Con gran tristeza despedíamos el pasado 11 de agosto a una de nuestras lectoras más fieles, Vicenta Sánchez Rubio, que falleció en su domicilio a los 79 años de edad.

De orígenes nerpianos, se trasladó a Caravaca a muy corta edad, residiendo en El Bañuelo, y más tarde en su casa de la calle San Pablo. Asistió al Colegio de Ntra. Señora de la Consolación, donde fue alumna, entre otras, de la madre Carmen Castillo, con la que ya no perdería  el contacto durante toda su vida.

De trato amable y cariñoso, su natural simpatía se reflejó en las muchas y buenas amistades que fue forjando desde su juventud, estando especialmente unida a sus inseparables Solita Navarro y Juana García Aznar, a las que sólo la enfermedad y la muerte han conseguido alejar.

Devota de la Santísima Cruz y entusiasta de sus Fiestas, siempre llevó con orgullo haber sido una de las pioneras en la participación de la mujer, al desfilar con la kábila Reales Halcones Negros del Desierto en 1960; y no dudó en prestar sus manos y su buen hacer con la aguja para las ropas de muchos Caballos del Vino, cuando comenzaron a aparecer las peñas allá por los primeros años 70 del siglo XX.

En el ocaso de su vida, con la inmensa felicidad que le proporcionaba su nieto Alberto, disfrutaba leyendo las noticias que se publicaban sobre su pueblo y sus gentes, y esperaba con impaciencia la llegada de nuestro semanario cada jueves, del que presumía conservar todos los números desde 1997.

Desde El Noroeste nos unimos a las muestras de afecto y reconocimiento hacia esta caravaqueña tan apreciada.

Descanse en paz.