POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Un matrimonio muy enamorado (Estíbaliz Uranga y Sergio Blanco) resulta quebrantado, un dúo musical legendario («Sergio y Estíbaliz») destruído, un quinteto musical («El Consorcio») mutilado y una vida llena Sergio y Estibalizde ilusión y ganas de triunfo continuado queda en el camino, la de Sergio Blanco Rivas (17-11-1948, Bilbao-Vizcaya-País Vasco-España/15-02-2015, Madrid-España), quien nos ha abandona para siempre a sus jóvenes, sonrientes y siempre amables y cariñosos 66 años de edad.

Una dolencia prolongada lo largo de los dos años últimos ha acabado con su vida, una enfermedad de la que la familia no ha querido, nunca, aportar detalles profundos y que combatía mediante un tratamiento severo que le había obligado a abandonar los escenarios con la formación última a la que ha pertenecido: «El Consorcio», pero que nos ha arrebatado para siempre al músico bilbaíno. «Maravillosa persona en todos los sentidos. No tengo palabras para decir cómo era mi padre, quien poseía una fuerza vital increíble», ha declarado Allende Blanco, hija del matrimonio de artistas. Igualmente, por expreso deseo de la familia, no se han dado a conocer los detalles de la capilla ardiente y ni siquiera el lugar donde recibirá sepultura, algo que es muy digno de considerar, valorar y respetar.
El concierto de inicio de la gira de despedida de «El Consorcio», en «su» Bilbao, tuvo que ser suspendido por el estado de salud de Sergio Blanco
Ya en el inicio de la gira de despedida de «El Consorcio», hubo que suspender el concierto de «su» Bilbao por una repentina e inesperada recaída del barbudo y canoso cantante, como consecuencia de un proceso infeccioso que obligó a su ingreso en el Hospital de Basurto, en la capital citada.

Quien esto escribe, tuvo la suerte de coincidir, con él, en varios camerinos y compartir algunos escenarios para presentarle en directo y podemos afirmar, con elementos de juicio propios, que era un hombre simpático, sencillo, amable, dicharachero, atento y, esencialmente, cercano y cariñoso como pocos, que, por añadidura, nunca perdía su inquebrantable optimismo. Siempre daba un paso hacia atrás y ponía a sus compañeros en primer lugar de relevancia, pero, él, era un gran músico, un excelente intérprete y un hombre nacido por y para el escenario y, desde luego, para la canción romántica, melódica y reivindicativa como aquella que practicó en el grupo «Mocedades», acompañado por un incontable número de cuñados, o la música más divertida que interpretó en su última formación: «El Consorcio».
Cercanía en sus tres formaciones
Es un honor para quien esto escribe poder recordar que le presentamos en público como componente de «Mocedades», primero, como integrante del afamado y siempre recordado dúo «Sergio y Estíbaliz», después. Y, además, como miembro de «El Consorcio», quinteto en el que interpretaban canciones divertidas, versiones refinadas de grandes clásicos de la música pop y composiciones románticas y profundas, como boleros y baladas, que les otorgaron un sello inconfundible deformación veterana y muy introducida en la historia de la música para seleccionar grandes éxitos que nos hicieron revivir, de nuevo, así como creaciones «paridas» por ellos mismos que le dieron vida y fuerza a ese grupo que se prodigó en fiestas populares, recintos de invierno y grandes marcos escénicos: «El chacachá del tren», «Mirando al mar», «Cachito mío», «Dos cruces», «Me lo dijo Adela», «Mi jaca», «Camino verde», «Comunicando», «De un mundo raro», «Suspiros de España», «La calle del olvido» o «Amanecí en tus brazos», por no ser excesivamente extensos.

Hablar con Estíbaliz resultaba esencialPara presentarles, en cualquiera de las tres formaciones, era preceptivo e imprescindible hablar con Estíbaliz, su esposa, quien se convirtió en la inmejorable relaciones públicas delas tres formaciones, mujer simpática, agradable, abierta, sensible y cuidadosa de maneras e imagen de las formaciones, como nadie podía mejorarle. Siempre dando facilidades y agradeciendo los cuidados que pudiéramos ofrecer en una delicada y bien documentada presentación que valoraba en todo momento y que agradecía con un gesto de encomiable consideración y una sencillez extraordinaria. Gente buenísima toda la que formaba estos grupos y personas asequibles y cercanas como nadie.

La sucesión de formaciones
El primer grupo fue compuesto por sus cuñadas bajo la denominación de «Hermanas Uranga», formación en la que hallábamos a Amaya con su inimitable voz, Izaskun, siempre sensacional en los coros y segundas voces y Estíbaliz Uranga Amézaga, siendo, esta última, la que se convirtiera en esposa del fallecido. Se fueron sumando más hermanos y auténticos amigos a los ensayos del grupo y fue entonces cuando acabaron fundando «Voces y Guitarras», grupo con el que se prodigaron en actuaciones por la práctica totalidad de las localidades vizcaínas, su provincia natal. De esas aventuras en pequeños locales, y no tan pequeños, surgió Mocedades y, por extensión, una serie de maquetas que deciden enviar a algunos productores musicales de Madrid, iniciativa de la que resultó muy interesado el extraordinario compositor cántabro Juan Carlos Calderón López de Arróyabe (07-07-1938/25-11-2012), quien contactó con ellos para convertirse en su productor y compositor durante nada más y nada menos que 11 años, incluyendo en ese periodo el componerles el inolvidable tema denominado «Eres tú», con el que comparecieron en el Festival de Eurovisión, en 1973 (ya sin «Sergio y Estíbaliz», quienes acaban de emprender carrera en solitario como dúo), en el que consiguieron el injusto segundo lugar clasificatorio. Y decimos injusto porque todos los observadores musicales, luego del citado festival, consideraban como auténticos vencedores del certamen a nuestros representantes, los siempre respetados «Mocedades», quienes, con sus incomparables juegos de voces, también triunfaron con otra bonita canción, igualmente del referido Juan Carlos Calderón, titulada «Pange lingua», incluso antes que la eurovisiva, concretamente grabada en 1969. Ganó, ese año, el de su participación en Eurovisión, la canción luxemburguesa titulada «Tú te reconocerás», defendida por la francesa Anne Marie David, en su lengua nativa, en una edición en la que las dos primeras canciones llevaban el «tú» en su denominación y que se celebró el día 7 de Abril de ese mismo año en el propio país triunfador. «Eres tú» se convirtió en la canción más votada para España (125 puntos) en todas las ediciones del festival, hasta entonces. Sin olvidarnos de esa preciosa canción titulada «El Vendedor» que nos cautivó a todos y que decía así: «En una plaza vacía/nada vendía el vendedor/y aunque nadie compraba/no se apagaba nunca su voz/no se apagaba nunca su voz/Voy a poner un mercado entre tantos mercaderes/para vender esperanzas y comprar amaneceres». Un tema realmente precioso y con enormes sentimientos que caló muy hondo en las listas de ventas de aquella época o, igualmente, «Amor de hombre», «Tómame o déjame», «La otra España», «Dónde estás corazón», «Secretaria», «Le llamaban loca» y tantas y tratas otras canciones en las que tuvo incuestionable protagonismo el sensacional compositor citado.

«Sergio y Estíbaliz», también a Eurovisión, como «Mocedades»
Luego, fue «Sergio y Estíbaliz» quienes triunfaron con su «Cantinero de Cuba», aquel que «sólo bebe aguardiente para olvidar», «Quién compra una canción», «De par en par», «Cuidado con la noche» o «Piel». Representaron a nuestro país, también, en el Festival de Eurovisión de 1975, con la canción titulada «Tú, volverás» (otra vez el «tú» en su título), obteniendo la posición número 17, pero dejando un magnífico sabor de boca al realizar una excelente actuación para defender un tema musical que convenció mucho a propios y extraños. La citada canción, como el «Eres tú», para Mocedades», también fue compuesta por el inolvidable Juan Carlos Calderón. Pero no nos olvidamos de «El Consorcio» al que podríamos denominar el «quinteto de la rememoración», aunque mejorando considerablemente varias de las versiones originales a las que imprimían tanta «marcha», con ritmo y alegría inusitados. Allí estaban los tres Uranga Amézaga, es decir Amaya, Iñaki y la propia Estíbaliz, además de Carlos Zubiaga Uribarri, otro bilbaíno, gran cantante, excelente teclista y sensacional guitarrista que fuera componente de «Mocedades» durante tres lustros y miembro del legendario grupo «Los Mitos», los del pegadizo «Es muy fácil», así como el propio y ya desparecido Sergio Blanco Rivas, cinco «ilustres» que, como integrantes de «El Consorcio», nos regalaron canciones propias y versiones memorables. Son muchas las personas que llevan el nombre de Sergio porque las parejas de aquellas décadas, el final de los ’60 y los inicios de los ’70, se enamoraron con su música e impusieron el referido nombre a sus retoños.

Nunca serio, disgustado o enfadado, sino todo lo contrario
En el momento de escribir esta crónica-obituario, el pasado domingo, día 15 del actual, nada más producirse el fallecimiento, el hospital San Camilo, de Tres Cantos, en Madrid, se disponía a preparar el cadáver del músico para su velatorio, mientras nosotros, consternados por la cercanía que hemos mantenido con el artista, redactábamos estas líneas que podrían ampliarse en folios y más folios, pero que hemos resumido para que tengan cabida, adecuadamente, en las páginas de nuestro semanario «El Noroeste», con todo el respeto que nos merecía, que le seguimos manteniendo y que le tributaremos siempre a este músico vasco al que nunca vimos serio, disgustado o enfadado, sino todo lo contrario. Descanse en paz el impulsor de «Mocedades», el creador de «Sergio y Estíbaliz» y el «alma máter» de «El Consorcio».Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano