Francisco Fernández García
Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz

Uno de los actos más distintivos de la fiesta de moros y cristianos en nuestra ciudad es el parlamento que recitan los reyes moro y cristiano previo al simulacro de combate de la tarde del 3 de mayo.


La noticia más antigua sobre la participación de grupos de moros y cristianos en las fiestas de la Cruz se encuentra en el célebre “Diccionario” de Pascual Madoz publicado en 1845 y, aunque solo se cita a los primeros: “comparsas de moros a caballo y a pie”, es posible que también hubiera un grupo de cristianos, aunque podría no ser así, ya que en esa fecha aún existía la soldadesca.
En su origen la intervención de estos grupos se limitaba al acompañamiento de los cortejos procesionales de la Stma. y Vera Cruz y de las autoridades en los actos de la mañana del día 2, manteniéndose así hasta 1880 o 1881 en que se incorporaron dos simulacros de combate, uno en la tarde del día 2 y otro en la del 3. Esta cronología se sustenta en el testimonio del alcalde Manuel de Amoraga contenido en las Memorias de su vida política (publicadas en 1886 pero redactadas algún tiempo antes): “hace unos dos o tres años, que se efectua un simulacro entre moros y cristiano”, y también en la crónica de las fiestas publicada en el “Diario de Murcia” el 4 de mayo de 1881, que lo califica de “espectáculo nuevo y de mucho efecto”.
Tanto esta crónica como la publicada al día siguiente nos permiten conocer las características de cada uno de ellos. Así, el celebrado el día 2 aparece descrito como “La lucha de los cristianos con los moros para apoderarse aquellos de la santa Reliquia, lo cual no consiguen pues al abandonar los moros el Castillo se la llevan consigo”, en tanto que el del día 3 lo hace como una lucha en torno al Templete, sin incluir referencia alguna a la existencia de un parlamento entre ambos reyes: “Fortificados los moros en el Templete, se ha librado una reñida batalla hasta, que han sido vencidos por los cristianos y por éstos hechos prisioneros”.
La primera referencia al “Parlamento” la encontramos en 1885 en la descripción de las fiestas realizada el profesor Quintín Bas en su libro sobre la historia de nuestra ciudad, donde pormenoriza el desarrollo de estos actos, apareciendo integrado en el simulacro del día 3. Sin embargo, la fecha del primero conocido es 1883, por lo que hemos de situar su creación en ese año, a pesar de no figurar en el programa oficial, donde se omite el día 2, apareciendo tan sólo el del 3 catalogado como “el gran simulacro en que aparezca la toma del templete por los guerreros cristianos, haciendo prisioneros a los moros”. Esto tal vez puede deberse a que se tratase de una novedad pensada por su autor, José Ortega Martínez, para dar mayor realce a un acto en el que él era uno de los protagonistas ya que durante algunos años fue el encargado de personificar al rey cristiano, consiguiendo de este modo un lucimiento que no habían tenido sus antecesores. Su éxito y aceptación popular debieron ser las causas de que el “Parlamento” pasara a formar parte del Programa Oficial, constituyendo uno de sus actos más reconocidos.
Hasta ahora, además del citado de Ortega de 1883, conocíamos otros 5 utilizados en diferentes momentos, tal y como recogió J.A. Martínez Piqueras en su libro dedicado a este tema. Después del de Ortega, el primero fue el de Andrés Martínez Tornel, compuesto en 1907 con motivo de la Peregrinación Nacional al Santuario de la Cruz estrenado el 13 de septiembre dentro de la recreación de las fiestas patronales realizada con tal motivo. Del siguiente redactado en 1914 desconocemos su autor, siendo utilizado además de ese año, en 1945 y 1950, que se sepa. A este siguió otra composición de José Ortega (distinta a la de 1883) fechada en 1915, que presumiblemente se utilizó en la edición de ese año, en la que se festejó la aceptación por Alfonso XIII del título de Hermano Mayor Honorario de la Cofradía, presidiendo los actos y ceremonias en su representación don Pedro Sebastián de Erice. En 1916 apareció otra nueva composición debida a la pluma del conocido popularmente como “Poeta Ibáñez”, que posteriormente integró en una obra teatral más extensa con idéntica temática y finalmente, el escrito por Manuel Guerrero Torres en fecha indeterminada, que fue utilizado al menos durante los años 1952 a 1955.
No obstante, hace algunas semanas, encontré en una colección particular otra composición del Parlamento, cuya existencia se desconocía. Se trata de una hoja suelta formando 4 páginas, impresa en la caravaqueña Tipografía La Luz. Lleva por título “Parlamento entre el moro y Cristiano durante el simulacro de batalla, verificado en la Festividad de la Santísima Cruz” y carece de firma y fecha, por lo que desconocemos estos extremos; pese a lo cual, el hecho de que se conservara junto a otros documentos de Antonio de Béjar Ciller, lo sitúa antes de la fecha de su muerte, sucedida el 11 de julio de 1909. Teniendo en cuenta que los grupos de moros y cristianos se reincorporaron a las fiestas en 1907 tras casi una década de ausencia (en 1899 ya habían desaparecido, como refleja el Programa Oficial de ese año, que no por cierto no aparece incluido en la edición efectuada por la Cofradía este año en la Revista de las Fiestas, hemos de suponer que su fecha de composición sería 1908 o 1909, por lo que cronológicamente este sería el tercero, tras el de Ortega Martínez de 1883 y el de Martínez Tornel. También sustentaría esta hipótesis la ubicación de la Tipografía La Luz en la Plaza de la Constitución nº 8, a donde al parecer se trasladó en 1898. A la espera de futuras investigaciones, dejaremos anotada esta hipótesis, sin descartar otras posibilidades.
Este “Parlamento”, integrado por cuartetas y redondillas, está compuesto por 326 versos, con 7 intervenciones del rey cristiano por 6 del sultán y sigue la línea argumental de los otros conocidos. Lo inicia el Rey Cristiano: “En nombre de la Patrona/de esta ciudad religiosa/te saludo; que dichosa/sea tu real persona”, a lo que el Sultán responde: “Alá respete tu vida/y la colme de placeres/a más que las de esos seres/que acompañan tu venida”. Y concluye, como todos, con la aceptación del combate por parte del Cristiano: “Pues a la lucha, Sultán/la Cruz more en tu conciencia/tus pasos dirija Alá”.