POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA/Carla Del Ramo Saez

Como cada año, las fiestas patronales de Molina de Segura, en honor a la Virgen de la Consolación, brindan un festival musical de gran atractivo, tanto en el ambiente regional como nacional, pues son muchas las personas que se dan cita, llegadas desde nuestro territorio murciano y allende nuestras fronteras regionales, para ser testigos del ya mítico «B-Side Festival» que aglutina intenciones, sensaciones, ritmo, vibraciones, encuentro, diversión, concentración humana en enormes dosis y música de calado profesional de la mano de los artistas más destacados del panorama musical juvenil más actual.

Un cartel variado, completo y muy atractivo

Después del pistoletazo de salida de la noche anterior, con el pregón de fiestas con el que se inician las mismas, a cargo de la querida, conocida, valorada y respetada matrona local, María José Miñano Meseguer, que ofreció un pregón tan sencillo como entrañable y tan cariñoso como cercano, que puso a la concurrencia en pie, la cita musical que nos ocupa tuvo lugar el pasado sábado con un montón de horas de duración programadas, nueve exactamente, y un excelente «paquete» de profesionales participantes que crearon la expectación suficiente como para conseguir que la asistencia fuera la más numerosa de todas las ediciones anteriores, siendo, la actual, la undécima de este magno evento musical. Se anunciaban, por orden de intervención, Vicent Valera, ese «disc-jockey» convertido en referente de la ciudad de Murcia que, por añadidura, ha dejado su estela en festivales del prestigio de Arenal Sound, Alhambra Sound o Sonorama Ribera, una impronta que calará nuevamente, seguro, en el «Exiliados», meta que ya superara en ediciones anteriores de esa importante convocatoria; Automatics, la banda de indie-rock y punk-dance procedente de Gales; Sergio Galián, el joven murciano, de Alcantarilla, para más señas, que se inició en 2003 y que cuenta con su propio club en su localidad natal. Gavin James, que no asistió por razones médicas que se lo impidieron, por lo que el intérprete, nacido en Dublín, nos dejó sin poder escuchar en directo su anhelado «The book of love», pero, por verle la parte positiva, sirvió su ausencia para gestionar mejor los tiempos e impedir esas acumulaciones de retrasos horarios que suelen generarse en este tipo de acontecimientos. Julio Ródenas, el que dudara entre ser periodista musical e intérprete del mismo ramo y que, ahora, alterna ambas disciplinas; LHR, siglas identificadoras del grupo de pop-rock e indie español, originario de la localidad de L’Eliana (Valencia), conocido como «La Habitación Roja». Toño & Robert fueron los encargados de preceder al gran aliciente del festival, representado por los ya veteranos «Vetusta Morla», que venían poniendo fin a su gira titulada «La Deriva», que ya dura más de un año, denominación correspondiente a su tercer y último disco. Les siguió Bryan para dar paso a Cycle, el grupo de pop electrónico anglo-español que dejaría el cierre a Buffet libre, un dúo de productores y «disc-jockeys» catalán que se ha lanzado de lleno al mercado discográfico con sus propias creaciones.

Tributo a «The Beatles»

El inicio del festival se hacía coincidir con un tributo a «The Beatles», programado en la enorme y majestuosa plaza del ayuntamiento molinense, un amplio espacio que se vio repleto de público con los alicantinos imitadores de la banda de John Lennon, quienes respondían a la denominación profesional de «Liverpool Band» y que hicieron agradable la velada. Podía parecer, en principio, como una competencia con el «B-Side Festival», pero, cuando el cuarteto finalizó su actuación, los asistentes, en su inmensa mayoría, estaban deseosos de dirigirse al estadio «Joaquín Sánchez Cánovas», de la localidad conservera, para ver en acción, esencialmente, a «Vetusta Morla». Hay que decir, claramente, que todos los intervinientes agradaron, aunque bien es cierto que no todos en la misma dimensión, pero que la banda de Tres Cantos era el «ojico derecho», como decimos los murcianos, de todos los asistentes, tanto es así que durante otras actuaciones se mantuvo mucha gente fuera del recinto, al igual que después de la intervención de los de «La Deriva», pero, durante su actuación, todo el mundo se cobijó entre las cuatro tapias de un estadio futbolístico que se convirtió en inigualable sala de fiestas y… ¡¡¡de qué manera!!!. En el perímetro interior del recinto deportivo numerosos puntos de merchandising, refrescos, tiende citas y todo un conglomerado, sin huecos, repleto de ofertas de diversa naturaleza para atender a los varios miles de incondicionales que, cada año, aglutina este acontecimiento musical. Nos dijo el alcalde, Eduardo Contreras Linares, que se hallaba a nuestro lado, que había más de 7.000 personas. Y no queriendo dar por definitiva su información, aunque nos merece toda confianza y seriedad, nos amparamos en las uniformadas autoridades locales que nos facilitaron el mismo dato, mientras que espectadores duchos en la materia, igualmente, nos hicieron llegar idéntica información, lo que, sin duda, representó un lleno que supera con creces alas diez ediciones anteriores.

Las vibraciones de «Vetusta Morla»

Los de «Vetusta Morla» iniciaron su actuación con sus canciones más conocidas, como «Lo que te hace grande», interpretada en el primer bloque. Con ello, se ganaron a esa legión de seguidores y plenos partidarios que aplaudían y coreaban sus interpretaciones hasta desgañitarse. No ocultaron que el «B-Side» era el último festival en el que comparecían con su gira «La Deriva», lo que resultó muy del agrado del público que se manifestó con intensos aplausos. Y, así, con mucha «marcha» continuada, fueron acompañados, «metiendo caña» desde el primer compás, por un público entregado y fiel. Y hasta con la primera balada les apoyó ese imaginario «patio de butacas» tan identificado y aliado que les seguía en todos los compases de sus interpretaciones sin dejar que se les escuchara limpiamente en ningún momento, lo que elevaba la temperatura y hacía mucho más agradable la ya madrugada del sábado. Con «Sálvese quien pueda», por citar un título, ya que fue con la mayoría de ellos, revolucionaron a toda la concurrencia que se sumó a bailar incesantemente, cantar y disfrutar con la música de sus ídolos a través de ese frenético ritmo. Y con la entrega de esa canción del antihéroe, denominada «Tour de Francia», fueron coreados incondicionalmente, porque la concurrencia se sabía sus canciones como el propio Pucho, el cantante de la formación madrileña. Y, con «Saharabbey road», vibraba el «Sánchez Cánovas» como una auténtica caldera, por no decir un polvorín en plena ebullición.

Una noche mágica

Sin duda, fue una noche mágica que colmó expectativas de diverso tipo y condición, aunque, tal como decíamos al principio, no todos los artistas rayaron a la misma altura, pero sí los de la capital de España, quienes dejaron su maestría sobre un escenario que les rindió pleitesía y respeto a esta banda que debe su nombre al personaje conocido como «Morla», integrado en «La historia interminable», la famosa y anciana tortuga gigante, toda vez que «vetusta», como todos sabemos, significa vieja o de demasiados años acumulados, en el siempre enriquecido castellano antiguo, una banda, por otro lado, formada por grandes músicos como Pucho (Noel Martín), como voz solista; David «El Indio», en la batería; Álvaro B. Baglietto, al bajo; Jorge González, quien se ocupa de la percusión latina; Guillermo Galván, en la guitarra, y Juanma Latorre que mantiene simultaneidad con guitarra y teclados. Buenos «maestros», excelentes intérpretes y grandes creadores que nos ofrecieron un gran espectáculo de luz, sonido, color, efectos especiales y canciones entrañables.

Y, tal como debe pensar y manifestar la organización, satisfecha por el éxito logrado, «vamos a la duodécima edición, porque la de este año ya está superada» y, además, y eso lo añadimos nosotros, con creces y con merecido sobresaliente. Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano