JUAN GUTIÉRREZ GARCÍA

Sin duda, el pueblo de Mula vive un momento muy difícil, amargo, sobre todo los trabajadores de la empresa Conservas y Frutas S. A. (Cofrusa). El pasado 29 de octubre, los muleños nos quedamos helados con la noticia divulgada en los medios locales y redes sociales. La dirección de Cofrusa había presentado la liquidación de la empresa al Juzgado de lo Mercantil N.2 de Murcia. Un mazazo para el pueblo por lo que supone esta empresa para la economía muleña.

        El declive financiero de la empresa comienza en la segunda década del siglo XXI. La falta de liquidez se va reflejando en los atrasos de las nóminas de los obreros. La producción cae en picado y se va agudizando el problema del cobro hasta alcanzar meses de atrasos. Mientras tanto, la empresa traslada a los obreros la intención de buscar financiación o la venta parcial a algún inversor. Pero, al parecer, las condiciones de venta impuestas por la gerencia de la empresa no son las más idóneas para atraer capital exterior que reflotase la empresa. Esta precaria situación va dando tumbos hasta que finalmente se anuncia lo que todos los obreros temían y deseaban no llegara nunca, el cierre definitivo de Cofrusa. ¿Qué va a pasar ahora?

Sus comienzos se sitúan allá por 1965 cuando los hermanos Joaquín y José Navarro adquieren la pequeña fábrica conocida como La Ceñapropiedad de Constantino Herrera. La primera actividad de la naciente Cofrusafue el tomate. El rápido crecimiento de la empresa les llevó a adquirir pocos años después las instalaciones de la antigua fábrica de harina La Española, propiedad de Juan Corbalán Álvarez, y huerta contigua a La Ceñapara ampliar la factoría y trabajar otros productos como alcachofa, naranja, melocotón… Su ascenso continuado en producción y calidad a lo largo de las últimas décadas del siglo XX la convierten en una de las empresas conservera vegetal más importante de España con cientos de trabajadores a tres turnos diarios.

Medio siglo de historia generando riqueza en Mula. ¿Y ahora qué? ¿Qué va a pasar? Incertidumbre, angustia, preocupación por un futuro incierto para estos trabajadores y Mula en general. España inmersa en una crisis económica desde hace años, no es precisamente el marco idóneo para salir al mercado laboral, y menos en este pueblo donde el tejido industrial es más bien escaso. Muchos y muchas de estas trabajadoras se puede decir que llevan toda la vida trabajando en Cofrusa, ya tienen una edad avanzada para pelear un puesto de trabajo, dios sabe dónde. Suerte y mis mejores deseos para todos.

Con el cierre de Cofrusa, se pone fin a un siglo de historia conservera vegetal en Mula. Atrás quedaron otras fábricas, otras empresas dedicadas a la conserva: Ramona de Antonio Monreal del Toro, Amazona de José Hernández en el camino viejo de Murcia, Niño Jesús de Belén, Cooperativa Niño del Balate junto a la antigua estación de Renfe, o la fábrica de Puebla de Mula. Desgraciadamente ninguna duró muchas décadas, apenas tres o cuatro, cinco a lo sumo, aunque a decir verdad, las empresas de este tipo de industria no han sido muy longevas en la región. Tampoco alcanzaron la envergadura comercial de Cofrusa.

La primera empresa conservera vegetal en constituirse en Mula fue La Industria Muleña con alta en el Registro Industrial el 29 de diciembre de 1918.[1]La empresa fue creada por un grupo, más o menos numeroso, de accionistas productores de albaricoque para fabricar pulpa. Tres meses después, la construcción de la fábrica en la Carretera Caravaca estaba lista para elaborar 60.000 arrobas de albaricoque. Vaticinaba el gerente que éste sería el inicio de otras industrias, no le faltó razón.[2]Con el tiempo, la fábrica sería conocida como la de los «Herrera», bien por su primer director gerente, el farmacéutico Julián Herrera, o por ser adquiridas todas las acciones por esta familia. En los setenta la conservera va a menos y al final de la década pasa a manos de los Hermanos Blaya Monsalve. La Industrial Muleña fue la empresa conservera más longeva del municipio hasta su demolición a finales de los ochenta para la construcción de viviendas. Por fortuna, y buena decisión, se respetó la chimenea que quedaría integrada en un nuevo jardín público. En pocos meses cumplirá un siglo.

Dato curioso sobre La IndustrialMuleñay La Ceñaes que ambas fueron protagonistas el 19 de junio de 1921 cuando se inauguran las obras del ferrocarril Murcia-Mula-Caravaca. En LaCeña[3]se colocó una tribuna para autoridades y un adornado altar para bendecir la primera «azada» de las obras, la cual tuvo el honor el ministro de fomento Juan de la Cierva, seguidamente hizo lo propio el Obispo de Cartagena. Dicha azada, de plata, le fue regalada al ministro con la inscripción del acto de inauguración. También estaban presentes el director general de obras públicas, el muleño Juan Antonio Perea, amén de un sinfín de autoridades de toda la comarca y numeroso público. El banquete a tan ilustres y numerosas autoridades políticas y religiosas tuvo lugar en la fábrica de La Industrial Muleña por cuestión de espacio.[4]Sin duda, el ferrocarril sería un impulso para estas conserveras y otras que vendrían después, aunque pasaría más de una década para ver pasar la primera locomotora.

 

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Quizá no sea este el lugar, pero sí es el momento para hacer una observación respecto al legado industrial heredado, y pediría a quien corresponda la protección de todas esas chimeneas como testigo de una Mula que se fue.

[1]Anuario Garciballos, Información de Sociedades Anónimas, año 1920, p. 1312.

[2]La Semana, 13 de febrero de 1919, p. 3.

[3]El Tiempo,21 de junio de 1921.

[4]La Verdad de Murcia,21 de junio de 1921.