PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Vencedor en el “XIV Festival de Benidorm”, en 1972, gracias a su profesional interpretación, así como a lo mucho que gustó al jurado su canción “A María yo encontré”, tema que ya fue grabado en la discográfica “RCA-Víctor”. Luis Eduardo Rodrigo Espinosa, artísticamente conocido como Eduardo Rodrigo (15-06-1943, San Juan-Argentina/17-04-2017, Collado Villalba-Madrid-España,) cantante, músico, compositor, actor, productor y esposo de Teresa Rabal Balaguer, nuestra considerada Teresa Rabal, hija de Asunción Balaguer y Paco Rabal, manresana y aguileño, respectivamente, así como tía del igualmente actor, Liberto Rabal. Los dos juntos, Teresa y Eduardo, en sus cuatro décadas y media de matrimonio, crearon un imperio artístico dedicado al público infantil, un sector que convirtió a la esposa del argentino en la mejor embajadora de los niños y en la artista que más discos de esa naturaleza ha vendido en España, sobrepasando los siete millones de unidades. Eduardo Rodrigo, su esposo, fue el que concibió esas canciones y las compuso, con lo que el mérito se lo repartían con la generosidad y extraordinaria convivencia que siempre ha reinado en su matrimonio.
Éxitos para el recuerdo y canciones para grandes artistas
¿Quién no recuerda “De oca a oca”, “Palmitas con palmitas”, “Me pongo de pie…” y su emblemático “Veo, veo”?. En la segunda mitad de la década de los años ’60, grabó una veintena de “LP’s”, con ediciones para su Argentina natal, Paraguay, Chile, Venezuela, Uruguay, España y hasta Japón, con canciones como “Luna playera”, Nuestra noche”, “Pedrito”, “Collar de caracolas” y otros grandes éxitos, cuando ya sus discos también se editaban en Estados Unidos. Compuso canciones para artistas de la talla de Jacques Brell, Patty Pravo, Gloria, “Los Machucambos”, Antonio y hasta para el mismísimo Nino Bravo, así como bandas sonoras para películas.
Ejemplo familiar
El compositor nos dejó la pasada semana, tras debatirse con una grave enfermedad pulmonar, que, al final, no ha podido vencer. La vida del fallecido cambió al contraer matrimonio con la hija del actor de Águilas. La boda, con más de 6.000 invitados, se celebró en la pedanía aguileña de la Cuesta de Gos, el 1 de Mayo de 1977, enfocando su vida artística al género infantil. Se estrenó, en 1979, “Una cigarra llamada Teresa”, con tal éxito que supuso un “antes” y un “después” para Eduardo Rodrigo, iniciando, así, una nueva carrera dedicada, exclusivamente, a componer canciones para niños, apoyando a Teresa e impulsando, por lo menos, el 50% del éxito cosechado por su querida esposa a lo largo de su trayectoria, convertida en cantante, presentadora de televisión y cualquier faceta artística que se le propusiera, porque ha sido siempre atrevida, audaz y valiente, amén de fiel esposa que hubiera dado la vida por su marido, a tenor de las cariñosas declaraciones realizadas tras su fallecimiento, llenas de admiración, como ejemplo familiar. Son sus hijos, Luis y María, y sus nietas, Paula y Susana, ambas del hijo mayor.
Trabajador incansable y amante de la justicia social
Quienes consideren escasa de brillo la carrera de Eduardo Rodrigo, están en un error, porque, en el terreno infantil, tenía consideración de imaginativo y experimentado, pues no es fácil entretener, atraer y divertir a los pequeños a través de la música. De enorme calado intelectual, enemigo de la intensa corrupción instalada en su país, que no ha logrado más que ralentizar y confundir su futuro, comenzó a escribir canciones y poemas a los 14 años y, a los 16, ya se hizo con el “Primer Premio en el Congreso de Poetas Noveles de Tucumán”. Un año más tarde, logra el título de profesor de folclore sudamericano y continúa estudiando guitarra, armonía y composición, acercándose a la lectura y el conocimiento de otras culturas. Suma una ingente cantidad de premios adicionales de enorme valor internacional, fortalecidos con sus giras europeas y su posterior introducción en España, donde se afinca y forma familia, como ya hemos señalado al inicio de esta página. Entre sus textos destacados, hacemos especial mención de “Se necesita Presidente”, libro en el que se rebela frente al desarrollo político surgido de la demagogia descarada y populachera que imprimen los discursos e ideas oficiales para la gestión de los países situados al sur de Norteamérica.
Un regreso a la canción le pone en la carretera con grupo, su guitarra, el acompañamiento de Teresa Rabal, el estreno de “Emmanuel” y otras canciones que él mismo compusiera y numerosos recitales. Capacidad de trabajo, honradez artística, tesón, dedicación y lucha son notas de identidad dominantes en el intérprete que nos abandona a los 73 años. Descanse en paz. Buenos días.