan de Pastoral, hay un tema que sobresale: la invitación que el obispo hace a todos los diocesanos para que descubramos el centro de nuestra mirada que no es otra sino Cristo. Vivir la experiencia del encuentro con Cristo nos ayuda a ser mejores personas, mejores ciudadanos, a vivir la experiencia del don de Dios, de la gracia de Dios, de sentirnos criaturas y discípulos. Y al mismo tiempo, nos da la oportunidad de poner en marcha algo que Dios nos pide: servir al mundo entero proclamando la Buena Nueva, que hay esperanza, que Dios nos salva y da oportunidades para que seamos el proyecto de hombre y mujer que ha querido desde el principio. Esa es la mejor de las noticas que podemos recibir y que puede vivir un peregrino que va hacia la Vera Cruz como experiencia de encuentro con el Señor.
-¿Qué mensaje se puede trasladar a los fieles en vísperas del Año Santo?
Que acojan con sencillez y serenidad esta invitación de mirar la cruz, a nuestro Señor, y que se preparen para peregrinar. En definitiva, nuestra vida es una peregrinación, caminamos hacia metas mejores, que nos ayuden y hagan superar nuestras limitaciones. Que ojalá seamos buenos peregrinos. Peregrinos hacia la Cruz de Caravaca, para contemplar el misterio de Dios, para mirar con nuestros ojos la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo. Y luego, peregrinar también al corazón, que cada uno peregrine a su corazón, a las posibilidades que tiene de mejorarlo, de hacerlo más humano, más cristiano, sencillo y disponible a los demás.
– Este 2017 habrá otros dos Años Jubilares, además del caravaqueño, el Año Santo Lebaniego, Año Jubilar Teresiano, ¿se engrandecen mutuamente unos a otros?
Por supuesto. Son diferentes oportunidades de redención y de encuentro personal con Cristo.
-Comunidad Autónoma ha presentado gran cantidad de actos que acompañarán la celebración, ¿existe el temor de que pueda difuminarse el mensaje cristiano?
Para nada. Todo lo contrario. Lo que se pretende es eliminar todo lo que podría ser un obstáculo para poder vivir la experiencia de encuentro con la Cruz, con Dios. Las demás cosas facilitan el encuentro del peregrino con la Vera Cruz, con una buena acogida, solucionando las dificultades normales de alguien que peregrina por primera vez… Lo que están facilitando las autoridades civiles son todas las posibilidades para una mejor peregrinación.
– ¿Cómo peregrinará la Iglesia diocesana a Caravaca de la Cruz?
Vamos a peregrinar como cualquier bautizado. Ya están organizándose algunas peregrinaciones institucionales: hermandades y cofradías, sacerdotes, seminaristas, las ocho zonas pastorales, las parroquias… Todo de lo que alguna forma nos indica la estructura de esta Iglesia de Cartagena. Además, lo estamos preparando con ilusión. Todos nos vamos a beneficiar de esta oportunidad de encuentro con el Señor.
– Su vínculo con Caravaca crece al ser nombrado en 2017 Cofrade del Año, ¿qué le parece esta iniciativa?
Para mí fue una sorpresa y un motivo de profundo agradecimiento, porque me consta la importancia de este nombramiento para cualquier caravaqueño, que viviría con una ilusión desbordada y a eso es a lo que aspiro, a dejar que esta ilusión me embargue totalmente, a vivir esta experiencia con mayor entrega y cercanía a todas las cosas de Caravaca, a vivir la experiencia de un peregrino y, sobre todo, desde esta condición de Cofrade del Año, a poder levantar la voz, más alto todavía, y decir que en Cristo está la esperanza única, nuestra salvación, la puerta que nos abre el corazón misericordioso de Dios.
-El Cardenal Agostino Vallini, Vicario General del Papa para la diócesis de Roma, aceptó su invitación para presidir la celebración de la Apertura del Año Santo el 8 de enero, ¿podremos esperar otros personajes relevantes?
La visita del Cardenal Vallini es de agradecer y demuestra que la Iglesia se vuelca con la celebración del Año Jubilar de Caravaca. Me consta que está muy contento y da gracias a Dios por esta oportunidad.