Colectivo de Asociaciones de caza y cotos deportivos de la Comarca del Noroeste y Rio Mula”

El conjunto de aficionados a la caza de Caravaca de la Cruz, resto de la Comarca del Noroeste y Rio Mula asistimos estos días estupefactos a la artificial polémica creada en torno a la adjudicación de los montes aledañMontes de Caravacaos a este municipio para su aprovechamiento cinegético. Es tal el cúmulo de despropósitos vertidos en los medios, con consecuencias políticas incluidas, que se hacen imprescindibles unos apuntes de cordura e información no manipulada.
No queremos creer que la marejada sea malintencionada, preferimos pensar que es fruto de la ignorancia respecto a la actividad cazadora y la falta de humildad para buscar asesoramiento de todas las partes, especialmente el de nuestro amplio colectivo. Nadie nos ha preguntado nada, ni pedido explicaciones ni ha hecho ningún esfuerzo por comprender. Se han limitado a despotricar y crear malestar entre los ciudadanos de forma absurda, como a continuación explicaremos. Conviene recordar que sólo en el municipio de Caravaca hay unas mil licencias en vigor, varios miles en la comarca y unas 40000 en total en la Región de Murcia. No existe ningún otro colectivo federado en España ni la Región que aglutine a un número de aficionados mayor, ni siquiera el todopoderoso fútbol. De este modo son miles de personas y no algún ciento resultado de sumar una treintena de colectivos los que hay detrás de estas palabras. Somos miles los que nos sentimos indignados y dolidos por un ataque frontal a nuestra afición inmerecido y gratuito.
Aunque a nadie le interesen estas puntualizaciones porque nadie nos las ha pedido, agradecemos que se nos ofrezca la oportunidad de poder argumentar contra esta conjura política y mediática:
En primer lugar explicarle al ciudadano tolerante, que los montes de Caravaca han sido desde siempre terreno cinegético, y que a todos los cazadores de la localidad y resto del Noroeste excepto los de muy nueva hornada nos han «salido los dientes» recorriendo sus rincones disfrutando de nuestra pasión. La inmensa mayoría era terreno libre, en donde la gente con menos posibilidades podía salir los domingos sin tener que pagar un coto, y así ha sido hasta que hace unas temporadas se prohibió la caza en los terrenos sin acotar, una verdadera injusticia que no viene al caso. El resto, zona de Cueva Valero y Enebrales, estaba arrendada por la Sociedad de Cazadores Vera Cruz de Caravaca. Por causa de la crisis la sociedad local pasa por una época complicada, por lo que no ha podido optar a la adjudicación de estos montes, por muy baratos que a algunos les parezcan. No comprendemos cómo muchos se permiten el lujo de opinar que los 15.000 euros a pagar en 5 años de la adjudicación es poco dinero cuando en realidad debería ser GRATUITO, como siempre lo fue, para cualquier cazador con licencia en la Región de Murcia, pues es terreno cinegético de propiedad pública. Es como si a otros les cobrasen por buscar setas, pasear o montar en bici o caballo a través de ellos.
Pero parece ser que el mayor pecado consiste en que sea una sociedad con sede en Mula la que ha adquirido los terrenos para su aprovechamiento. Estos comentarios que hemos tenido que escuchar son pueblerinos, de boina y «gallada» en el sentido más despectivo del término. Para que se hagan una idea es como si el próximo verano fuesen ustedes a bañarse a Mazarrón y una panda de palurdos con pancartas intentara impedírselo a todos los que provengan «del Paretón hacia arriba», argumentando que ese trozo del mediterráneo es suyo. Estos montes, por más que les duela, son patrimonio de la Comunidad Autónoma, por tanto de todos los murcianos, y se han adjudicado mediante un procedimiento estándar, legal y cristalino.
Lo que nadie se ha molestado en averiguar es que precisamente esa sociedad de Mula ha arrendado estos montes en deferencia a sus socios caravaqueños, que son muchos y cada vez más, pues es un colectivo que reúne aficionados de todo la Región, y en la actualidad es la gran esperanza de la caza al alcance de todos en la Comarca.
Parece ser que los senderistas, ciclistas, alpinistas, etc… de esta ciudad tienen mucho más cariño a sus montes que el resto de ciudadanos del Noroeste y rio Mula a los propios, porque a los cazadores de Caravaca nadie nos ha despreciado en los montes públicos de Bullas, Moratalla, Calasparra, o Cehegín; aunque no sabemos si a partir de ahora podremos cazar en los montes de Mula, porque el oprobio que se les ha hecho a los Muleños y cazadores del Noroeste en general por parte del Ayuntamiento de Caravaca no ha sido el «sumun» de la diplomacia local no.
Sobre los comentarios demagogos de algunos defendiendo su derecho a pasear por el campo sin riesgo de que les peguen un tiro…Lo peor es que hay gente que se cree estas cosas. El 95 por ciento de los terrenos por los que usted circule, ande, corra, salte o vuele de España son cotos de CAZA, donde la gente CAZA, y todavía no se ha hecho obligatorio el uso del chaleco antibalas para transitarlos, lo que seguramente significará que la mayoría de personas que sale al campo dentro de un coto vuelve a casa con vida e indemne.
¡No sean ustedes ridículos! ¿Pretenden granjearse el apoyo de la gente con el miedo? Pues eso es propio de otros regímenes políticos, no del nuestro. La actividad cinegética, aunque lo ignoren, está perfectamente regulada, mediante distancias reglamentarias a vías públicas, fechas, cupos, seguros de responsabilidad civil, manejo de armas y un largo etc. Por si no lo saben, el número de cazadores que pueden practicar la actividad en el mismo día en las dos mil hectáreas que estamos tratando no va más allá de media docena. No sabemos por qué se alude a que estas zonas se encuentren dentro de la red Natura 2000, o sean LIC (no ZEC como también se ha dicho), cuando el aprovechamiento de la caza es compatible y aconsejable en este tipo de espacios. Tienen ustedes un concepto de la caza algo trasnochado e infantil, tipo Disney: «Cazador=malo malísimo»; olvidándose por completo de que el cazador entiende y ama la naturaleza más que nadie, e invierte cantidades prohibitivas de dinero en conservación de especies, cinegéticas y no cinegéticas. ¿Que no se lo creen? Normal. Al ecologismo de salón le gustaría meter el campo dentro de una urna y tragarse la llave. Les da mucha pena que el cazador «asesine» a los animalitos silvestres pero la goza comiéndose a los pobres desgraciados de granja engordados con dinamita para las arterias y que un «sicario» ha matado para ellos.
Para concluir, a muchos nos pareció también una idea interesante el reciente nacimiento de la plataforma PLADENAT, que pretende aunar esfuerzos de todos los amantes de la naturaleza y el montañismo. Somos de los que piensan que la unión fomenta la mejora y el diálogo…pero no. ¡Nuevo despropósito! Resulta que el objetivo principal de esta incipiente asociación es crear un frente común contra el enemigo cazador y los aficionados a la moto de campo, quads y todoterrenos. Prueba de ello es que puede adherirse cualquiera excepto quién utilice armas o vehículos a motor. ¡Muy conciliador! ¡Eso son ganas de llegar a un entendimiento para compatibilizar todos los usos y disfrutes posibles!
Nosotros somos quienes portamos armas pero el talante confrontador lo están adoptando otros. Ha habido compañeros que en la temporada de reclamo ya han sufrido ataques verbales por parte de «amantes de la naturaleza», que también se están dedicando a quebrantar la ley arrancando las señalizaciones de acotado para hacer todo el daño que pueden. Sólo queremos que estas líneas sirvan para que los ciudadanos puedan recapacitar cabalmente y no con una información sesgada que les manipula y aproxima a conductas sectarias e intolerantes. Asimismo instamos al Ayuntamiento de Caravaca a replantearse su postura frente a este asunto, pues somos multitud los que nos sentimos defraudados por unos representantes malmetidos por un falso conservacionismo por el que se han dejado arrastrar sin tener siquiera competencias. Un error impropio de dirigentes que buscan representar a todos sus conciudadanos y no solo a una minoría ruidosa.