VÍCTOR MARTÍNEZ-CARRASCO GUZMÁN/Diputado popular en la Asamblea Regional

Iniciábamos esta legislatura como toda nueva oportunidad, con mucha ilusión y esperanza en hacer las cosas mejor. Nuevos propósitos que iban a dirigir nuestras acciones más inmediatas y otras menos urgentes durante los cuatro años que echaban a andar con la composición del primer gobierno de coalición de nuestra Región.

Pero la historia ya nos ha mostrado muchas veces que el guión lo escribe ella aunque cuente con nosotros como protagonistas. Nuestra influencia para redirigir nuestras vidas en ocasiones se hace muy limitada, y así fue como en septiembre del 2019, las inclemencias climatológicas hacían su puesta en escena más dramática mediante una DANA terrorífica que se llevaba por delante las ilusiones y lo material de muchos murcianos que habían situado estas en el litoral del Mar Menor. Unas lluvias de consecuencias terroríficas que además supusieron la puntilla a nuestra laguna salada, con episodios de anoxia que nos estremecieron. Aquellos primeros propósitos veraniegos ya se vieron aparcados para trabajar en lo urgente, la Ley de Protección del Mar Menor que además trasladaba la tramitación de los Presupuestos al inicio de un 2020 que quedará grabado en la mente de todos.

A comienzos de este año, la actividad económica empezaba a mostrar síntomas reales y esperanzadores de recuperación en nuestra Región. Todos los indicadores situaban a Murcia a la cabeza de España en creación de empleo, tasas de crecimiento por encima de la media nacional, incremento en las exportaciones, etc.

Sin embargo, otro actor inesperado, un nuevo virus de la familia de los coronavirus, reclamó de forma abrupta la atención de todo el mundo provocando un síndrome agudo respiratorio severo en forma de neumonía que nos obligó a parar en seco un mundo que se estaba empeñando en arrancar los motores de la ilusión.

La aproximación al abismo, al colapso sanitario y el fallecimiento de cientos, de miles de paisanos, obviamente nos han obligado a posponer, con mucho más motivo que antes, aquellas iniciativas en las que tanta ilusión estábamos poniendo.

Tuvimos que aprobar de urgencia unos presupuestos, que intuíamos nacían ya obsoletos, porque había que responder con celeridad a muchas necesidades que no entendían de trámites parlamentarios.

Lo que vino, viene, y parece ser que vendrá, todos lo conocen ya. Un cambio en prácticamente todo. La paralización, ralentización, reinvención de tantas cosas que creíamos inamovibles nos tienen que hacer replantearnos temas que teníamos muy avanzados.

La educación es uno de ellos, ya lo hemos comentado en estas páginas, pero son muchos más.

Daremos un impulso a cuestiones que son trascendentales para nuestra Comarca. Una nueva visión de la lucha contra el despoblamiento potenciando las posibilidades que ofrece el mundo rural. El teletrabajo, la formación digital de la población mayor, nuestro turismo de interior. Trabajaremos la modernización del pequeño comercio para hacerlo más competitivo frente a los cambios en las tendencias de consumo. La importancia de los espacios logísticos, las comunicaciones por el interior, el fomento de la sostenibilidad o la atracción de sectores emergentes hacia nuestro territorio son áreas que guiarán nuestro trabajo en los próximos meses.

Por eso este año, que muchos quisiéramos olvidar, debe darnos fuerzas renovadas para trabajar con más ganas por recuperar tantas ilusiones aparcadas por el camino.

El minuto de silencio que guardamos al inicio de cada sesión en la Asamblea cada vez pesa más, pero precisamente por ellos, por tanta gente que ya no está, por tanta gente que está sufriendo con mayor fuerza la embestida de esta crisis social, económica y sanitaria, por todos aquellos que necesitan nuestro compromiso más que nunca, no podemos olvidar este año 2020.

Tener presente las dificultades y la angustia de tantísimos vecinos nuestros, nos tiene que preservar del olvido. Por tanto, un año para no olvidar nunca y un 2021 para convertir los propósitos en realidad.