José Pascual Fernández y Teresa Guirao/Residencia y Centro de Día “El Copo” – APCOM

Ya desde principio del 2016 nuestro Centro promovió su propia revolución. A todos los que formábamos el equipo del Copo nos comenzó a surgir la inquietud por un cambio de actitud. Sabíamos que era necesario y que sacrificaba grandes cosas, pero como toda transmutación venía acompañado de otras muchas y buenas sensaciones. 

Y es que el “cambio” viene en silencio, sin hacer ruido, para poco a poco ir evolucionando en nuestra propia filosofía, nuestra propia creencia. Otra forma de “mirar la discapacidad”, de asumir el potencial de la persona como transformadora de su propia existencia, partícipe de sus propios planes de vida. Así sin más es como decidimos entrar y teletransportarnos a nuestro proceso de Transformación en Residencia y Centro de Día de las personas con Grandes Necesidades de Apoyo. El proyecto del Centro de Día se llamaba “Innovación/Renovación de nuestro espacio” y el de Residencia “Yo soy, yo decido: Es mi hogar”.

Se comenzaron a crear grupos de debate, compuestos por personas con discapacidad, familias, voluntarios y profesionales. Grupos en los que se aportaban ideas de pequeñas cosas que se podrían ir haciendo para mejorar la atención y la calidad de vida de las personas con discapacidad.

Terapia con animales

Terapia con animales

Fruto de este periodo de transformación fueron: 

La creación de la “sala de las familias”, de un comedor en la planta superior y sala de multirrecursos; Adaptación cognitiva de todas las estancias, taller de acceso a la información por medio de las nuevas tecnologías; Vídeo llamadas entre familiares y residentes; Nacimiento del grupo “Express’art” (teatro, expresión corporal, música, pintura…); Talleres de autonomía en el hogar; Facilitación de encuentros familiares, donde proponer y aportar ideas que mejoren la calidad de vida; Planificación de actividades centradas en la persona; Colocación de paneles de orientación a la realidad; Formación a trabajadores sobre comunicación, buen trato y discapacidad en general y formación a personas con discapacidad sobre derechos a cargo del grupo de autogestores; Nacimiento del Club Bimba Piruleta, una forma de empleo lúdico-prelaboral (realizando jabones con formas personalizadas) donde las personas que conforman dicho Club gestionan sus ingresos reinvirtiéndolos en proyectos de ayuda a otros (como es el Parque Adaptado a personas con movilidad reducida); Creación del invernadero de plantas aromáticas con la colaboración de nuestros compañeros de Ecojardín… entre otras cosas.

Todo esto que durante un largo año nos mantuvo activamente ocupados para su consecución, ha dado sus frutos, y así como el lema que rige el proceso de Transformación de los servicios orientado desde Plena Inclusión, en el que una oruga se va convirtiendo poco a poco hasta llegar a ser una preciosa mariposa, nosotros como Centro “El Copo” hemos arrancado el vuelo desplegando nuestras alas en su total dimensión. Seguimos demostrando a nuestra sociedad que una forma diferente de vivienda es posible, que las Personas con discapacidad son capaces de autogestionar su propia vida, siendo cada vez más partícipes de las pequeñas cosas que nos rodean, se tenga el nivel o el grado de discapacidad que se tenga. Los profesionales tenemos la obligación moral de servir de apoyos positivos respetando el potencial de cada persona.

“Me gusta hacer cosas que sirvan para algo, me hace sentir contento y feliz”

En pleno 2018 seguimos en proceso de mejora, ahora apostando por el Apoyo Activo como continuación del proceso transformador que da un paso más allá en cuanto a la confianza y la apuesta firme hacia la Persona con Grandes Necesidades de Apoyo. Porque si tenemos un mínimo de participación en las Actividades Cotidianas de nuestra Vida nos sentiremos útiles, necesarios, seguros y capaces de todo. Al final será una sonrisa la mejor recompensa y un abrazo con el corazón la mayor de las satisfacciones.

Cada vez más cerca de la utopía y más lejos de la realidad.