PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Neil Ellwood Peart (12-09-1952, Hamilton-Ontario-Canadá/07-01-2020, Santa Mónica-California-EE.UU.) era un excelente músico que se hizo notable como letrista y baterista de la banda canadiense de rock progresivo “Rush”, en la que se integró en julio de 1974, no sin antes ofrecer audición para el guitarrista Alex Lifeson y el vocalista y bajista Geddy Lee, quienes precisaban de la incorporación de un baterista de forma urgente al tener que sustituír a John Rutsey, tras su decisión de abandonar la banda a dos semanas del inicio de la gira promocional de su álbum debut, en Estados Unidos.

Neil Peart, que así era conocido artísticamente, gozaba de un estilo fuertemente arraigado en el hard rock, inspirándose en colegas bateristas de la talla de John Bonham o Keith Moon, auténticos referentes de la vanguardia de la escena musical británica, en ese género, en los últimos compases de los años ‘60. Peart ha participado, adicionalmente, en numerosas colaboraciones con otros destacados artistas. A su tarea de músico, une su condición de escritor consumado que le valió, igualmente, para ganarse el hueco oficial de compositor lírico en “Rush”, espacio en el que su obra versa sobre temas tan inesperados y atractivos como la fantasía, humanismo, ciencia ficción, libertad de conciencia o la filosofía, de tal manera que llegó a publicar cuatro libros.

La muerte le sobrevino como consecuencia de un glioblastoma, lo que no es más que una variante de tumor cerebral. Contaba con unos jóvenes 67 años. No se entregó al piano, aunque bien es cierto que recibió clases de ese instrumento durante su infancia, pero, Peart, se quedó en las obligadas lecciones iniciales, porque, en realidad, lo que le enamoraba eran esos dos palillos con los que percutía, rítmicamente, todo tipo de objetos que se tropezaba en casa. Cumplía 13 años cuando sus padres le regalaron dos baquetas y un conjunto de elementos de práctica, así como lecciones de percusión, asegurándole que, si era capaz de continuar sus ensayos durante un año y avanzar en esa dirección, le regalarían una batería completa, promesa que se tornó real al año siguiente, convirtiéndose en prestigioso baterista que se integró en numerosas bandas, durante su adolescencia, lo que le proporcionó esa capa de barniz musical que se lleva, con él, al otro mundo.

Así como sus compañeros de banda, Alex Lifeson y Geddy Lee, resultó condecorado con la “Orden de Canadá” en el grado de Oficial, el día 9 de mayo de 1996, convirtiéndose en la primera formación rockera que recibía semejante reconocimiento como grupo. Considerado como persona solitaria, requerido por numerosas formaciones, admirado, querido y respetado en el mundo musical, se consideraba un desastre cuando las cosas no salían como él programaba. Sin embargo, disfrutó de los mejores escenarios del mundo y participó en numerosos conciertos en los que compartían espacio con las bandas más brillantes del mundo, como “Manfred Mann” o “Uriah Heep”, ante miles y miles de espectadores y en escenarios emblemáticos del planeta. Su calidad escénica, interpretativa, rítmica y musical resultó prodigiosa para todos. Su única hija, Selena Taylor, falleció en accidente automovilístico, en 1977. A su esposa, Jacqueline Taylor, tras 22 años de matrimonio, le arrebató la vida un cáncer, diez meses después de la tragedia de su hija. Peart quedó plenamente destrozado y anunció su retirada, retomando la actividad musical tras una cura de dolorosa pena.