MANUELA SEVILLA

Todos los pueblos alaban su Semana Santa como la mejor, deseando que acudan a ver los distintos actos y así reactiven el turismo de la localidad. Pero sí es verdad que Calasparra cuenta con un ramillete de singularidades en estos días, que otros pueblos de alrededor no comparten. En orden cronológico de la Pasión de Cristo serían estos cinco actos, algunos únicos y otros con unas peculiaridades que los hacen distintos al resto de la Región de Murcia.


EL PRENDIMIENTO
El Huerto de Getsemaní se traslada al pueblo de Calasparra. Escenario efímero que se coloca en Miércoles Santo para celebrar la representación teatral del Prendimiento de Jesús. Todo comienza con la construcción del Huerto de los Olivos, de forma circular con palmas, olivo y, antes, sabina (curiosamente los símbolos de las tres culturas asentadas en le levante español) Los personajes que intervienen son la escuadra de “picas” o “armaos”, la imagen de Nuestro Padre Jesús, la imagen de San Pedro y el Párroco del pueblo que, subido en un torreón, hace el personaje de Jesús y otro hombre, que hace de Judas. El primer acto, tras el sermón del cura, es de una singularidad única. Una figura de ángel se descuelga del balcón con un mecanismo y baja junto a la imagen de Jesús, produciéndose un efecto escenográfico que nos ayuda a adentrarnos en la trama de la representación, basada en el Evangelio de San Lucas, que es el único que nos habla del ángel con rompimiento de gloria, para reconfortar a Jesús antes de ser apresado. En este momento suena la corneta de fondo y entra la escuadra de picas en el huerto. Comienza el cura haciendo las veces de Jesús y pregunta a los romanos “¿A quién buscáis?”, pero nadie contesta. A la segunda ocasión que lo pregunta, los picas se ponen de rodillas, preparándose para la acción, y en la tercera, los picas contestan “A Jesús “de” Nazareno” y la voz del párroco contesta ” ¡Aquí me tenéis, prendedme!” Entonces se produce una emotiva escena, el centurión de los picas sube y ata las manos del Nazareno. Y el último personaje: el pueblo que acude al Parque del Prendimiento, manteniendo viva esta tradición.
NUESTRO PADRE JESUS
Una escultura que resurgió de las cenizas de un incendio, como ave fénix, y se envolvió de más belleza, de ahí su singularidad. Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen de vestir realizada en madera policromada del siglo XVII, atribuido a Nicolás de Bussy. Vestido con túnica de terciopelo en color morado y con detalles y puntillas en oro. Está representado de pie, mirando al frente, girando levemente la cabeza hacia la derecha. La expresión del rostro es muy dramática, como las esculturas barrocas que llevan su realismo a la máxima expresión: boca entreabierta indicando dolor, ojos grandes, entrecejo elevado y nariz alargada son rasgos típicos del escultor Bussy aunque no está documentada su autoría.
El cabello está labrado al igual que la barba, pero se le ha superpuesto una peluca de largos cabellos. Éstos están recogidos por la corona de espinas de madera que los sujeta. El color de la piel es muy oscuro, ya que dicha imagen fue quemada en el interior del templo de San Pedro con otras esculturas, pero encontrándose la cabeza intacta entre los escombros del incendio. Este hecho acrecienta la devoción que tienen los calasparreños a esta imagen.
LA PASION DE CRISTO
Es maravilloso que después de la procesión de Jueves Santo, cuando ya estás recogido en tu casa, te despierte una celestial melodía o te arrope en tu dulce sueño, según sea el caso… Nos referimos a La Pasión, donde un grupo de personas (casi todos músicos de la Banda de Calasparra) recorre las calles del pueblo tocando una y otra vez una antigua melodía, a la vez que cantan y recitan unas estrofas sacadas de la sabiduría popular. Van de casa en casa y en algunas los invitan a pasar y tomar algo para alargar la noche que ya les da, de amanecida.
Jueves Santo por la noche
Sentóse Cristo a la mesa
Con todo su apostolado
Y con su bondad inmensa
Nos dio su cuerpo sagrado
Melodía y letra de tradición oral, música cantada que un grupo de calasparreños se resiste a que se pierda y que tiene sus orígenes en la Asociación de Música de Calasparra que la han ido recogiendo de sus antepasados, esta tradición de origen mediterráneo, la tenemos en otros puntos de España, destacando los Auroros de Murcia.
EL SEÑOR DE LA CAMA
Es la figura más antigua que procesiona en la Semana Santa. A pesar de estar hecha de un material endeble, como es el cartón, y de haber atravesado un sinfín de acontecimientos históricos (dos guerras) y el desgaste del tiempo, se conserva en perfectas condiciones. De titularidad particular es custodiada por la familia García, documentada desde 1816. Es un Cristo del Descendimiento utilizado para representar el Auto Sacramental de la Crucifixión, por esto tiene los brazos móviles. En la noche del Viernes Santo luce en la cama y al finalizar la procesión es impresionante escuchar una trompeta que toca a “silencio “en el balcón de la Iglesia de San Pedro, mientras entra en el templo. A continuación la Dolorosa de luto y envuelta en la tenue luz de velas, el trono se gira en la puerta del Templo con el sonido de la Banda de Música, todo esto para entrar de espaldas al Templo, despidiéndose así de todos los que la han acompañado durante la vela de su hijo.
EL CARACOL
Y por último, durante el Domingo de Resurrección, cuando ya la semana Santa toca a su fin y todo es alegría por la resurrección de Jesucristo, se realiza una danza como broche final a estos días, que es un acto de gozo para el pueblo. La escuadra de picas organiza un baile como un caracol símbolo de vida. Los legionarios marcan una serie de espirales cuyas líneas se entrelazan, hacen y deshacen. El cabo de picas lo dirige acompañados de la Banda de Jesús. Es el Caracol de los Armaos, se inicia un giro hacia la izquierda en espiral, hasta concentrarse en un punto, posteriormente se procede a invertir el proceso y la espiral sigue entonces la dirección de las agujas del reloj. Puede significar la bajada a los infiernos y el ascenso al Paraíso. Y quizás fuera eso lo que trataban de enseñar a los fieles, los armados romanos de la Semana Santa española. Entre los pueblos que conservan esas danzas están Aledo, Alhama de Murcia, Jumilla (Murcia), Granátula de Calatrava, Almagro (Ciudad Real) y Orihuela (Alicante).
Estas son cinco de entre otras singularidades que tiene la Semana Santa calasparreña que si ya son significativas para los lugareños, nosotros queremos que se las conozcan para dar significado al singular atractivo de nuestra Semana Santa.