GLORIA LÓPEZ

No es bueno plantearse el año con muchas expectativas porque luego viene la realidad y nos desbarata los sueños. Este año que acaba iba a ser nuestro año, el año de las mujeres.

Lo teníamos todo para que así fuese, mujeres como Lydia Valentín, campeona olímpica, campeona del mundo y tres veces campeona de Europa de Halterofilia o Ada Hergerberg primera mujer en conseguir el balón de oro, Carolina Marín campeona mundial de Badminton, Ana Carrasco y su histórica victoria en motociclismo, selecciones femeninas enteras de fútbol o baloncesto y jóvenes investigadoras como Marta Alonso que luchan cada día contra el cáncer infantil con los mínimos recursos. De todas podíamos hablar y hacerla nuestra mujer del año. Pero sus logros han durado lo que dura la estela de una estrella fugaz, apenas 3 segundos en los teledeportes y  dos en momentos tan dificultosos con presentadores que arruinan todo una vida de esfuerzos con sus preguntas más que de machistas, de gilipollas. Porque no veo yo preguntando a Ronaldo o a Messi en la gala del Balón de Oro que si saben mover las caderas o donde buscan novia.

Así que el año se nos ha puesto como la canción de Rosalía, en dos palabras MALA-MENTE. Así, de momento, y sin querer queriendo todo se nos ha vuelto del revés. Su estela se apagó nada más descolgarse las medallas que tanto trabajo les ha costado y ya nadie habla de ellas ni del valor de ser mujeres en tierra de hombres.

Mejor hablamos de Rosalía, que nos gusta más. Porque quien quiere trabajar durante años en un sueño si puedes convertirte en un día en cantante tronista y en dos tener hasta una línea de ropa decorada con mujeres desnudas (en el estilo no me voy a meter) y todo eso con unas uñas que para sí las quisiera Beyonce (a su esteticien sí que le daba yo un premio).

Y no es que me caiga mal Rosalía, bravo por ella que ha sabido aprovechar el momento, el tiempo dirá si es la nueva Camarón o la versión juvenil de la Omaita de los Morancos, es lo que vende lo que no me gusta. Porque mientras tenemos la generación más preparada de universitarias o deportistas, aupamos en cuestión de días a un producto de marketing a base de likes (que mira que es difícil contabilizar eso en premios o becas) que encima no es ni original, en cuanto a imagen, me refiero. Que con el tema músical de si es buena o mala no me voy a meter, que además de no entender, como bien ha declarado la cantante, la música no es de nadie. Pero ay illa… tus videoclip de bailoras en chandales, tus acentos andaluces (el mismo que despreciáis los catalanes), tus look de poligonera, los camioneros y sus camiones como representación del mal sobre 6 ruedas, todo eso ya lo sacaron los Morancos en nosecuantos especiales de Navidad del Canal Sur. Y no tan malamente.

Y es así como de la misma manera que otro año nefasto se lo llevó Ana Aznar por representar todo aquello que yo no quería ser de mayor, este año mi titulazo se lo va a llevar Rosalía por representar todo lo que yo no quise ser de joven.

No es que la levantemos a ella, es que dejamos caer a otras igual o mejor preparadas pero que no han tenido la suerte o los principios de venderse tan bien como Rosalía. No es que sea malo ser como ella, es que también es bueno ser como las otras. No es que diga yo que su canto no sea una reivindicación de la mujer y el maltrato, es que los camioneros y los andaluces también pueden serlo sin representar siempre el papel de maltratadores o palurdos. Y no es que me joda todo el tema de subir como la espuma, es que me jode el tema que siempre suben los mismos últimamente.

Pero no es cuestión de quejarse mucho, que como dice la Biblia (mi libro de cabecera desde que volví con el contador a cero del Camino de Santiago)… vendrán cosas peores.

Y repitiendo la canción del momento, aunque no esté bonita la noche, voy a salir pa la calle y palante, no voy a volver a perder ni un minuto en pensar cómo será el año que entra,sino en aprovecharlo como si fuera el último. ¡¡TRA TRA!!