JENNIFER FUENTES

Pascual García añade a su racha literaria este Monólogo del que reza a la muerte, una novela con un estilo muy particular, incluso para quien ya haya leído algo de su pluma. La singularidad de esta obra  reside en la interrelación que existe entre narrador y lector gracias al monólogo. Como ya nos señala el título, el protagonista reza a la muerte durante toda la noche porque, ya anciano, solo desea que llegue su momento. Así, el narrador le está hablando directamente a esa figura abstracta y nosotros los lectores observamos que la novela se corresponde con el monólogo estructuralmente, sin partes diferenciadas, sin capítulos y sin párrafos.

Más allá de estos aspectos técnicos, podemos encontrar muchos elementos similares con la obra de Miguel Delibes, Cinco horas con Mario. El protagonista de la obra de Pascual García podría ser el hermano de Carmen Sotillo, la esposa de Mario, si ella no fuera burguesa y de buena familia. Esto es así porque, al igual que ella, su monólogo durante una noche de insomnio vuelve siempre a lugares comunes de su memoria. Si en Carmen estos recuerdos eran el Seat 600 que nunca le compró o las ideas socialistas de su marido, en el anciano son especialmente la copa de coñac y las miradas y visitas de sus hijos.  En realidad, lo que nos encontramos son los retazos de toda una vida, girando constantemente, a lo largo de las casi trescientas páginas de la novela.

Gracias a estos momentos indelebles en su memoria, a las pocas páginas ya conocemos cómo es el protagonista. La causa de nuestra fácil inmersión en el personaje son las sutiles pinceladas del autor, a través de las cuales conseguimos entrever las causas por las que el anciano ha llegado a ser como es. Debido a su edad avanzada, cada vez que vuelve la vista atrás hacia su pasado y, sobre todo, su juventud, todo está imbuido en una atmósfera nostálgica. Lo ocurrido en el mundo juvenil fue lo mejor de su vida y el drástico paso al mundo adulto fue una especie de muerte en vida.

 La otra gran cuestión de la novela es la empatía o no con el personaje. La única ventana por la que podemos observar al hombre es su propia voz y su propia perspectiva. La principal consecuencia es que nosotros, como lectores, somos empujados a empatizar con él aunque, al mismo tiempo, podemos ser movidos también en la dirección contraria.

 Por último, la elección por el monólogo y su circularidad (junto con las erratas) crean un ritmo lento pero, a su vez, le otorgan intimismo para que el personaje pueda crecer y estar lleno de contradicciones. Así, produce un efecto similar a lo que en cine nos haría sentir un primer o primerísimo plano. Eso sí, dentro de la ficción, podemos observar el pensamiento de una época en lo referente a temas como la masculinidad, la familia o el amor, por lo que Monólogo del que reza a la muerteplantea mucho más de lo que puede parecer en un principio.  

MONÓLOGO DEL QUE REZA A LA MUERTE. (2019)

PASCUAL GARCÍA

Editorial: Los libros de la frontera

Páginas: 188