ANA ANDÚJAR/http://daregirl.wordpress.com/

La Nielsen (la auditoría de medios impresos y libros) ya ha publicado un adelanto de los libros más vendidos este año previa ignición al periodo estival, una de las épocas, junto a navidades (pero nunca al jugoso nivel de la Feria del Libro) cuando mSomos lo que leemosás libros se venden en nuestro país.
Las sorpresas son pocas: autores muy conocidos (en este caso, autoras): Isabel Allende y su «Juego del Ripper», «Dispara, yo ya estoy muerto» de Julia Navarro o «Las tres bodas de Manolita» de Almudena Grandes ocupan los primeros puestos de un ranking en el que se cuela por supuesto el fallecido García Márquez, que seguro ya sabría que a su muerte haría caja. Así somos, nos gusta reconocer el talento cuando ya se ha ido.
Sin embargo, sí que se escapa una pequeña excepción entre best sellers de tapa cromada y brillante: «Yo fui a la EGB», de Javier Ikaz y Jorge Díaz, con casi 110.000 ejemplares vendidos, todo un hito en una industria que ha visto descender sus cifras gravemente estos últimos años. El éxito del pequeño cuaderno que nos retrotrae a la infancia reside precisamente en hacernos partícipes de la nostalgia, y que surge de una página de Facebook con el mismo nombre en la que miles de usuarios han participado con sus Nancys, Playmobils, LPs de vergonzosa autoría y mil y una bizarradas con sabor ochentero.
Un paso más allá va «El libro troll» del youtuber «Elrubius»(personaje que se dedica a grabar sus anécdotas y sketches y subirlas a YouTube) que pronto llegará a las 30.000 con apenas dos meses de vida en las librerías, una auténtica revolución en el sector. El alter ego de Rubén Doblas nos trae un «álbum de recuerdos y cuaderno de actividades» que también se relaciona de forma interactiva con su canal de YouTube, atrayendo innegablemente a un público jovencísimo totalmente enganchado a sus andanzas.
¿Negarse a que un libro más idiota nos invada o agradecer a los últimos medios por conquistar nuevas audiencias? ¿Un libro no es un libro al fin y al cabo, y lo importante es crear hábito? ¿O importa tanto el contenido como la forma, y las publicaciones de relleno trash atontan tanto o más que una buena tarde de telebasura?
La clave está en cuidar la literatura juvenil y la educación por la lectura. También existen autores como Blue Jeans, que se ha aprovechado del fenómeno de masas y fan para crear una escuela de jóvenes lectores nunca vista desde Jordi Serra i Fabra. Una generación enganchada a un escritor siempre es algo positivo, pues deja el germen de la literatura en sus ávidos hipotálamos adolescentes.
Y sobre todo, la clave está en entender que hay más literatura de la que vemos en las listas de «lo mejor de» y las rancias estanterías de El Corte Inglés. Que existen publicaciones independientes e intrépidos editores que se la juegan por arriesgar más allá de lo que un best seller ofrece. Algunos, muy cerca, como «Micromegas», «Ediciones Tuertas»o «La Fea Burguesía» de Murcia y Caravaca o «Balduque» en Cartagena. Este verano démosle una oportunidad a algo nuevo y sorprendente, libros hechos con amor y auténtica pasión por las letras.