FELIPA GEA/Psicóloga, Sexóloga y Neuropsicóloga/

ESPACIO DE ALCOBA

Me enorgullece volver a saludaros y que compartáis esta nueva aventura conmigo. Como ya sabéis, mi sección depende mucho vosotros/as y, como no puede ser de otra manera, esta semana recojo una de las sugerencias recibidas.

Hola.

Os escribo a propósito de vuestra sección en «El Noroeste».

Hace unos tres años escuché a una persona que hablaba sobre la experiencia angustiosa que estaba viviendo su hermana porque tenía un hijo de pocos años, de cuatro o cinco años, que se masturbaba frecuentemente y lo hacía delante de la gente, e incluso de una hermana. Lo vivían con horror y no sabían cómo comportarse y reconducir la conducta de su hijo.

No tengo hijos(as) ni sobrinos(as) aún; tampoco hermanos(as) menores ni recuerdo si yo lo hacía, pero supongo que esto es una conducta bastante frecuente. Además, no creo que tenga que ser un factor de riesgo de conducta sexual desviada. Posiblemente, sea una conducta normal que los padres (y las madres) la ven desde su perspectiva adulta.

Me gustaría que se tratase este tema en vuestra sección desde una visión amplia y naturalizada, erradicando distorsiones que haya que eliminar y dando pautas educativas a los padres y madres, siempre desde la consideración y respeto a la diversidad sociocultural de los(as) lectores(as).

Sin más, sólo resta agradecer vuestra sección, ¡¡es muy interesante!!

La sexualidad infantil es un tema amplio, el cual voy a necesitar abordar durante varias semanas, ya que hoy la columna se me va a quedar corta. No obstante, os daré unas pequeñas pinceladas generales y prometo hablar de pautas para la próxima.

Lo primero que hay que saber es que todas las personas somos sexuadas y, por lo tanto, sexuales desde que nacemos hasta que morimos. Tenemos un cuerpo sexuado donde reside y se vivencia la sexualidad: nos permite pensar, comunicarnos, expresarnos, entender, disfrutar, sentir y hacer sentir. La sexualidad es un aspecto que nos acompaña durante toda la vida. Otra cosa es que, a nivel histórico y contextual, hayamos aprendido que la sexualidad infantil no existe y como no existe, hay que evitarla a toda costa.

Lo cierto es que la sexualidad se vive y experimenta de una forma distinta en cada etapa vital, y en la infancia se desarrolla y expresa a través de la curiosidad (observación, preguntas, autodescubrimiento…) y el juego (exploración, imitación, identificación…), siempre tomando en cuenta que el sentido y significado que dan a este tipo de conductas y experiencias nada tiene que ver con lo que las personas adultas se imaginan en sus propias carnes. Cuando un/a niño/a expresa de algún modo su sexualidad no piensa, por ejemplo, en si lo que está haciendo está bien o mal, o si debe hacerlo en privado o en público. Las cosas son mucho más simples, cuando repite una conducta es porque le es placentera, ya está.

Hay que tener en cuenta que no han aprendido todavía lo que significa el sexo, tocarse en público o qué es la masturbación. Por este motivo, es importante no malinterpretar las expresiones de su sexualidad desde nuestra visión y experiencia adulta. Tampoco hay que obviar estos comportamientos y mucho menos presentárselos como malos, hay que enseñarles que se deben hacer en privado, que forman parte de la intimidad de cada persona, y hacerlo desde la visión de que estas expresiones forman parte de nuestro desarrollo. Os ayudará conocer algunos de los hitos a nivel sexual que se dan desde el nacimiento y en la infancia:

– Descubrimiento del propio cuerpo y experimentación de sensaciones (autoexploración, contacto, caricias, besos, abrazos…).

– Relaciones y vínculos afectivos con las figuras de apego, incluyendo sentimientos hacia las mismas.

– Conciencia del propio sexo, de la existencia de los otros sexos y las diferencias existentes entre ellos.

– Primeras nociones sobre estereotipos y características asociadas a lo femenino-masculino.

– Curiosidad por el cuerpo adulto y el de sus semejantes (niños y niñas).

– Interés por su propio origen, reproducción, relaciones sexuales y amorosas de las personas adultas.

Sé que me quedo con trabajo pendiente, aunque mientras seguiré esperando vuestras sugerencias, cuestiones, dudas, inquietudes… a través de las vías pertinentes: por correo electrónico (espaciodealcoba@gmail.com / felipagea@gmail.com); por página web (www.espaciodealcoba.com); por redes sociales de Facebook, Instagram y Twitter (@espaciodealcoba); y por carta a Avenida de Murcia, 87. Bullas (Murcia), 30180”.