JESÚS AMO PÉREZ

Como sabemos la apicultura es una actividad orientada a la crianza de abejas para más tarde obtener y consumir los productos que elaboran. El producto más abundante y conocido en cuanto a producción es la miel ya que se utiliza con bastante frecuencia para el consumo humano, bien sea de forma directa o como parte de la elaboración de otros alimentos. Sin embargo, encontramos otros como la jalea real o la cera que también son producidos por estas y que se utilizan para distintos fines, como la producción de cremas o caramelos, contribuyendo así a aumentar el mercado entorno a estas actividades.
El hombre viene dominando el arte de la apicultura desde hace mucho tiempo. Prueba de ello son las numerosas manifestaciones rupestres (más de 150) encontradas representando este arte, pero también los egipcios se hicieron eco de él con bastante detalle en unos papiros que datan del año 2400 a.C en los que describen las técnicas del manejo de abejas y como llevaban a cabo el traslado de sus colmenas, utilizando embarcaciones a lo largo del río Nilo.
Lejos del Nilo, en nuestra comarca, las labores apícolas ya se practicaban, y se practican con bastante éxito ya que nuestros montes y campos son muy ricos en flores de diferentes especies como el romero, el tomillo o la ajedrea , también las flores de almendro y de naranjo son muy apreciadas por estos polinizadores.

JESÚS AMO PÉREZ

Como sabemos la apicultura es una actividad orientada a la crianza de abejas para más tarde obtener y consumir los productos que elaboran. El producto más abundante y conocido en cuanto a producción es la miel ya que se utiliza con bastante frecuencia para el consumo humano, bien sea de forma directa o como parte de la elaboración de otros alimentos. Sin embargo, encontramos otros como la jalea real o la cera que también son producidos por estas y que se utilizan para distintos fines, como la producción de cremas o caramelos, contribuyendo así a aumentar el mercado entorno a estas actividades.
El hombre viene dominando el arte de la apicultura desde hace mucho tiempo. Prueba de ello son las numerosas manifestaciones rupestres (más de 150) encontradas representando este arte, pero también los egipcios se hicieron eco de él con bastante detalle en unos papiros que datan del año 2400 a.C en los que describen las técnicas del manejo de abejas y como llevaban a cabo el traslado de sus colmenas, utilizando embarcaciones a lo largo del río Nilo.
Lejos del Nilo, en nuestra comarca, las labores apícolas ya se practicaban, y se practican con bastante éxito ya que nuestros montes y campos son muy ricos en flores de diferentes especies como el romero, el tomillo o la ajedrea , también las flores de almendro y de naranjo son muy apreciadas por estos polinizadores.
La extracción de la miel por parte del apicultor suele hacerse en primavera, coincidiendo con la floración, sin embargo, la cantidad de miel que obtengamos dependerá mucho del clima ese año y del estado de nuestra colmena. Este año debido a que las temperaturas en los meses antes de primavera no han sido muy bajas y hemos tenido precipitaciones suficientes y en buen momento, la floración se adelantó y como consecuencia, las abejas comenzaron a trabajar antes en la elaboración de dicha miel, principalmente de flor de romero. Luego, ya en primavera las lluvias han llegado en momentos clave permitiendo mantener esta floración y provocando la floración de otras especies (tomillo, cañamillo,etc.) lo que ha contribuido y contribuye a una buena producción por parte de la colmena que está permitiendo que los apicultores, ya sea aficionados o profesionales disfruten en sus labores de cuidado del colmenar, al ver que el mantenimiento y trabajo realizado durante todo el año al fin, da sus frutos.
Por eso es normal que si nos acercamos al campo estos días, y escuchamos con atención, notemos el vibrante revolotear de estos insectos, cada día más amenazados por determinados plaguicidas, trabajando en las flores con el fin de regalarnos una dulce primavera.