Víctor Martínez-Carrasco/Diputado popular en la Asamblea Regional

En unos días tendremos aprobados los presupuestos de 2021. Tarde, demasiado tarde. Es cierto. Tardanza motivada en que para unos era más urgente urdir estrategias para alcanzar el poder, que acordar unos presupuestos que dieran aliento de esperanza a muchos murcianos que necesitan del apoyo de todos, ya sea para sostener su medio de vida o simplemente acceder a unas ayudas que por más que se aceleren, siempre llegan tarde, pues la necesidad no entiende de plazos.

Unos presupuestos históricos por las cantidades que se manejan, 5.331 millones de euros, y por el contexto en que se desarrollan. Todos entenderán que esta vez también, uno de los objetivos sea contrarrestar los daños provocados por el maldito coronavirus. Deja atrás muchas pérdidas humanas, y en el horizonte, una economía malherida sustentada en muchos casos por héroes luchadores que no se arredran ante las adversidades pero a los que hay que socorrer.

Por ellos, y por todos aquellos que de forma involuntaria se han visto abocados a situaciones de vulnerabilidad, la prioridad debe enfocarse en impulsar la recuperación económica y blindar los servicios públicos fundamentales.

Por eso, no deja de extrañar a quien suscribe, (“¡Manda huevos¡”, que diría Trillo), que los mismos que han provocado con sus acciones irresponsables esta injustificada demora a través de una moción, que ni sus votantes aprueban, sean ahora quienes, sin ruborizarse, nos acusen del retraso.

Al fondo, la incoherencia crónica en la que está instalado el PSOE y que según las encuestas nadie entiende ni comparte, salvo ellos mismos.

Es por ello que me viene a la mente la famosa fábula “El traje nuevo del emperador” de Hans Christian Andersen. Cuando veo a los socialistas murcianos alabar el traje que el Señor Sánchez ha confeccionado para los murcianos albergo la esperanza de que, al igual que ante el rey desnudo  apareció un niño para decir lo que era obvio, alguien les haga ver a estos señores, que en realidad Murcia porta un traje de saldo con el que nos visten a causa de una financiación autonómica que, según el último informe de FEDEA, nos sitúa como los primeros a la cola de los peor financiados de toda España. Sí, de toda España.

El silencio vergonzoso del PSOE murciano ante esta ignominia, se une al vergonzoso ladeo ante las amenazas al Trasvase Tajo-Segura y a tantas otras reivindicaciones que hace que el Gobierno Regional camine solo en la defensa de los intereses de todos los murcianos.

Afortunadamente, y a pesar de estar considerados españoles de segunda por el Sr. Sánchez, con la complacencia del Sr. Conesa y la aquiescencia de todos sus cargos, desde el Partido Popular hemos demostrado allá donde gobernamos, que nuestras políticas de moderación fiscal son las idóneas para reflotar la economía, y que con estos mimbres somos capaces de situar a Murcia a la cabeza en los datos de crecimiento.

Acuñó Ludwig Mies van der Rohe, uno de los padres de la arquitectura moderna, aquella famosa frase de: “Menos es más”. Aplicando este elemental principio a los presupuestos, desde el Partido Popular sabemos que Menos impuestos se traducen en una Mayor Recaudación. Así de simple. Y simple es porque confiamos en las personas.

Y no, del Noroeste no se olvidan estos presupuestos. Reducir el análisis presupuestario que se realiza en nuestro territorio, como hace el PSOE, al arreglo de una calle, o la finalización de una ronda, no dejando de ser importantes, no representa el impacto que buscamos con los mismos y banaliza el esfuerzo que se hace desde el Gobierno Regional.

En el Noroeste también van los niños a la escuela, también hay funcionarios, también va gente al hospital, acude a los centros de salud, también acude gente a los servicios sociales, también hay gente queriendo emprender, empresas a las que hay que ayudar, autónomos que no quieren tirar la toalla, comercios a los que socorrer, una hostelería que necesita aguantar a pesar del abandono del Gobierno Central, un sector como el del calzado, del que dependen muchas familias y al que también habían abandonado, jóvenes que necesitan el aval de la Administración Regional para adquirir su primera vivienda, etc. A todos ellos van dirigidos estos presupuestos. De ahí nuestra defensa de los mismos, que aun siendo históricos a pesar de que el PSOE murciano no exige al Gobierno Socialista una financiación justa que nos reportaría varios cientos de millones más al año, debe además combatir las políticas económicas de la izquierda.

Esas que pretenden recaudar más incrementando los impuestos a los ricos murcianos, esos ricachones que suelen usar el coche para ir al trabajo, que ponen lavadoras, encienden luces en sus hogares, circulan por autovías, beben refrescos, heredan, matriculan coches, o esos enriquecidos que  tienen la ocurrencia de hacerse autónomos.  A todos esos, el Estado  es a quien pretende estrujar más para llegar a pagar todo lo que prometen y que luego encima ni cumplen, y no lo hacen, entre otras razones, porque aún no han descubierto que son políticas erróneas que solo generan más pobreza y más desempleo.

Si los diputados socialistas de la comarca quieren dejarse la piel como prometen, empiecen por rozársela un poco con su presidente Sánchez, para quien los murcianos importamos bien poco, y defiendan junto a nosotros que queremos ser tratados igual que el resto de españoles. Solo así llegaremos a más. De lo contrario, seguirán pesando más en ustedes las siglas que la murcianía. A los hechos me remito.