GLORIA SÁNCHEZ DOMENECH

Después de tantos años me vuelvo a montar en este autobús con este olor a laca de pelo que tanto lo caracteriza. A mi lado de nuevo, una de esas personas que podríamos decir que son magia. Una trabajadora incansable, apasionada de todo lo que hace y guiadora de sueños. Rosa María Matallana fue una de esas personas que me guió en la que ahora es la utopía de mi día a día; es por ello y por su forma de transmitir por lo que merece unas páginas en este periódico y un pequeño homenaje en este día.

Desde pequeña sintió vocación por la sanidad, por eso no dudó en estudiar enfermería. Sus años de Universidad los compaginó con entrenamientos de gimnasia rítmica en la Escuela Municipal de Bullas (Murcia). En 2001 terminó su formación como Técnico Nacional de Gimnasia Rítmica y su grado universitario de enfermería.

Rosa, fue fundadora en 2003 junto con Nines Andreu de un proyecto que a más de una niña nos ha hecho soñar, hablo del Club de gimnasia rítmica Ciudad de Cehegín. Nos cuenta que este Club nació de una necesidad: “cuando yo era gimnasta la única opción que había eran las escuelas deportivas, no había nada más. Entonces muchas niñas de aquella época, entre ellas yo, nos quedábamos con las ganas de poder hacer algo más que una simple competición comarcal. Así que el club se inicia como para ofrecer una oportunidad a aquellas niñas que quisieran practicar un deporte de competición”.

Este Club ha ido cosechando diferentes éxitos a lo largo de todos estos años. En  Enero del 2017, el derrumbe del pabellón Loli de Gea de Cehegín conllevó un cambio radical en la organización de sus entrenamientos. Han tenido desde entonces que lidiar con la falta de pabellón y hasta entrenar en pabellones de otros municipios. Estos imprevistos les han servido para crecer y continuar con más ganas e ilusión.

En 2018 nació la pequeña Leyre, hija de Rosa, que con 20 días disfrutaba junto a su madre de su primer Campeonato de España. Cuenta Rosa que es difícil compaginar todas las horas de entrenamiento, con su trabajo por turnos en el Hospital Comarcal del Noroeste y con la familia. “Como tú sabes, que has sido gimnasta de este Club, cuando comienza la temporada salimos casi todos los fines de semana a competir. Entonces también necesitas el apoyo de tu familia para que te acompañe en este ritmo”.

Desde que la conozco he visto en ella una “mujer todoterreno”, tanto es así que este año también está preparando unas oposiciones para su puesto de trabajo. “Trabajar, estudiar y ser madre de un bebé llevando un club de competición no deja mucho tiempo libre”. Nos confiesa que le gustaría tener más tiempo libre para poder salir de tapas, ir al cine, etc. Pero a pesar de ello afirma que le encanta su trabajo y disfruta con él. Además, de sentirse afortunada de las personas que le rodean y le apoyan.

Estamos ya llegando al final de este viaje que comenzamos en el bus de las ilusiones y también concluyendo esta entrevista. Las últimas palabras de Rosa son un mensaje de justicia. Son palabras dedicadas a aquellas personas que están en los gobiernos para que  sean conscientes de todas esas mujeres trabajadoras, de aquellas que luchan cada día en su trabajo compaginándolo con la familia. Para que creen políticas más justas en las que sea posible conciliar la vida familiar con la vida profesional. Que la mujer pueda seguir aspirando a puestos de trabajo sin tener que sacrificar su labor como madres. “Hay muchas madres que dejan de dar lactancia a sus hijos porque su jornada laboral se lo impide”.