Pedo Antonio Hurtado García

Como lo nuestro es la música, nos asomamos a este obituario por sus notas musicales, las que ha protagonizado a lo largo de su prolongada y vital existenciauna mujer de bandera, querida, valorada, considerada y admirada en el mundo entero. Doris Mary Ann Kappelhoff (03-04-1922, Cincinnati-Ohio-EE.UU./13-05-2019, Carmel-California-EE.UU.), actriz y cantante, esencialmente de pop tradicionaly jazz. Se nos presentaba con el nombre artístico de Doris Day, estrella consagrada que, procedente de una familia de clase media, debe sus inicios a la magia de la radio. Se inicia su estrellato en los años ’40 del pasado siglo XX. Coetánea de muchos grandes de la época, como Billie Holiday, Dinah Shore, Sarah Vaughan, Patti Pageo el mismísimo Elvis Presley. Ha fallecido, a causa de una neumonía diagnosticada como grave, dejándonos mucho que recordar, bastante que valorar y no poco que admirar en ella.

“Que será, será”.-Y hablar de su música es referirnos, sobre todo, a su celebérrima canción “Que será, será”, que, ciertamente, no fue la única, pero sí la más versionada, tarareada, interpretada, valorada y querida por numerosos artistas que la adaptaron a diversos géneros, pero, en todo caso, muy bien concebida y con permanente vigencia. Son muchas más sus canciones, que nadie se engañe, tantas como para no poder relacionarlas, pero no les vamos a privar de dejar reseñadas algunas de las que más formaron parte de nuestras vidas y que nunca olvidaremos: “Secret Love”, “Everybody loves a lover”, “When I fall in love”, “Whatever wil be, wil be”, “Tea for two”, “Again” y un largo etcétera. No obstante, gracias a “Qué será, será”, consiguió su relevancia en el cine.

Televisión.-Resulta que le contrata Alfred Hithcock, en 1956, para encarnar a la esposa de un físico que interpretaba James Stewart en “El hombre que sabía demasiado”. El “New York Times” hizo una altísima valoración de su actuación, otorgando especial notoriedad a la interpretación de “Qué será, será”, un tema de Ray Evans y Jay Livingston que, por añadidura, consiguió el “Óscar a la mejor canción”, a pesar de que la de Cincinnati la consideraba demasiado larga. No obstante, luego, la volvió a interpretar en otras dos distinguidas películas, como “No os comáis las margaritas” (1960) y “Una sirena sospechosa” (1966). La actriz protagonizó, entre 1968 y 1973, el programa de televisión “The Doris Day Show”, del que grabó 128 episodios, en el que la sintonía volvió a ser la susodicha canción durante las cinco temporadas de su duración.

Papeles rechazados y elegidos.-Cuatro matrimonios y un hijo, fallecido en 2004, con 62 años de edad, mientras que la actriz se despide de nosotros faltándole menos de tres años para alcanzar el siglo de existencia. Sus papeles cinematográficos le otorgaron una excelente consideración como actriz, por lo que consiguió respeto dentro del sector y pudo permitirse elegir papeles y rechazar algunos muy notables. También sus películas son interminables, pero, aunque no quepan todas, citemos, por lo menos, “Té para dos”, “A la luz de la luna”, “Quiéreme o déjame”, “Pijama para dos” o “Confidencias de medianoche”, filmque le valió la nominación al Óscar a esta estrella de Hollywood.

Accidente.-Su biografía completa, su discografía, su filmografía, anécdotas, programas de televisión y larga vida no caben, lógicamente, en una página. Y es una lástima, porque atesora una existenciasalpicada de valores, éxitos, triunfos en todos los campos en los que se desenvolvía y curiosidades,como dejar constancia documental,en sus últimas voluntades, de que “no me gusta la muerte”. Hija de Alma Sophie Kappelhoff y de William Joseph Kappelhoff, naturales de Ohio y de ascendencia alemana,​ era la menor de dos hijos, creyente y practicante de la religión católica que, posteriormente, adoptó las creencias de la ciencia cristiana. Sus padres, en cualquier caso, se divorciaron cuando ella era una niña. Y, desde muy pequeñita, comenzó a bailar y se ganó un contrato que le dio la posibilidad, a la edad de 12 años, de viajar a Hollywood-California, junto a su compañero, Jerry Doherty. Pero, a los 19 años, sufrió un accidente automovilístico que dio al traste con sus sueños de ser bailarina, por lo que se vinculó al canto y a la gran pantalla.

Estafa.-Tuvo a sus pies a los galanes más prestigiosos del mundo del celuloide. No podemos olvidarnos, volviendo a su jugoso anecdotario, de que, a la muerte de Martin Melcher, su tercer esposo, entre 1951 y 1968, descubrió Doris Day que su fallecido cónyuge había dilapidado la sustanciosa fortuna de la actriz, llevándole a la quiebra. Demandó a Jerry Rosenthal, socio de su marido, por percibirse una estafa, demanda que le resultó favorable al obligar los tribunales a Rosenthal a pagarle 20 millones de dólares a la actriz. El difunto, además, había firmado un contrato para que la estrella realizara la serie de televisión antes citada, su “The Doris Day Show”, serie que volvemos a recordar porque la misma supuso el punto a partir del que la actriz se mantuvo prácticamente retirada del espectáculo. Inició, entonces, un periodo como activista en el mundo de la protección de los animales, donde cobró una extraordinaria notoriedad por el fuerte compromiso que albergaba en tal menester, llegando a crear la “The Doris Day Animal League” o, lo que es lo mismo, la “Liga Animal Doris Day”. Una mujer ejemplar que, todavía con 89 años, se atrevió a grabar un magistral álbum titulado “My heart”. Descanse en paz. Buenos días.