MAGDALENA GARCÍA/@garciafdez

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La primera vez que pisé México… 19 de junio de 2012. Una fecha sin duda que cambiaría mi vida. Aunque lo que realmente está haciendo que entre en un proceso de cambio profundo interno, y como consecuencia el externo son cuestiones que me llegan de gente que tiene ese don de hacerte pensar en ti misma.
Puedo recordar perfectamente el momento en el que llegué. Ver tantas diferencias culturales, humanas, ambientales, me abrió los ojos a una perspectiva que estando siempre en el mismo lugar jamás hubiera podido tener. Recuerdoese momento preciso, y todo lo que se ha ido aconteciendo desde entonces.
Llegué a hacer las prácticas de mi Máster. Luché con todas mis fuerzas desde España poder salir de allá y cruzar el charco. Experimentar en el terreno real lo que era la cooperación, y conocer el país en el que se había basado mi proyecto final. Y al fin estaba acá… Viajando del Distrito Federal a Chiapas, y de Chiapas al Distrito Federal constantemente. Conviviendo con las comunidades de los Altos de Chiapas, los Tzotziles. Enriqueciéndome con las mujeres de la cooperativa J’ Pas Joloviletik. Mujeres tejedoras que luchaban día a día por incrementar sus ingresos y mejorar así la vida de sus familias.
Alguna vez escribí sobre esta experiencia. Cuando se acababa ese período… Conocí mucha gente que me llenó la vida de otras cosas muy diferentes a las que estaba acostumbrada, y sentí que mi recorrido por este país se quedaba a medias.
La vuelta a España no fue tan esperanzadora, así es que lo primero que me planteé al volver fue «regrésate a México y busca… «. Y así fue. Encontré un trabajo que me apasionaba. También me encontré con la Brucella, o la llamada antiguamente «Fiebres de Malta». Las condiciones del lugar donde trabajaba eran de absoluta marginalidad, y cuando trabajas con ellos tienes que adaptarte a todo. A dormir en el suelo y a comer lo que ellos tengan. Todo forma parte de la aventura y del aprendizaje. Encontré también el amor, y el desamor.
Y con esas me volví a la misma España que había dejado. Una España maltratada y desencantada, a la cual se le veía muy poco horizonte. Así es que llegó mi tercer viaje a México.
Éste, en el que estoy, es el que me ha hecho pararme un segundo y reflexionar sobre qué estoy haciendo. Son muchas cosas las que te hacen llegar a ciertos puntos. Luchar porque todo se estabilice (papeles de migración, trabajo, sueldo, casa… No sé muy bien cuál es el mejor orden). Y personas… Aquellas que te comentaba al inicio. Estoy decidiendo qué hacer. No me voy a presionar. Cada día surgen nuevas oportunidades. Hay días que me siento triste… Pero esos días también quiero vivirlos. Hace unos días me hicieron esta pregunta «Entonces, ¿tú te mueves más por tu mundo externo que por el interno?». En ese momento intenté justificarme… Pero me hizo pensar. Si estoy bien conmigo, todo estará bien esté donde esté. Ahora solo falta que la teoría se aplique a la práctica. Estoy en ello, sigo aprendiendo. Tengan paciencia.