JAIME PARRA

Si la principal función de un cronista es salvar del olvido los grandes y pequeños hechos de su localidad, José Antonio Melgares, cronista oficial de la Región de Murcia (además de Caravaca de la Cruz), ha hecho honor a su oficio en “Caravaca antes de ayer. La víspera de nuestro tiempo”, publicado por la editorial Gollarín y que ya se encuentra a la venta en las librerías de Caravaca de la Cruz.

Libro Caravaca antes de ayer

Libro Caravaca antes de ayer

Con prólogo de Luis Leante, (cuya abuela Doña Guillermina es una de las personas retratadas) estos retratos de personas y costumbres han ido apareciendo en el Noroeste, en algunos casos con una entrevista que acompañaba el texto de José Antonio Melgares; y los lectores fueron pidiendo que se recopilaran para conformar un fresco de una Caravaca en muchos casos en blanco y negro pero sin la cual no se entendería la contemporánea.

El autor lo presenta en la Casa de la Cultura de Caravaca el martes 27 a las 20:00 horas acompañado del editor, Francisco Marín, el alcalde de Caravaca, José Moreno, el novelista Luis Leante y el periodista Ignacio Ramos.

¿Qué podemos encontrar en “Caravaca antes de ayer”?

Se trata de una colección de relatos breves, referentes a personas, costumbres, actividades varias e instituciones, en el marco temporal del ecuador del pasado S. XX; una época construida con muy pocos medios pero con mucho ilusión y tesón por las gentes que vivieron la guerra civil y las posguerra y que decidieron dejar de mirar atrás y encarar el futuro de la manera que merecían los hijos. También es un álbum fotográfico familiar caravaqueño.

¿Cómo nace esta sección en el semanario El Noroeste?

Surgió en octubre de 2006, tras un período de reflexión después de la celebración del ciclo “Murcianos para el recuerdo”, que la Fundación Centro de Estudios Históricos e investigaciones locales de la Región de Murcia dedicó en Caravaca a “La Michelena” (Doña Dolores Michelena Olano), en 2004.

El primer texto fue sobre “La Librería Liceo”, que había cerrado sus puertas poco antes. A este siguieron: “El Sanatorio”, La Librería Vieja”, “El Colegio Cervantes”,”La Peña Mariano”…y así hasta 2017. Más de 200 textos realizados a partir de entrevistas con los protagonistas o descendientes inmediatos de éstos.

El precedente de esta sección de EL NOROESTE fue un programa en Radio Deitania, dirigido por Mari Carmen Martínez, titulado “Calle Mayor” que hacíamos los viernes por la tarde en directo, en los primitivos estudios de la calle Nueva, con el mismo contenido.

¿Qué queda en la actualidad de esa Caravaca que retratas?

Aquella Caravaca fue donde se plantaron las bases de la sociedad y la ciudad actual. Queda el recuerdo. Pero un recuerdo vivo, ilustrado con aromas y sonidos que percibimos por nuestros propios sentidos quienes vivimos esa época en nuestra niñez y adolescencia.

Sonidos como los de la fragua de “José María Corbalán” en la Glorieta y de Mariano Calín en la Pl. Nueva; y aromas como los de la Fábrica del Chocolate en la Gran Vía. Las tiendas de comestibles del tío José Izquierdo, Los Elías, Alfonso Supremo y Carricos. La perfumería de la Papirusa. Las confiterías del Bolo, Bartolo y La Pilarica; o las farmacias que abrían sus puertas a la C. Mayor son, entre otros, recuerdos sensuales que permanecen

¿Qué conocimiento tenemos los caravaqueños de ese periodo?

Muchos recuerdos de quienes ahora peinamos canas o no peinamos nada. En las redes sociales se acude a esa época con nostalgia y también con curiosidad por los de mi generación (la generación “del pan y chocolate”), un tiempo pasado al que evidentemente nadie desearía volver, pero que fue el escenario temporal en el que nacimos, vivimos y crecimos.

El espacio urbano donde jugamos en nuestra niñez, en el que rondamos a quienes después serían nuestras mujeres y desde el que despedimos a los mayores que se fueron yendo.

Si tuvieras que definir en una frase tu pretensión con estos relatos de personajes y costumbres, ¿cuál sería?

Un tiempo para el recuerdo en el que nuestros padres sufrieron mucho para sacarnos adelante y al que debemos estar agradecidos.

¿Echa de menos que los historiadores comiencen a preocuparse por esta parte de la historia de Caravaca?

La Historia necesita sedimentar el acontecer del tiempo pasado. Necesita frialdad y desapasionamiento. Desnudarse de juicios de valor y flecos de pasión. El cronista proporciona al historiador del futuro herramientas para el estudio de una época histórica. A él corresponderá tomar de las crónicas la información que precise para su trabajo de investigación.

Ojala en el presente hubiéramos disfrutado de esa información del pasado para poder reconstruirlo con objetividad. Sin duda alguna que ese que denominamos “la víspera de nuestro tiempo” ya echa de menos estudios serios y rigurosos sobre el.