GLORIA LÓPEZ CORBALÁN

Antes de que me fulminéis, por un lado y por el otro, deciros que esta es una biografía pasional, no política. Dejo para otro momento opiniones sobre su figura política, que seguro hay dos, como las españas de aquel periodo. Dolores Ibarruri Gómez, «La Pasionaria», nació el 9 de diciembre de 1895.Es la española más fotografiada de nuestra Historia, su nombre es más conocido que el de cualquier mujer importante en la cultura o la política del siglo XX, ha tenido la veneración de una parte de nuestro pueblo y concitado el odio de otra parte.La Pasionaria y Francisco Antón, con un mando de las Brigadas Internacionales

Nieta, hija, hermana y esposa de mineros, pertenece al mundo obrero, y más específicamente minero. Se casó en 1916 con un minero socialista llamado Julián Ruiz, con quien estaría casada 10 años, y se traslada a Somorrostro.

En 1931 se traslada a Madrid: Aquí ya es otra historia:

Los libros de historia no suelen analizar las historias de la carne, tan decisivas a veces, con el mismo rigor que aplican al estudio de los grandes acontecimientos bélicos o sociales. En plena guerra civil, Dolores ya era una mujer separada de Julián, aquel marido que la iniciaba en las doctrinas de la lucha obrera. Atrás queda su tiempo de miserias y de muertes, cuatro hijas que fallecen a muy corta edad. La heroína del «No pasarán» mantiene una saludable vida sexual, esa parte de la actividad del cuerpo tan fundamental para el espíritu, en colaboración con un apuesto comunista casi veinte años más joven. «Lista como el hambre», dicen que Franco dijo de ella. Hasta para eso. Con veintitantos años, el camarada Francisco Antón era comisario del frente de Madrid y guapísimo. La historia de Dolores con Antón recorrerá las estaciones habituales de un vía crucis pasional. En el Madrid asediado por los golpistas, ella es el primer mito de la contienda, el más mediático sin duda, pero sus camaradas del partido no ven con buenos ojos esa relación. Puritanismo comunista o temor a que la impureza del sexo dañe su imagen de madre amantísima del proletariado internacional. Como si la dictadura del deseo no fuera con la severa cuarentona vestida de negro, los comunistas censuran por lo bajo esa relación. Una pasión burguesa, les debía parecer, incompatible con la altísima misión de Pasionaria, redentora de todos los parias de la tierra. Al producirse la sublevación en 1936, La Pasionaria despliega una titánica actividad, discursos, visitas al frente, inventando o adaptando los eslóganes más célebres de la guerra (`más vale morir de pie que vivir de rodillas’(frase de Zapata, popularizada por ella) , `¡No pasarán!’, etc. Pero pasaron: y el mito se traslada a Rusia, (en avión y con su marido)y su amante termina en un campo de concentración alemán, en Francia. Dolores habla con Stalin para lograr la liberación de Antón. Los amantes se reúnen en Moscú. Pero ironías de la vida, el camarada deja a Pasionaria haciendo como ella había hecho: enamorándose de una mujer mucho más joven que él. Después llegará la venganza acusando a su ex amante de traidor. Ella encabeza la cruzada contra Antón, tan implacable como inquisidora como constante y efectiva debió de resultar como amante. Al final, Anton realiza una humillante autocrítica, que la misma Dolores le redacta. Es desterrado a Polonia, abandonando en París a su joven esposa e hija. Venganza. No pasarán.

Sin el contacto con las masas, La Pasionaria ya no volverá a ser la gran figura de la lucha popular y obrera. En el exilio ruso, su aportación fue disminuyendo y haciéndose menos valiosa. Tras 38 años de exilio regresa a España en 1977 como diputada. Muere en Madrid en 1989.