CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Big Little Lies viene avalada por crítica y público, eso es así y nadie lo puede discutir. De hecho, en los recientes Globos de Oro se ha llevado más de una estatuilla, entre ellas la de mejor miniserie, mejor actriz (Nicole Kidman), mejor actor de reparto (Alexander Skarsgard) y mejor actriz de reparto (Laura Dern). Por si esto fuera poco, es una creación de la HBO, ese gigante televisivo que todo lo puede y que tras de sí ha dejado un buen reguero de obras maestras: Juego de tronos, The wire, Los Soprano y un largo etcétera.


Así que si usted está leyendo estas líneas, por favor deje de hacerlo, no tengo nada más que aportar, simplemente siéntese a verla y disfrútela por sí mismo, pues lo que yo pueda decir ahora, no va a hacer más que cargarse su experiencia televisiva, pero es lo que tenemos los críticos, o nos quieres o nos odias, con nosotros no hay término medio.
De todas formas no se preocupe, Big Little Lies es una buena serie, eso es incuestionable y muchos de sus premios son merecidísimos, sobre todo los relacionados con la interpretación, pero más allá de esto, no es un relato vital, transcendental, algo que le cambiará la vida, sino que más bien se trata de una obra con la que pasar el rato y disfrutar, un producto ameno, por momentos irónico, crítico, de vez en cuando desgarrador, carnal y violento y muy pero que muy manipulador, un buen ejemplo de ello es su estructura en forma de flashback donde sabemos que un asesinato ha ocurrido y del que se nos aportan mínimas pistas, pero sobre todo por el uso de esos microfragmentos que nos descubren los secretos y mentiras que rodean a nuestras protagonistas, todas ellas armas muy respetables, pero que no hacen otra cosa que jugar con el espectador, pues Big Little Lies, como su nombre indica, no es más que eso, una serie sobre personajes que viven entre secretos y mentiras y que bajo una aparente normalidad, no hacen más que alterar el orden establecido, hacerse notar, armar el taco.
Hecho mi alegato, Big Little Lies me gusta, pese a sentirme manipulado, entro en su juego, me sumerjo en él, a lo cual sin duda alguna contribuye su trio protagonista (Nicole Kidman, Reese Witherspoon y Shailene Woodley), todas ellas rozando la excelencia, pero siendo la que sobresale Nicole Kidman, brindándonos la que tal vez es su mejor actuación en los últimos años.