PEPE BLASI

Jesús López, profesor, investigador y sobre todo sensibilizado por el declive de las culturas campesinas que se desarrollaron en nuestras Sierras, vuelve otra vez a la querencia de sus orígenes y de sus inquietudes, esta vez de la mano de Teófilo Fernández, un huebreño de ficción en el que se encarnan una serie de vivencias y sucesos reales que acontecieron por aquellos lares.

Con este nuevo trabajo Jesús hace un último intento de rescatar del olvido tanto las vidas, como los escenarios de los pobladores de las tierras altas de las Sierras de Taibilla y Segura. Conoceremos a Teófilo niño en tiempos de guerras y posguerra, años duros en los que los Huebreños se esforzaban heroicamente en sacar a sus familias palante, sacándole a aquellas fértiles tierras lo poco que les dejaba la inmisericorde climatología de los altiplanos; pastoreaban cabras celtibéricas y ovejas segureñas, hacían carbón, cortaban y ajorraban los pinos salgareños de las cumbres y umbrías. Para cuando las faenas no apretaban y para que la pereza no cundiera, cogían el ato y las bestias y se bajaban a tierras murcianas a labrar y segar, según tocara.

Las mujeres siempre criando, amasando, tejiendo, aviando animales y haciendo el huerto, que no es poco.

Existencias que son un testimonio de sacrificio, tesón y dignidad. En las que sus personajes reflexionan continuamente sobre un modo de vida que ven que se va y sobre las oportunidades que les brinda en otras regiones más prosperas. Tentaciones a la que es muy difícil resistir cuando se tiene una familia a la que hay que procurarles una vida mejor.

Son 300 páginas preñadas de vida, reflexiones, bonhomía y de cultura nuestra, de esa que nadie escribe, esa que los ya tenemos unos años sabemos que está ahí, yéndose.

Gracias Jesús por hacer esta obra imprescindible para que se conozca nuestra cultura y la de todos los Teófilos que emigraron y que hoy sus descendientes pueblan sobre todo tierras levantinas .