CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Cuando se estrenó Posesión Infernal yo no había nacido, me quedaban todavía dos años para ver la luz. Sin embargo, tiempo después, cuando tenía unos 8-9 años, no recuerdo muy bien la fecha, me acerqué a la que para muchos es considerada una de las mejores películas de terror de la historia, no en vano, Wes Craven la referenciaba en la maravillosa Scream como una obra de culto.

Cuando la vi yo no tenía conciencia sobre qué era bueno o malo en el cine, simplemente me limitaba a consumir películas con el único propósito de pasar un buen rato, lo cual en gran medida es uno de los grandes objetivos de esta industria, pese a que muchos nos empeñemos en desprestigiar obras por su marcado sentido comercial. Visto con perspectiva, con esa edad yo no debería haberme acercado a esterelato, pero en uno de esos fines de semana donde tus padres te dejan quedarte hasta tarde por haberte portado bien durante la semana, me topé con ella y me atrapó para siempre. Recuerdo que esa noche dormí en la cama de mis padres y que las pesadillas se agolparon una tras otra en mi cerebro hasta que por fin desperté a la mañana siguiente.

 

CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Cuando se estrenó Posesión Infernal yo no había nacido, me quedaban todavía dos años para ver la luz. Sin embargo, tiempo después, cuando tenía unos 8-9 años, no recuerdo muy bien la fecha, me acerqué a la que para muchos es considerada una de las mejores películas de terror de la historia, no en vano, Wes Craven la referenciaba en la maravillosa Scream como una obra de culto.

Cuando la vi yo no tenía conciencia sobre qué era bueno o malo en el cine, simplemente me limitaba a consumir películas con el único propósito de pasar un buen rato, lo cual en gran medida es uno de los grandes objetivos de esta industria, pese a que muchos nos empeñemos en desprestigiar obras por su marcado sentido comercial. Visto con perspectiva, con esa edad yo no debería haberme acercado a esterelato, pero en uno de esos fines de semana donde tus padres te dejan quedarte hasta tarde por haberte portado bien durante la semana, me topé con ella y me atrapó para siempre. Recuerdo que esa noche dormí en la cama de mis padres y que las pesadillas se agolparon una tras otra en mi cerebro hasta que por fin desperté a la mañana siguiente.

Tras ese día, Ash quedó marcado a fuego para mí, era mi primer gran héroe de acción y, años después, con Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas, terminé por sucumbir ante un personaje que tenía muy poco de héroe pero sí mucho de matón de barrio. Lo admito, no es el prototipo de personaje con el que uno se identifica en pantalla, pero para mí ver salir a escena al bueno de Bruce Campbell, era suficiente reclamo.

En esas llega 2015 y se estrena una serie sobre el personaje principal de Posesión Infernal, Ash, y que toma esta obra como punto de partida para articular su trama. Antes de visionarla tenía mis dudas, ¿estaría ante una serie aceptable o ante un despropósito de gran calado? Pasados ya sus tres primeros episodios me decanto por lo primero, Ash vs. Evil Dead, es una auténtica macarrada, un relato desternillante con todo el universo Sam Raimi, al que el director por cierto, contribuye dejando su impronta en un primer capítulo simplemente brillante.

Ashvs. Evil Dead tal vez no cautive a las grandes masas, pero para los que crecimos con Ash y sus andanzas, esta obra será una maravillosa golosina a la que hincarle el diente.