Ya en la calle el nº 1034

Viento en popa… un nuevo modelo social

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EL PROBADOR

SERGIO LÓPEZ BARRANCOS/MAESTRO

El ministerio ha publicado el real decreto que marcará desde este curso los criterios de promoción y titulación que deberán usar los equipos docentes para decidir si un alumno pasa de curso o no.

Hasta aquí sería algo normal, se publica una ley de educación y a continuación la normas que la desarrollan. Pero ahora analicemos unos cuantos detalles, el primero de ellos y no es nimio, fíjense que en el actual curso toda la ordenación académica, currículos, carga horaria de cada asignatura, distribución de los niveles en ciclos y tramos, itinerarios en la ESO, etc… sigue aplicándose la anterior ley educativa LOMCE. Entonces, por qué aplicar unos criterios de promoción y titulación pensados para la LOMLOE, es decir, para otra ley educativa que supuestamente nada tiene que ver, ¿cuál es la prisa en poner en marcha ya algo tan importante?

Segundo punto, se vuelve a bajar el listón de las materias aprobadas para superar curso y titular, sin un número definido en la ESO y hasta con una asignatura suspensa se podrá titular en Bachillerato y presentarse a la EBAU. Esto nos lleva a una derivada peligrosa, un alumno con una materia suspensa competirá en las mismas condiciones, si no mejores (en teoría ha tenido más tiempo que el resto en prepararse en resto de materias al haberse dejado una). Como decía, se puede dar la paradoja que aún teniendo peor expediente académico se ponga por encima del resto en la puntuación global y consiga entrar a una grado universitario o de FP.

Tercero, se deja en manos del equipo docente, la decisión de promocionar y titular, pero claro, en base a qué, lean ustedes mismos cómo queda redactado el artículo 11.3 “Los alumnos y alumnas promocionarán de curso cuando el equipo docente considere que la naturaleza de las materias no superadas les permite seguir con éxito el curso siguiente y se estime que tienen expectativas favorables de recuperación y que dicha promoción beneficiará su evolución académica”.

 Muy esclarecedores los verbos empleados (considere y estime), en vez de usar otros como “asegure”. Es decir, que podrá suceder que dentro un mismo nivel educativo y en un mismo centro, unos equipos docentes “estimen” de forma diferente, y por tanto, los alumnos de 2ºA promocionen con criterios diferentes al de 2ºB. Puede suceder igualmente que centros educativos de una misma localidad tengan diferentes consideraciones y eso repercuta negativamente en la igualdad de oportunidades y la equidad en ese alumnado. Puede suceder que en la “batalla” por conseguir el mayor número de matrículas, un equipo directivo establezcan unos parámetros ad hoc para conseguir ese objetivo, y así podríamos seguir relatando un buen número de casuísticas. Papelón para los docentes, a ver a partir de ahora como defienden su decisión ante unos padres que ven como en condiciones similares, unos alumnos sí “pasan” de curso y otros no.

Estoy de acuerdo absoluta y tajantemente que la repetición de curso no es la solución para reconducir académicamente a un alumno. Está comprobado estadísticamente que no soluciona nada en la inmensa mayoría de los casos, pero desde luego abaratando aún más las titulaciones tampoco. Es el camino fácil para acabar, por lo menos con las estadísticas en la mano, con el problema de fracaso escolar de nuestro país.

Ahora bien, porqué en su lugar no se toman decisiones de auténtico calado educativo como por ejemplo crear itinerarios educativos adaptados a los perfiles de ese alumnado; potenciar la Formación Profesional como vía anticipatoria al fracaso educativo de muchos alumnos que se dan de bruces con la obcecación de realizar un bachillerato o una carrera universitaria; o bien, establecer un plan de ayudas directas a las empresas para que sus empleados puedan titular al menos en ESO; porqué no se potencia la Educación de Adultos y se le dan una vuelta de 360º, se abren sus puertas de par en par a la sociedad y se moderniza su oferta educativa; y si se dotara con mayor número de profesorado en los centros para llevar a cabo estas funciones; también se podría someter el sistema de evaluación tradicional a una profunda renovación y convertirlo en una auténtica evaluación pedagógica, moderna, donde tengan cabida los contenidos memorísticos, la resolución de problemas y tareas, la digitalización, en definitiva se establezca una evaluación del siglo XXI donde se usen multitud de instrumentos de evaluación y no solo las pruebas escritas de toda la vida; también se podría proponer una nueva estructura de la ordenación académica, donde los saberes básicos y los descriptores competenciales se agrupen en ámbitos, porqué seguir parcelando la educación en materias; también es muy probable que un factor en el índice de abandono educativo temprano esté en los contenidos que se imparten en cada nivel, es posible, que sean demasiado numerosos, repetitivos y descontextualizados de lo que demanda nuestra sociedad, desde el punto de vista productivo pero también humanístico.

En definitiva, los problemas de la educación de nuestro país no se van a arreglar con esta normativa, ahora bien, las estadísticas sí, antes de las elecciones generales del 2023, estoy convencido que España cumplirá el objetivo marcado por la UE de bajar por debajo de 15 puntos la tasa de abandono educativo temprano, subiremos la tasa de idoneidad, la del éxito educativo en general y todo parecerá que ha cambiado y que tenemos el mejor sistema educativo del mundo, habrá fotos, portadas y nos conglaturaremos todos de lo buenos que somos, pero en realidad, todo será una performance. Nuestro alumnado bajará su nivel educativo y su nivel de competencia y seguiremos construyendo una sociedad  donde se premie la vagancia.

Queridos lectores, lo que vengo a decir, es que no es casualidad este tipo de normas, ni mucho menos, estamos ante la materialización de un modelo de sociedad a través del arma más potente que existe, la Educación. Lo que se constata es un modelo educativo y de sociedad donde no se premie la calidad, la excelencia, el esfuerzo y el sacrificio por conseguir algo. Es un mensaje peligrosísimo a las nuevas generaciones, se les está diciendo que “Papá Estado”, no se olvidará de ellos, los protegerá y les evitará cualquier tipo de sufrimiento, y si tiene que pasar por encima de un profesorado “irresponsabable”, lo hará que ellos tengan lo que se merecen… un título debajo del brazo.

Así se construye un modelo social donde no hay diferencias entre sus ciudadanos, todos consiguen el mismo premio al menor precio. Ciudadanos  “no competentes” pero con su título. Efectivamente, todos iguales pero por abajo.

 

 

 

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