José Molina. Doctor en Economía, Sociólogo y Miembro de Economistas Frente a la Crisis

La política laboral que se impulsa desde el gobierno, está forjada en el más duro concepto neoliberal, y esa opción nos lleva por un camino errático y equivocado. No se sostiene, que aquellos que presumieron cuando estaban en la oposición, que nos sacarían de la crisis, estén haciendo todo lo contrario, nos están hundiendo a la sociedad dejándonos con menos recursos en la vida económica y en la convivencia social. Y lo que es peor todavía, que no se ve salida, ni a medio ni a largo plazo, con esta política socialmente suicida. El Banco de España, ha bajado sus expectativas de crecimiento, la UE también reduce sus indicadores de crecimiento, y en la economía regional murciana, sentimos que sus repercusiones serán muy perjudiciales. El primer indicador ya nos ha dado una llamada de atención, cuando el empleo, aunque muy precarizado, ha crecido en España, en Murcia, el paro ha subido un 4%, siendo el segundo mayor crecimiento negativo en términos relativos en el país. En Murcia, se han perdido 10.300 empleos en el tercer trimestre. Nos preocupa, porque no vemos respuesta, y nos quieren vender una sensación de que estamos superando la crisis, que no es realista, porque lo único que superamos, es la capacidad de aguante. ¡Hasta cuando! A los que ven al turismo como locomotora para la región, deben de reflexionar con estos datos, porque el sector tiene poca estabilidad, bajo valor añadido, y del empleo tampoco tira. Es significativo, que comparando el 3º trimestre de este año, con igual periodo del año pasado, el paro aumento en 4.800 personas más. Algo estaremos haciendo mal, cuando en doce comunidades autónomas han bajado el paro y sólo Murcia con Rioja han sido las que han contabilizado subidas de parados. Estamos viviendo las consecuencias de haber precarizado el mercado de trabajo en la región de Murcia, la huida de la población joven y mejor preparada por no tener salida laboral, nos pasará factura, así como las desigualdades que está produciendo el sistema, fenómeno que están denunciando las ONG de la región. Sin embargo oímos machaconamente, que no hay más salida que las políticas de austeridad, con las consecuencias delos recortes sociales, porque cualquier otra alternativa nos devolverá a las políticas de déficit. El gobierno se ha instalado en el pensamiento único, y no observa como estamos viviendo con incertidumbre el presente y nos guían a un futuro lleno de sus propias dudas que no han sabido solucionar. Lo único cierto es el malestar social reinante. Una política económica regresiva, insensible a las demandas ciudadanas, tiene bloqueada a la sociedad, que impide que empresarios con iniciativa tengan facilidades para participar en el desarrollo de sus actividades, creando empleo y saneando sus resultados. Precisamos un cambio a políticas más inflacionistas de Norte a Sur, porque el crecimiento está en situación plana, para salir de esa situación se precisa más inversión pública orientada al desarrollo de las economías productivas, y tambiénterritorializándolas en las regiones más deficitarias. Además, tiene que ir acompañada de una fiscalidad más activa, que luche por reducir las bolsas de fraude y corrija con eficacia, que los que más ganan o poseen riqueza, paguen más. Llegados a este punto, la respuesta ciudadana es esencial, porque sin presión para una nueva política económica, la expectativa social de más desigualdad no se puede soportar por más tiempo. No podemos dejarlo todo al juego democrático de unas elecciones, porque las urnas nos pueden dar muchas sorpresas. Por eso desde ahora, queremos que los partidos se comprometan con los ciudadanos a los programas económicos que piensan defender y aplicar en el futuro, porque hasta ahora solo hemos visto muchas protestas y ruido, pero queremos conocer las políticas sociales y de empleo, el apoyo a las empresas desde el sistema financiero y que el crédito a las familias se recupere. Garantizar un funcionamiento ordenado, controlado y que nos devuelvan lo robado.