CARLOS MARTÍNEZ SOLER
Los que somos amantes del mundo de las series de televisión y, además, tenemos la suerte de comentar y valorar estos productos, nos veLa protagonista Natalia Verbekemos en la obligación, no siempre es así dicho sea de paso, de vernos el episodio piloto de multitud de estos productos con el propósito de acercárselos a la audiencia. Esta labor casi altruista trae consigo el visionado de obras de ínfima calidad y de otras que son una grata sorpresa y nos enganchan para siempre.
En el caso de hoy, nuestra serie a comentar se acerca más a las del primer tipo, ya que lo que me pasó el otro día con ella, no sé si fue realidad o un mal sueño del que quería despertar.
Hace dos semanas Antena 3 presentó en sociedad su nuevo producto: Bienvenidos al Lolita. Los calificativos se me quedan cortos para expresar lo que me causó esta serie, pero comenzaré diciendo que es una de las obras más sonrojantes vistas en la televisión actual. Amparada en ese paraguas tan español al que llaman «serie familiar», este relato se sumerge en un mundo de cabaret casposo, alejado del glamour que le caracteriza, en el que no pueden faltar la mezcla de jóvenes y veteranos actores españoles, que aquí nos brindan la que podría ser la peor interpretación de sus carreras. Dicho sea de paso que la culpa de todo no la tienen solo ellos, sino un guión y unos diálogos pésimamente escritos, donde prima más el mostrar carnaza que el uso del verbo y la palabra. Si a esto le unimos unos decorados de cartón piedra, una trama nada atractiva y, como no, una duración excesiva, el resultado es una serie que a mí provocó vergüenza ajena y que por su puesto no compro. Eso sí, sus índices de audiencia me quitan la razón, así que como siempre, deberá ser usted el que la juzgue por sí mismo.