Pedro Antonio Hurtado García

“La última leyenda viva del rock and roll”, “El pionero del rock and roll”, “Un rockero entre Dios y el diablo” o “La última leyenda de la edad dorada del rock and roll”, son algunas de las muchas denominaciones personales que identificaban a Jerry Lee Lewis (29-09-1935, Ferriday-Luisiana-EE.UU./28-10-2022, Nesbit-Condado de DeSoto-Misisipi-EE.UU.), pianista, compositor y cantante pionero del rock and roll, respetuosamente valorado y considerado como una de las figuras más influyentes y destacadas del rock, así como uno de los pianistas más brillantes del siglo XX. Cariñosamente, se le conocía con el apodo de “The killer” (“El asesino”) por su marcada personalidad y su estudiada puesta en escena, lo que permitía considerarle como una firme y decidida alternativa al incuestionable “Rey del rock”, Elvis Presley.

Entre los mejores músicos del siglo.- Vio mermada su popularidad, cuando finalizaba la década de los años ’50 del pasado siglo XX, como consecuencia de los numerosos escándalos que protagonizó, pero vino a sobreponerse de ello mediada la década siguiente y gracias a reiterados éxitos en el género country. Su imagen y su prestigio volvieron a verse reforzados en las décadas últimas, cuando, en 1986, pasó a formar parte del “Salón de la Fama del Rock”, en su primer grupo, acompañado de otros iniciadores del estilo. Y no se tardó mucho en que también formara parte del “Salón de la Fama del Rockabilly”. La prestigiosa revista “Rolling Stone”, en 2003, le habilitó puesto en el número 24 de los mejores músicos del siglo. Adicionalmente, fue documentada su vida en la gran pantalla, gracias a la película titulada “Great balls of fire!” (“¡Grandes bolas de fuego!”), en 1989, film en el que su personaje lo interpretó el afamado actor Dennis Quaid, al que acompañaban Alec Baldwin y Winona Ryder. La cinta estaba basada en el libro de la ex-esposa de Lewis, Myra.

Desgracias encadenadas.- En los últimos días se ha especulado con su fallecimiento, sin ser cierto. Pero una neumonía estaba castigando al artista que abandonó su existencia, finalmente, el pasado viernes, en su propia casa. Tenía 87 años. Ya, en 2019, sufrió un serio proceso cardiovascular que le obligó a suspender sus actuaciones previstas. Tras un año de compleja rehabilitación, se anunció su regreso a los estudios para nuevas grabaciones. Las desgracias le agobian desde el inicio de la década de los ’70, pues su esposa le solicita el divorcio (1970); fallece su madre (1971); su hijo, Jerry Lee Lewis Jr., pierde la vida en accidente de tráfico, con 19 años (1973); muere su padre, Elmo Lewis (1979). Tras un año de su divorcio, vuelve a contraer matrimonio. El evangelista de televisión Jimmy Swaggart, su primo, se ve abocado a la ruina, lo que recrudece el negativo “cartel” de una problemática familia inundada por las adversidades. Otro primo, Mickey Gilley, era una gran estrella del country y excelente pianista, instrumento que también dominaba Swaggart y Linda Gail Lewis, hermana de Jerry Lee, que llegó a grabar canciones con Van Morrison.

Drogas e impuestos.- Una úlcera sangrante, producto, quizás, del comportamiento errático de Lewis a lo largo de la segunda mitad de los ’70 y comienzo de los ’80, dio lugar a su hospitalización que llegó a aproximarle a la muerte, en 1981. Poquito tiempo después, resulta ahogada, en la piscina de la casa de una amiga, Jaren Gunn Pate, su cuarta esposa. Un año más tarde, Shawn Stephens, su quinta mujer, es encontrada sin vida, en su casa, a consecuencia de una sobredosis de metadona. También la adicción a las drogas llevó a Jerry Lee Lewis, voluntariamente, a internarse en “Betty Ford”, la prestigiosa clínica de desintoxicación, episodio que se repitió durante los ’80 con serios problemas de salud que le llevaron a ser internado en repetidas ocasiones. Sus problemas se extienden a los impuestos, llegando a acumular una deuda de unos tres millones de dólares. Nuevo hijo, en 1987, Jerry Lee Lewis III, con su sexta esposa.

Agitada vida.- Su vida está llena de gloria, escándalos, éxitos y algunos inesperados fracasos, lo que precisa de un resumen telegráfico para no privar a nuestros lectores de datos importantes. Su familia era muy pobre, lo que no impidió que tocara el piano desde su juventud, ya que su demostrado talento animó a sus padres a hipotecar su granja para conseguirle un piano. Gracias a la influencia de la radio, se hizo eco de numerosos estilos que entremezcló antes de definirse como artista con determinada especialización: rhythm and blues, boogie-woogie, góspel o country, géneros con los que llegó a instalarse en el rock and roll que le definiría para siempre. Pasó por todas las salas y guetos para seguir aprendiendo y captando fórmulas. Llegó 1952, cuando contaba con 16 años, momento en el que contrajo matrimonio con Dorothy Barton, dos años mayor que él, pero los matrimonios en EE.UU., entonces, acostumbraban a celebrarse a muy temprana edad. Grabó sus primeras canciones ese mismo año: “New Orleans boogie” y “Don’t stay away (‘til love grows old)”. En septiembre del citado año, es su madre la encargada de mandarle a una escuela religiosa de Waxahachie-Texas, con el ánimo de que interpretara música exclusivamente religiosa. Resultó expulsado muy pronto con motivo de hacer una versión, en estilo boogie-woogie, del tema “My God is real”.

Claro respeto profesional.- Llevando un año de casado, vuelve a contraer matrimonio con Jane Mitcham, al haber quedado embarazada del que vendría a ser el primer hijo de Lewis, Jerry Lee Lewis Jr., matrimonio que celebró sin divorciarse de su primera esposa. Nueva etapa con versiones de canciones country de reconocida fama, entre las que podemos reseñar “I don’t hurt anymore” o “If I ever needed you”. Actuaciones en clubes y una lucha sin cuartel por abrirse mundo internacional y conseguir el respeto del que luego gozaría. Posteriormente, fue rechazado por los promotores que le contrataban, por entender, ellos, que el artista debía tocar la guitarra y no el piano.

Sus contrariedades.- Probó suerte en la misma compañía discográfica en la que grababa Elvis Presley, “Sun Records”; mantuvo una vida colmada de anécdotas, supersticiones, recelos, desgracias, éxitos y un montón de contrariedades que le dieron la oportunidad de grabar con los más grandes, codearse con las estrellas más rutilantes, siendo, él, una de ellas y convirtiéndose en “leyenda viva del rock and roll”, condición que abandona con su fallecimiento, pero con la que nos deleitó durante sus 68 años de actividad, iniciada en 1954, una carrera, pues, a caballo entre dos siglos. Su vida y triunfos dan para muchas páginas, pero, como solía decir la agradable Mayra Gómez Kemp, “hasta aquí, puedo leer”, escribir, en nuestro caso. Descanse en paz un mítico artista, que nos deja grandes canciones e inolvidables recuerdos, fruto de su paso por esta siempre efímera vida. Buenos días.