DAVID LÓPEZ MARTÍNEZ

No hace falta bucear o sumergirse miles de horas en el catálogo de Amazon Prime Video, como sí ocurre con el de Netflix, por ejemplo, para dar con material bueno e interesante a las primeras de cambio. Esto también depende de los gustos y conocimientos de cada uno sobre el séptimo arte. Es así, sinceramente. Y es que, últimamente, estoy intentando ver y profundizar más en Prime Video que en cualquier otro canal, porque como acabo de decir, el material es bastante interesante y variado, y, una cosa muy importante, “sin productos” de relleno y relleno como se puede encontrar en otras plataformas.

Pues lo dicho, esta semana me quedé en Primer Video y me puse con una cinta que en varias ocasiones había leído cosas muy buenas de ella, y así es, razón llevan todos aquellos que han hecho un comentario positivo sobre The Florida Project (2017) de Sean Beaker (escrita también por él y Chris Bergoch). Una historia que cuenta la vida de unos niños de seis años (más menos) en un motel próximo a Disneyworld, mientras lo padres de estos y resto de familias que les rodean, siguen sufriendo los efectos de una crisis capaz de acabar con todo.

Lo que todo puede parecer maravilloso en la vida de estos niños (los mayores asumen y disimulan), muchas veces ingenuos y alejados de este mundo que nos devora, es que la realidad, aunque no la vean o palpen, les azota a diario hasta el punto de no ser conscientes en absoluto de sus graves consecuencias. Pero claro, ¿cómo iba a ser entonces? No creo que pudiese ser de otra forma. Y esto, es lo que sucede en el día a día de unos protagonistas asombrosamente increíbles, que incluso con tal corta edad, bordan sus papeles, todo es tan natural, que consiguen que uno se teletransporte a una infancia anhelada, a cuando no se pisaba la casa salvo para ducharte, cenar y acostarse

The Florida Project es de corte independiente, del buen cine americano indie, en el que su director, con una dirección notable, creo, incluso, dejándose llevar por los movimientos y aventuras de Moonee (Brooklyn Prince), Scooty (Christopher Rivera), Dicky (Aiden Malik) y Jancey (Valeria Cotto), nos muestra en bellos planos y secuencias de una zona del sur de Orlando (Florida) muy colorida y con contrastes sociales brutales, como estos niños intentan divertirse, comer y pasar las horas en su mundo lleno de sueños e ilusión. Pero no solo hay niños en este trabajo, también tenemos al siempre fantástico Willem Dafoe, el papelón de Bria Vinaite y el de Mela Murder. Uno como conserje/mediador en los apartamentos, y las otras dos, como madres de Moonee y Scooty respectivamente.

Para quien no esté hecho a este tipo de cine, podrá parecerle un film seco, largo, que no termina de contar nada, pero realmente, esto no es así. Aparte de ser bonita en cuanto a  dirección, estética… (que esto también hay que verlo), la incursión de Beaker en la crisis (no) vista desde los ojos de unos niños, en realidad, contiene un nivel de amargura y dosis de dolor, que entra por los ojos y se estanca en el corazón.

Tan cerca de un sueño y la felicidad, que no se llega a alcanzar por estar sumergido en una cruda y dura realidad.