Ana María VACAS

La Escultura es la especialidad dentro de las artes que desarrollan aquellos que poseen mayor inteligencia y por supuesto en este caso se cumple la premisa; hay que dominar  dibujo, espacio y, materiales, para poder dar forma a cualquier boceto, esto sumado a la exigencia de los mismos artistas hace que sean muy pocos los que se dedican a este hermoso arte. Domingo Blázquez se formó desde muy niño en los talleres de D, .José Sánchez Lozano, D. Antonio Carrión, D. Juan Gonzales y D. Antonio Villaescusa. La pasión por la Escultura se fue apoderando de éste hasta decidir cursas Artes y Oficios en esta especialidad. Su evolución lo lleva a destacar en este ámbito muy pronto, encargándole numerosos trabajos que avalan su trayectoria profesional.

Persona llena de vida, convive con sus animales y el imponente monte que rodea y protege sus pensamientos; con la maza y la gubia en la mano, recrea todo aquello que ama,aljibes, piscinas, fuentes y suspiros,convirtiendo en piedra sus recuerdos más importantes para que la memoria no le juegue la pasada de no recordarlos en algún momento.Impresiona su sencillez y humildad a la par que la grandeza de su alma de artista, sin ninguna duda, dominando la escultura como si brotara de sus manos sin esfuerzo alguno. Esa pequeña figura pero grande como pocos, con años a sus espaldas, ha vivido y revivido su historia, se siente feliz paseando su hermosa mente y sus valiosas manos por esas huertas y campos llenos de olivos, que igual esculpen el mejor de los bustos, como acarician a alguno de sus animales.

Mar y Raquel  Blázquez son escultoras de cuna, ambas formadas a las espaldas de su padre, donde les hacía ponerse de niñas para que  ellas fueran viendo como manejaba los instrumentos de esculpir o sus propias manos.Rodeadas durante toda su vida de la sabiduría que su padre, que ha aportado sin ninguna duda un especial aprendizaje a su educación artística.

Mar tiene un  amor incondicional por el caballo, que la lleva a conocer su fisonomía como si se tratara de un cirujano de tanto moldear con sus manos cada uno de sus músculos, pero también desarrolla imaginería religiosa donde consigue demostrar su versatilidad, tanto para tallar imágenes como tronos. Esa febril devoción por esculpir en cualquiera de los materiales, resinas, piedra, madera, bronce, hace que sea una de las más precisas en su oficio.

Raquel más centrada en imágenes de culto, consigue transportarnos a épocas distantes con la utilización de técnicas antiguas heredadas del oficio y del taller en el que siempre se ha visto inmersa. Sus rostros vivos, captan la esencia de la persona o la imagen que representan. Ambas se recrean en una escultura académica, llena de esbozos clásicos y realistas a detalle, hermosas imágenes llenas de expresión que sobrecogen solo con mirarlas.

José Miguel Blázquez, reside donde sus musas lo lleven, Madrid, o actualmente en Sevilla donde ha encontrado su destino por el momento.  Aunque amante de la especialidad familiar decide derivarse  a la pintura, disciplina que evoca en recuerdo y motivos al gusto  por lo clásico, imágenes transformadas por tintas y bocetos parecen guardar un reflejo escultórico, casi talladas en el medio donde las recrea sea papel o lienzo. Sus tonos tampoco se alejan de piedras y mármoles, insertando líneas y trazos para dar el realismo preciso del relieve.

En cierto modo esta familia está unida por lo más hermoso del Arte, y nosotros tenemos el placer de tenerla en el Noroeste para disfrutar.