Francisco Fernández García

Antonio José López “El Rubio” (Caravaca de la Cruz, 1983) se retira de los ruedos tras 22 años de carrera y 16 de alternativa. Será en Cehegín, su plaza talismán, donde debutó con picadores y donde también se doctoró como matador de toros, en su tradicional corrida de feria y fiestas el próximo día 14, circunstancia que aprovechamos para conversar con él y hacer un recorrido por su trayectoria profesional.

¿Qué es para ti la fiesta de los toros?

Para mí la fiesta de los toros es mi vida. Torear es lo que me hace feliz, me emociona y me hace sentirme vivo. La tauromaquia es una seña de identidad de nuestro país y de nuestras raíces. El toreo es un espectáculo libre y legal que se le atribuye al pueblo y a sus costumbres, y el cual, nunca se  debería politizar.

¿Qué te decidió a dedicarte profesionalmente a los toros?

Nunca he tenido antecedentes taurinos en mi familia, pero sí que han sido muy aficionados. Tanto mi abuelo como mi padre siempre han hablado de toros en casa y yo desde pequeño los acompañaba a las plazas de la región, y fue ahí donde despertó dentro de mí una tremenda admiración hacia los toreros, los cuales, como cualquier niño que soñaba con superhéroes y guerreros, eso eran ellos para mí. Y así fue como comencé a soñar con ser torero.

¿Cómo fueron tus inicios?

Dice mi madre que desde que aprendí a andar ya agarraba las servilletas de cocina y jugaba a ser torero. Pero fue tras hacer la comunión, a los 9 años, cuando le pedí a mi padre que me ingresara en una escuela taurina, y fue allí donde empecé a aprender a torear y a manejar el capote y la muleta. También aprendí los valores que el toreo inculca a los niños que quieren ser toreros, valores como la disciplina, el respeto y sobre todo el sacrificio de conseguir tus sueños.

¿Cómo te definirías como torero?

Siempre me he considerado un torero de raza y valor, siempre requerido hacer el toreo de largura, de pureza y que emocionase al público.

¿Recuerdas que sentiste la primera vez que te pusiste delante de un toro?

La primera vez que me puse delante de un novillo fue a los 12 años y sentí una cantidad de sensaciones tan fuertes que nunca olvidare, sentí miedo, adrenalina, poder, euforia, pero sobre todo sentí algo que siempre me ha llenado como persona, me sentí diferente a los demás.

Tu primera novillada sin picadores tuvo lugar en La Paca compartiendo cartel con Paco Ureña

Así fue, precisamente hace poco estuvimos hablando Paco y yo de ese día. Lo recordamos con mucho cariño. Ese 6 de Septiembre de 1998 nos pusimos por primera vez un traje de luces, y veinte y un años después aquí seguimos.

Debutaste con picadores en la Plaza de Cehegín

Si, justo tres años después de vestirme por primera vez de torero, ya empecé a destacar como becerrista y como alumno de la escuela taurina y apareció una persona que fue clave para mi carrera, mi apoderado Juan Reverte, una gran persona y un gran empresario taurino. Fue el 25 de Febrero de 2001 cuando debuté como novillero con picadores, y pasé a un escalafón superior. Fue en la plaza de toros de Cehegín, un lugar que más tarde se convertiría en mi plaza talismán. Ese día triunfe cortando tres orejas y saliendo por la puerta grande.

Tu alternativa también fue en Cehegín con Cesar Rincón como padrino y Pepín Liria como testigo ¿Qué recuerdas de aquella tarde?

El día de la alternativa de un torero es el día que todos aspiran conseguir cuando sueñan con ser toreros desde niños. Es el día más bonito de tu carrera, ya que te conviertes en Matador de Toros y te acompañan en el cartel los grandes toreros que siempre has admirado y has tenido como ejemplo desde tus inicios.

Mi cartel de alternativa fue de máxima categoría y expectación, junto a dos de los mejores toreros que ha habido, el maestro Cesar Rincón y el maestro Pepín Liria. Ese día la plaza se llenó la plaza con más seis mil personas y fue un día lleno de emoción y espectáculo. Nunca lo olvidaré.

Puedes hacernos un resumen de tu trayectoria profesional

A los 9 años ingresé en la escuela taurina de Hellín (Albacete). Y dos años después me trasladé a la escuela taurina de Murcia.

En 1998, con 14 años toree por primera vez vestido de luces. Durante los años 1999 y 2000 toreé unas cincuenta novilladas sin picadores, siendo triunfador de varios certámenes taurinos y de muchas plazas de toda España. El  primer trofeo importante que me otorgaron de mi carrera fueron “Las uvas de oro” de Tomelloso (Ciudad Real), también conseguí triunfos sonados en Alicante, Valladolid, Cieza, Lorca, Almería o Murcia, incluso me encerré en la plaza de Caravaca en solitario con cinco novillos, cortando cuatro orejas y dos rabos.

En 2001, con 17 años debuté como novillero con picadores y esa temporada firme un total de 27 festejos, cortando 56 orejas y 4 rabos. Durante los años 2001, 2002 y 2003 abrí las puertas grandes de ferias de novilladas como Granada, Benidorm, Málaga o Zaragoza. En 2003 me hice Matador de Toros y ya empecé a competir con las máximas figuras del toreo. La primera temporada como Matador toreé 23 corridas de toros,  la segunda temporada 15 corridas y así hasta el día de hoy he conseguido torear cerca de las 50 corridas de toros.

Durante mi carrera he sufrido también 7 cornadas, tres de ellas muy graves, en Málaga, Castellón y Yecla.

Una tarde en la que te hayas sentido orgulloso de ser torero

Todas las tardes me he sentido el hombre más feliz y orgulloso del mundo, porque estaba haciendo lo que siempre soñé, torear.

¿Cuál crees que ha sido tu mejor tarde?

Mi mejor tarde aún está por llegar. Creo  que será el próximo 14 de Septiembre.

¿El mejor toro con el que te has enfrentado? ¿Y el más peligroso?

El mejor toro fue un novillo de la ganadería del “El Madroñiz”, llamado “Carbonero”, lo toreé en la pedanía de Barranda (Caravaca), que fue tan bueno que lo indulté y le perdonaron la vida.

Y el más peligroso que me enfrentado fue el me pegó mi última cornada, un toro de la ganadería “Sánchez Ibarguen” en Yecla (Murcia)

Has sufrido varias cogidas y percances serios ¿Cómo fue volver a ponerte delante de los toros?

Lo más importante después de las cornadas es el ejercicio mental, intentar que no te afecte el miedo. Por eso siempre es bueno volver a torear cuanto antes para borrar los fantasmas de la cabeza y olvidar el percance.

¿Tienes alguna superstición o sigues algún ritual antes de torear?

Me gusta siempre dejar mi ropa y mis zapatos colocados de la misma manera para que cuando vuelva de la plaza sienta que todo está en orden.

También tengo la superstición de dejar todas las luces de la habitación donde me visto de torero siempre encendidas.

¿A qué matador con los que has toreado admiras más?

No te puedo decir uno, los admiro a todos y he tenido el privilegio de torear con Cesar Rincón, Pepín Jiménez, Pepín Liria, El Juli, Morante, Castella o Manzanares. Incluso tuve el honor de hacer el paseíllo con uno de los toreros más revolucionarios de la historia viva del toreo, Manuel Benítez “el Cordobés”

¿Qué esperas de la tarde del 14 de septiembre?

El día 14 espero sacar a relucir todo lo que he sido en éstos 22 años. Me lo tomo con un día para disfrutar interiormente de mi toreo, emocionarme con toda la gente que me acompañe, saborear esa plaza talismán para mí como es Cehegín y sobre todo poner el broche final a mi carrera como Matador de una forma bonita, toreando para mí y  para mi gente.

A pesar de los esfuerzos, sacrificios y sinsabores ¿Crees que ha merecido la pena dedicarte a los toreo? ¿Se han cumplido tus sueños?

A pesar de todas las dificultades, aquí y ahora te diría, que tras 22 años de profesión, si volviera a nacer, volvería a ser torero. Me siento un privilegiado por poder ser el dueño de mi destino y por poder haber hecho realidad todos mis sueños.

¿Qué significan las Plazas de Cehegín de Caravaca en tu carrera?

La plaza de toros de Cehegín es mi debilidad, donde me siento querido y donde he crecido como torero. Y la plaza de toros de Caravaca ha sido la de mi responsabilidad, donde siempre he sentido esa presión y ese reto personal de superarme cada vez más.

Como ves el futuro de la tauromaquia

La tauromaquia siempre ha tenido sus detractores y sus partidarios, no solo ahora, sino a lo largo de la historia, lo dicen las crónicas de la prensa antigua. Lo que pasa que ahora todo se magnifica e incluso se manipula más por la nebulosa digital en la que todos navegamos.

La tauromaquia es el reflejo de la salud de la que goza la sociedad actual, o sea, seguirá más despierta o más adormecida según vengan tiempos de crisis o tiempos de bonanza. Pero te aseguro que el futuro de la fiesta seguirá vivo por mucho tiempo.

Queda algo por decir

Que dios reparta suerte, en el toreo y en la vida.