MIGUEL ORTEGA/Secretario general de Juventudes Socialistas Región de Murcia

Escribo estas líneas con la intención de describir el proyecto de una organización joven que ya supera los 110 años de edad. No sé si para una organización esta será la mayoría de edad, si se adquiere a los 18 como dictan las leyes civiles. Lo que sí se es que una organización como Juventudes Socialistas es joven aún con más de 110 años de vida, porque tenemos razón de ser mientras existan desigualdades.

En tantos años se hace complejo definir un único modelo de organización. Es imposible, los posicionamientos cambian y las Juventudes permanecen porque se actualizan. Venimos de años de poca participación juvenil en organizaciones políticas pero mucha incidencia en las calles con motivos e intereses comunes. Bien es cierto que desde que se acabaron las últimas elecciones generales, cada vez son más las jóvenes que nos llaman a la puerta.

Ahora bien, como Secretario General la Región de Murcia, algo que me preocupa mucho es rehacer los lazos que la política ha perdido con la gente más joven. Vivimos en una tierra con un modelo económico, el del PP y López Miras, fracasado. Fracasado en materia de medioambiente, con el desastre que han provocado en el Mar Menor; fracasado en el modelo económico, estando al borde de la quiebra y bajando impuestos a la misma vez que las empresas siguen fugándose; y fracasado en el trabajo, somos la comunidad autónoma que más parados aumenta, a la misma vez que somos la segunda con los salarios más bajos. Todo esto se alza como una combinación perfecta para que mi generación,  sea la primera generación en darse cuenta que no ser pioneros en nada, lastra oportunidades. Podemos ser la tierra más hermosa, pero tenemos un modelo fracasado por los intereses electoralistas y clientelares del PP.

Pertenecemos a una organización especial, con muchas ganas de reivindicar algunos temas y con muchas preocupaciones. Vivimos bajo los mantras de ser la generación mejor preparada pero también llegamos a escuchar que viviremos peor que nuestros padres y las Juventudes son precisamente lo contrario. Somos la organización que intenta influir, y muchas veces lo consigue, en un partido histórico y de gobierno. Somos los que peleamos que nuestros problemas y nuestras aspiraciones de cambio se pongan en la agencia política y mediática.

No, en ningún lugar está escrito que viviremos peor que nuestros padres al igual que en ningún lugar está escrito que en la Región estaremos siempre bajo el yugo del Partido Popular. 26 años sin políticas de juventud son demasiados, como diría alguna dirigente y en nuestras manos está cambiar el rumbo de esta Región.

Aspiramos a que nuestra tierra sea una buena tierra. Que pase del desconocimiento y de ser campeona de paro y pobreza a que seamos una tierra inclusiva e igualitaria. Que las mujeres ocupen el sitio que le corresponde, el que quieran. Pero también aspiramos a ser una tierra referente en recuperación de naturaleza o en protección de la diversidad y del colectivo LGTBI. Queremos trabajar y vivir, pero no vivir para trabajar.

Estamos llamados a ser la generación que lidere el cambio de rumbo que se merece esta Región. En nuestras manos está poder influir y generar dinámicas suficientes para pasar de la precariedad a la garantías en una Región sin olvido. Y las Juventudes, humildemente, tienen que ser la palanca de cambio, el motor que aspire a representar todos estos anhelos. Estamos porque estuvimos y somos porque seremos.