APCOM

El Centro de APCOM ha estado cerrado por causa del COVID, muchos meses. Durante esos meses se les ha ofrecido Teleasistencia a sus usuarios. Algunos usuarios del Taller de Encuadernación, nos cuentan como ha sido su experiencia.

Ricardo estaba nervioso en casa. Se entretenía con su ordenador, viendo la televisión, paseando con su madre y su perro Napoleón (cuando se podía). De vez en cuando su hermano y su familia, le hacía una videollamada. Sentía que el tiempo se hacía eterno. Con la Teleasistencia que ha recibido desde APCOM, ha salido a dar paseos por Bullas, acompañado de profesionales del Centro. Ha hecho un Taller de Cocina. Le han coordinado reuniones con sus compañeros de taller y hablaba con ellos todas las semanas, lo que le hacía sentirse bien. Le han llevado trabajo a casa y fichas de matemáticas para que se pudiera entretener. Piensa que le ha venido muy bien, para romper la monotonía de estar en casa.

Jose Ramón, otro usuario del mismo taller, ha recibido también Teleasistencia. Ha hecho actividades como “Club de Lectura” y programas como “Estoy al día” donde se hablaba sobre la actualidad (COVID, vacunas …) que le resultaban muy interesantes.

Maricruz piensa que la Teleasistencia ha sido muy importante.  Aunque no podía asistir al centro, los monitores de APCOM, se han preocupado de como estaba en todo momento, llamándola de vez en cuando y haciéndole un seguimiento. La han hecho sentirse como en una gran familia. Nos han ayudado a sentirnos bien y a dar lo mejor de nosotros mismos.

Manolo se sentía asustado. Con su padre podía ir al campo y es donde mejor estaba. Su hermano lo visitaba de vez en cuando. Y cuando se ha podido iba a Bullas a ver a mi madre. He recibido entre otros servicios Musicoterapia. Me encanta la música y ese taller me hacía olvidarme de la situación que estábamos viviendo. Quiere que “esto del coronavirus” se vaya de una vez.

Fernando me cuenta que el confinamiento le cambió la vida para siempre. Se sentía con amargura y miedo. Pensaba que, si se contagiaba, podía morir. Echaba de menos a sus compañeros y monitores del centro. Pensaba que se podía quedar sin trabajo (trabaja en una asesoría en Cehegín) menos mal que en el mes de Julio, se incorporó otra vez al trabajo, se alegró mucho y le dio tranquilidad. Con la Teleasistencia se podía conectar a cursos y reuniones mediante videollamadas. Lo que le ayudaba a sentirse mejor, porque podía volver a comunicarse con sus amigos, compartir sus sentimientos. Se olvidaba del miedo y la amargura. Pude hacer encuentros de Plena Inclusión. Se apuntó a la actividad de Paseo Terapéutico, podía ver a otros compañeros, manteniendo la distancia correspondiente y podía ver a la monitora de mi taller, cara a cara. Le pude mostrar Bullas y todos sus rincones. Tenía muchas cosas que contarle. Fue una gran experiencia para mí y muy emocionante. La Teleasistencia le alegraba la vida.