Ya en la calle el nº 1043

Una vez por todas una financiación justa

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

MARIA DOLORES MUÑOZ/PRESIDENTA DE LA FMRM

Cuando hablamos de tiempo, solemos adjudicarle un valor en términos de pérdida o de victoria. A veces juega a nuestro favor, y otras en nuestra contra. Soy de las que piensa, que vivir en ese transcurso siempre es beneficioso, porque estás formando parte de algo, y eso, es indiscutible. Pero lo que también es, indiscutible, es que el paso de los meses y los años sin realizar aquello que te compete por cargo y compromiso, es una irresponsabilidad.

Los/las representantes políticos tenemos ante nosotros y nosotras, una multitud de obligaciones ligadas al puesto que ocupamos al servicio de la ciudadanía, y no sería terrenal decir que podemos llegar a todo en tiempo y forma. ¿Cuándo se considera que el tiempo trascurrido es suficiente?

La Federación de Municipios comenzó a reivindicar en 2016 una Ley de Financiación local regional, o lo que es lo mismo, la participación en los ingresos de la CARM por parte de las corporaciones locales, y alcanzar así, un nivel similar al del resto de territorios, porque los Ayuntamientos de la región son los peores financiados de España.

Como el tiempo también vive maniatado a la constancia, en la Federación de Municipios no nos cansamos de pedir lo que nos corresponde, así lo refleja la Constitución en su artículo 42, y no tenemos porqué renunciar a ello. No vamos a desistir en ello. Por la salud económica de los ayuntamientos, por coherencia y lealtad institucional entre administraciones, porque la ciudadanía necesita una mejor prestación de servicios que dependen de esa financiación, que insisto, no es un regalo, es  un derecho. Y por muchas cuestiones que requerirían unas cuantas palabras más de las que debe ocupar este artículo.

Y es que, la normativa local de la región de Murcia data de 1988, por lo tanto, objetivamente se puede considerar obsoleta, quedando muy alejado el que pueda parecer un capricho de esta presidenta de la organización que defiende los intereses de los ayuntamientos murcianos.

Por ello, desde la FMRM abanderamos la necesidad de un nuevo marco legal que acometa la actual planta local, las competencias, que desarrollen las mancomunidades de servicios, las áreas metropolitanas, y asiente las bases financieras de los ayuntamientos de nuestra región.

Hemos tenido que acometer toda clase de servicios, ya sean propios, o en colaboración con otras administraciones. A esto, tenemos que sumar el impacto de los costes energéticos, o la aplicación de la nueva Ley de Residuos. Por todo ello precisamos con urgencia que se habilite el fondo de cooperación local que nos ayude a reequilibrar las haciendas locales mientras que no se cumple el citado artículo de nuestra Carta Magna.

Si seguimos con el tiempo como aliado, este continúa dándonos la razón de que los ayuntamientos son las administraciones más cercanas a la ciudadanía. Cada vez son más las exigencias y obligaciones, pero estas tienen un valor social, económico y en muchas ocasiones emocional.

Cuando se cuenta con la financiación adecuada, cumplir los otros dos precios, en este caso no cuantitativos, depende exclusivamente del carácter del político. Pero de la entrega y la responsabilidad de mis compañeros y compañeras alcaldes y alcaldesas de la región no tengo la menor duda, por lo tanto, con esa financiación podríamos arrebatarle un poco de ventaja perdida desde hace años a todo este tiempo, y cumplir ,por fin, con parte de los objetivos que cada municipio de los 45 tiene.

Despedimos año, y con él, metas alcanzadas, pero también, con promesas incumplidas.

En la lista de logros en la FMRM, pongamos que hablamos de Europa, recordando la canción. Un camino hacia la obtención de financiación europea para llevar a cabo multitud de proyectos que están transformando el paradigma local, del cual nadie debe alejarse.

Si nos ponemos en el lado de lo no conseguido, debemos ser realistas y hacer autocrítica desde todas las escalas administrativas, porque sería una tontería hacerse trampas jugando al solitario.

El año que entra es EL AÑO. Nos adentramos en un escenario de evolución o cambio. Es el examen de los representantes públicos y sus administraciones, un examen que pone de manifiesto el haber y el deber.

Dos mil veinte y tres debe servir para que continúe habiendo, y se deje de deber, para que los ayuntamientos tengan de una vez por todas una financiación justa.

 

 

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