JENNIFER FUENTES

Todos sabemos que Nueva York, París, Madrid o Barcelona son ciudades llenas de Historia e historias, de rincones llenos de arte y literatura, donde en cualquier momento puedes adentrarte en otro mundo, ya sea de manera literal (como en Cazadores de Sombras de Cassandra Claire) o simbólica (como en Nada de Carmen Laforet). Quedamos deslumbrados por su exotismo, por sus historias y por todo lo que nos han hecho imaginar y vivir. Sin embargo, ahora que tienes esta revista en tus manos y algún libro que volverá contigo a casa, es el mejor momento para que mires a esta ciudad con ojos de lector, esos mismos ojos con los que observas Nueva York, París, Madrid o Barcelona cuando lees.

Empezaremos nuestro pequeño paseo justo donde hoy se reúnen autores, editores, lectores, ilustradores y la larga lista de personas que, de una manera u otra, viven de, para o por la literatura.

 Según las fuentes oficiales, este lugar recibe el nombre de Avenida Alfonso X el Sabio en homenaje al rey de Castilla que se enamoró de nuestra Región e inauguró aquí otra Escuela de Traductores como la de Toledo. Para la mayoría de los murcianos, sin embargo, es más conocida como Tontódromo. Este lugar está lleno de historia y, aunque hoy sea casi irreconocible a como comenzó siendo, es el lugar ideal para caminar y dejarse llevar por lo que el destino tenga previsto. ¿Quién sabe si junto a la estatua de Alfonso X o del sardinero, podría comenzar una novela romántica o negra? ¿Y si observas con tranquilidad los edificios que se erigen a ambos lados? El Museo Arqueológico de Murcia, el Convento de las Claras, donde aún se pueden ver antiguas ruinas árabes y la entrada a la Plaza de Santo Domingo, con la casa Cerdá, un edificio modernista, y el monasterio dominico a cada lado. Cada uno de estos lugares ha sido el decorado de varias obras y puede ser también el comienzo de miles de historias.

Desde allí llegamos a la Plaza Julián Romea y al teatro del mismo nombre. La ciudad de Murcia está llena de leyendas y es aquí donde tiene lugar la que es quizás, la más conocida.

Teatro Romea

 Dicen que este teatro está maldito. Que solo dos veces se completó el aforo y que en ambos casos, el teatro ardió. Que la tercera vez será la peor, con cientos de muertos y heridos y con un edificio del que solo quedarán ruinas y cenizas. Y todo porque durante las desamortización en la época de Isabel II se utilizaron tierras que pertenecían al monasterio de Santo Domingo que hemos visitado anteriormente.

 No te preocupes, es totalmente seguro asistir a un espectáculo en su interior puesto que siempre se deja una entrada sin vender y una butaca vacía. No obstante… ¿No crees que es el mejor lugar para una historia de fantasmas?

 Por último, nuestro paseo termina en la Plaza Cardenal Belluga y en el río Segura que se entrevé desde aquí. La catedral de Murcia resulta imponente y quita el aliento tras más de 500 años vigilando y protegiendo este lugar. Si entrecierras los ojos podrías imaginarte sin demasiados problemas a Preciosa, la gitanilla de Cervantes, o a algún pícaro con deseos de medrar como Lázaro de Tormes. Nos encontramos en el corazón de Murcia, donde la magia, la historia y la literatura nos rodean. Donde, con solo un poco de imaginación, podríamos ver corretear a algunos ratones coloraos, algunas ánimas con su traje de domingo, a alguna náyade árabe perdida después de una crecida del río o de una rambla y observar de lejos como algo parece moverse debajo de las aguas del río, quizás el monstruo que en él habita. ¿Quién sabe?

Río Segura

Hasta aquí ha llegado nuestro pequeño pasado, pero estos no son los únicos lugares llenos de literatura que puedes encontrar en Murcia. Para encontrarlos, lo único que debes hacer es mantener los ojos abiertos y ver más allá de la vida real y cotidiana. En cualquier esquina puede haber un jardín secreto, un misterio por resolver o los pasos casi olvidados de alguno de tus personajes favoritos.