MANUELA SEVILLA ARNAO

Tal vez el nombre de Joaquín Payá no diga nada a la juventud de Calasparra, pero hubo un tiempo en el que todos los calasparreños conocían al hombre y sus empresas pues muchos calasparreños trabajaron en ellas.

FUENTE DE LAS CONFIDENCIAS CAÑAVEROSA.FRANCISCO MARCO.

Fuente de las Confidencias. (Francisco Marco)

Su biografía, extensa e intensa dónde las haya (diplomático, banquero, empresario, humanista, editor, político, poeta, vocal del patronato del museo del Prado, coleccionista de arte… ), no la vamos a abordar en esta ocasión, hoy vamos a destacar su faceta de mecenas de un gran escultor valenciano, Francisco Marco Díaz-Pintado, que desempeñó un importante trabajo artístico en la Vega Alta del Segura (Cieza Moratalla y Calasparra) y del que nuestro pueblo tiene una escultura en la Iglesia de la Merced.

Joaquín Payá López de Amezola nació Bilbao el 25 de noviembre de 1872, donde su padre, funcionario de correos alicantino, estaba destinado. Su madre, Trinidad López de Amezola, muere ese mismo año y Joaquín es mandado con su abuela materna, Teresa de Amezola, que dirigía la empresa familiar naviera en Vizcaya. En 1877 su padre es trasladado a Murcia donde contrae segundas nupcias, por ello, Joaquín pasaría su infancia y estudiaría bachillerato aquí. Las desavenencias con su madrastra hacen que su padre lo mande con su tío, el Arzobispo de Toledo y Primado de España Miguel Payá Rico, y es allí donde comienza su formación humanista, estudiando latín, griego y visitando el Vaticano. Se licenció en Derecho, Filosofía y Letras en Madrid. Completó su formación en la Universidad de la Sorbona de París, donde se doctoró en Derecho, y en la Universidad de Bolonia, doctorándose en Filosofía y Letras con una tesis sobre la “Divina comedia”, de Dante. Llega a ser Colegial y Decano en el Real Colegio Español de San Clemente, de Bolonia, siendo alumno del poeta Carducci en 1894. Después se dedicaría a la carrera consular. Desde bien temprano mostró sus dotes de poeta y a los 18 años ya publicaba en diversas revistas literarias.

En 1897 se casa con Mercedes Navarro Sánchez, natural de Espinardo, a la que conoció de pequeño en clases de piano, y parten a la Embajada Española de Sanghai donde permanecen tres años. A su regreso entra a trabajar en el recién creado Banco de Cartagena y comienza su amistad con el Conde de Romanones, que le irá abriendo puertas y nuevos horizontes: negocios de minas, agrícolas, financieros, empresas de electricidad, carrera política como diputado y senador… El lema de su escudo de armas resume su personalidad “Contra el viento”

Francisco Marco Díaz- Pintado, escultor valenciano (1887-1980). Formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y en distintos talleres de escultura, orfebrería y cerámica, en 1914 obtenía la cátedra de Composición de Escultura Decorativa en la Escuela de Artes y Oficios de San Jaime, en Santiago de Compostela, luego en Sevilla y finalmente en Valencia. Obtuvo varias medallas en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Artísticamente estuvo influenciado por Sorolla y Benlliure, pero compartía con Joaquín Paya su amor hacia la cultura helenística, casi todas sus obras están inspiradas en la mitología griega.

Y es aquí donde se unen dos hombres con gustos muy parecidos hacia el mundo helenístico y con una sólida formación humanística. Joaquín se convirtió en el mecenas que supo ver en Francisco Marco el artista, iniciando una amistad que duró toda su vida. Francisco pasaba largas temporadas en Cañaverosa como atestiguan los documentos gráficos.

Cañaverosa, llamada antiguamente Cañada Berrosa por la abundancia de berros cuando pertenecía a la Orden de los Mercedarios de Calasparra, era utilizada como casa de reposo de sus frailes. Fue adquirida por Payá sobre 1908, cuando tuvo intereses en el pueblo, como el segundo cable aéreo minero que era alimentado por electricidad del Salto de Cañaverosa. Esta finca no sólo era de recreo, también destacó enormemente por su amplia producción agrícola, con el arroz “Triptolemos” (Dios griego de la agricultura) y su molino arrocero.

Como hombre de gustos exquisitos, pronto la reformó y dotó, al igual que en todas sus fincas, con una biblioteca, salón con gran chimenea y ermita. Y en todas dispuso de escuela para los hijos de sus trabajadores. Comprando obras de arte, como gran coleccionista que era,  adquirió las obras de Francisco Marco.

Al mismo entrar en la casa, en la puerta principal, se observa la obra de Marco “La fuente de las Confidencias” que tiene su hermana gemela en la Casa Museo de Sorolla en Madrid. Esta obra fue presentada en la Exposición de Arte Decorativo de 1911, siendo medalla de plata, donde la adquirió Sorolla para su jardín y Payá para su terraza. En este conjunto escultórico de estilo neoclásico, dos mujeres vestidas a la griega parecen estar confesándose sus secretos, apoyadas en un pedestal de mármol de orden jónico. El tratamiento de las dos fuentes es igual, colocadas en lugares especiales para las personas que las adquirieron, Sorolla en su tercer jardín, el favorito para estar con su familia, y Payá a la entrada de su casa dominando el bellísimo paisaje del Parque Natural de Cañaverosa. Ambas tienen un estanque con nenúfares y peces en el que se oye el murmullo del agua al caer. Al tratarse de yeso y ubicarse al aire libre, con el paso de los años, el grupo escultórico de la Casa-Museo de Sorolla estaba muy deteriorado, por lo que el propio Francisco Marco fundió en bronce la obra y se la regaló al Museo en 1975. Existen otras como un “Rapto de Europa” y diversos bustos, así como un alto-relieve titulado “La Dorotea” todas en perfecto estado de conservación. Aprovechamos para decir que aunque esta finca pertenece a Moratalla y Calasparra, siempre ha estado más ligada a nuestro pueblo, donde se abastecía, y casi todos los trabajadores y encargados eran calasparreños.

Escultura de la Virgen de las Mercedes. Es la otra obra de Francisco Marco, en madera de color natural, de 2’15 metros terminada en 1955 y donada la Iglesia de la Merced (antigua propiedad también de la Orden de los Mercedarios) el 21 de septiembre de 1961 coincidiendo con la onomástica de la Virgen de las Mercedes y las fiestas del pueblo que en aquellos años se celebraban en estas fechas. Está imagen estaría colocada en la Ermita de Cañaverosa y tras el fallecimiento de su esposa, Mercedes, fue colocada en la Iglesia con la advocación de su nombre. Joaquín no dejaba nada al azar y trae un único pino para tallar esta escultura de su finca “Peñalcón” en Siles donde tenía intereses madereros y fundó el Banco Forestal.

La imagen de color natural se permite resaltar los elementos iconográficos con color. Así, en los pies una cadena plateada, símbolo de los cautivos que liberaban los Mercedarios; la corona dorada, de reina y en el pecho el escudo mercedario, con los cuatro palos de gules y la corona encima. Presenta una curvatura hacia la izquierda donde lleva al niño, al que mira dulcemente.

Y esta es la historia de dos personalidades que se encontraron en el camino de la vida y dejaron su huella en nuestro pueblo y nuestra historia. Joaquín Payá realizo otras donaciones y otras empresas en Calasparra que dejaremos en el tintero para otra intrahistoria.