Pedro Antonio Hurtado García

Su vida comenzó a cobrar tintes históricos cuando se le comparaba con su madre, pero como su ascendiente no había nadie. Ella, quiso seguir los pasos de su progenitora y se instaló en la copla andaluza. Triunfó, sí; destaco, también; cobró gloria, no lo podemos negar, pero su madre era una estrella del más bendito firmamento y nadie podía hacerle sombra. No obstante, cabe valorar su trayectoria artística, la de la hija, como una suerte de querer ser como la madre con un resultado de indiscutible triunfo, pero que le colocaba en otro nivel y, desde luego, siempre respetada, querida, valorada y admirada, aunque no alcanzara el pedestal en el que la madre recorrió el mundo vitoreada y aclamada por propios y extraños.

María de la Concepción Márquez Piquer (31-12-1945, Buenos Aires-Argentina/18-10-2021, Hospital Quirón-Pozuelo de Alarcón-Madrid-España), artísticamente conocida como Concha Márquez Piquer, cantante de copla, tonadillera y artista de lujo que afrontó varios géneros de ese segmento artístico. No solamente era hija de la afamada tonadillera Concha Piquer, sino que también lo era del torero Antonio Márquez. Y, por los caprichos del destino, nació en Argentina, fue amadrinada por la entonces primera dama de aquel país, María Eva Duarte de Perón, mucho más conocida como Eva Perón.

Clara convicción de ser artista.- La idea incuestionable de seguir los pasos de su madre la llevaba dentro desde muy pequeñita, por lo que dedicarse al mundo artístico no constituyó sorpresa alguna para nadie. Cursó estudios en el “Colegio de las Madres Concepcionistas”, en la madrileña calle Princesa, en los años ’50. Ya intervenía en los navideños festivales del colegio. Pasó a estudiar, después, en el londinense “School of Drama”. Luego, afrontó estudios de ballet con Conchita Huarte, mientras que el maestro Juan Solano le dirigía el camino en materia de canto.

Boda con Curro Romero.- Corría octubre de 1962, contando con 16 años, cuando contrajo matrimonio con el ilustre matador de Camas (Sevilla), Curro Romero, matrimonio que decide divorciarse en 1979. Pero, antes, con 24 años, debutó en una Gala Benéfica celebrada en el madrileño “Teatro Calderón”, localizado en el número 18 de la calle Atocha. Y, el 21 de junio de 1970, justo un año después de lo anterior, se producía su presentación oficial en otra distinguida gala que, en este caso, tenía como marco escénico el mítico “Teatro de la Zarzuela”, cuya inauguración data de 1856, ofreciendo un magistral recital en el que interpretó 20 canciones lujosamente acompañada por una excelente orquesta compuesta por 35 profesores. ​

Presentación como actriz.- La compañía “Columbia” le ofrece firmar un contrato en el que estampa su compromiso, siendo el resultado del apoteósico éxito logrado en el centenario coliseo citado. No tardó mucho en grabar varios discos y, al año siguiente (1971), decide presentarse, igualmente, como actriz, eligiendo un libro sobre “La bella Otero”, escrito por Joaquín Calvo Sotelo, bajo el título de “Un millón de rosas”, que consiste en una comedia musical con la que se planta en las tablas del no menos afamado “Teatro Maravillas”, situado en el madrileño y popular barrio de Malasaña. Para valorar el éxito alcanzado no hay más que señalar que el espectáculo se mantuvo en cartel más de seis meses consecutivos, lo que propició el que fuera contemplado por varias decenas de miles y miles de espectadores. ​

En “Pasaporte a Dublín”.- Participó, posteriormente, en el programa-concurso denominado “Pasaporte a Dublín” (1970), donde el resultado final desvelaría al representante que, al año siguiente (1971), representaría a TVE en el “Festival de Eurovisión”. Acudieron como participantes artistas de reconocido prestigio del momento, como Nino Bravo, Rocío Jurado, Los Mismos, Junior, Cristina, Karina, Concha Márquez Piquer, Jaime Morey, Encarnita Polo o Dova. Pero el certamen lo ganó Karina, que acudiría al eurovisivo festival con la canción titulada “En un mundo nuevo”. La jienense logró quedar clasificada en segunda posición y a punto estuvo de ganar la cita de Dublín con sus 116 puntos recibidos.

Mundialmente reclamada.- Entre 1971 y 1974, Concha Márquez Piquer desarrolla numerosas giras por España, pero presentándose, cada año, en Madrid, sin dejar nunca de hacerlo en las prestigiosas salas “Cleofás”, “Pavillón” o “Florida Park”, entre otras de semejante nivel y atractivo. Llega 1975 y hace su presentación en el madrileño y reputado “Teatro Barceló”, localizado en la calle del mismo nombre, con la comedia musical “Aplauso”, la que, en su momento, protagonizara Lauren Bacall, en el mismísimo Broadway neoyorquino. Un año después es reclamada por México, ​mediante contrato exclusivo firmado con la acreditada sala “El Patio”, donde mantiene espectáculo durante seis semanas consecutivas, siendo convocada en el “Canal 2” de “Televisa”, para participar, semanalmente, en el programa de enorme audiencia “Siempre en domingo”, presentado por el muy considerado Raúl Velasco.

Perjudicada por las comparaciones con su madre.- La selecciona España para que fuera nuestra representante, en 1977, en el “Festival de Bulgaria”, un certamen, con 26 países participantes, del que resultó ganadora, defendiendo la canción que lleva por título “Conjura”, que, desde ese triunfo, incorporó a su repertorio para interpretarla siempre. En el acontecimiento búlgaro participaron estrellas de la talla internacional de Al Bano o Shirley Bassey, pero nadie pudo con nuestra Concha Márquez Piquer. Durante las cuatro décadas siguientes se proyectó en torno a la copla, logró una amplia discografía, pero su popularidad siempre estuvo “frenada” por la implacable categoría artística de su progenitora.

Ramiro Oliveros.- Con Curro Romero tuvo dos hijas, Concha y Coral, quien, con 19 años, tuvo el infortunio de perder la vida en un accidente de automóvil, en 1986, en Estados Unidos. Tras la separación del torero, en 1979, consiguió el divorcio en 1982. Ese mismo año, contrajo matrimonio civil con el conocido actor Ramiro Oliveros, con quien también trajo al mundo, en 1988, a Iris Amor.

Junto a su hija y sus padres.- Una neumonía, que le mantuvo 35 días ingresada, ha acabado con su vida. Tenía 75 años. Sus restos mortales han recibido sepultura en el madrileño cementerio de San Isidro, en Carabanchel, junto a su hija y sus padres. Descanse en paz una artista que, paradójicamente, pagó muy caro el colosal éxito de su madre. Buenos días.