Nuria Faus/Sexóloga, Asesora de Salud Sexual y Ocio Adulto.

Todos hemos visto alguna vez en alguna película a una pareja en un jacuzzi o una piscina dándose placer mutuo por debajo del agua. Es cierto que las caricias sumergidas son muy excitantes, la piel se hipersensibiliza dentro del agua y el roce parece mucho más intenso. Además el cuerpo esta resbaladizo y accesible a ser recorrido muy fácilmente. Los besos también se tornan mucho más excitantes porque son más húmedos que de costumbre, y a nuestras zonas erógenas la humedad les encanta porque retroalimenta las señales del placer. Con todos estos ingredientes la pasión está asegurada, o por lo menos eso es lo que parece.

En el caso de las mujeres, experimentamos una situación contradictoria que no nos han contado y que parece no ocurrirle a la actriz que sale en esa escena del jacuzzi. Cuando parece que todo nuestro cuerpo está repleto de deseo y excitación nos encontramos que nuestra vagina se ha ido de vacaciones a otro lugar y nos ha dejado solas ante el peligro.

La vagina vive continuamente en un entorno de humedad necesario para funcionar óptimamente. La lubricación vaginal se da permanentemente en condiciones normales, sin embargo cuando nos sumergimos en el agua ocurre el fenómeno contrario.

¿Qué es lo que ocurre? ¿Es que realmente no estamos tan excitadas como pensamos? La respuesta es bien sencilla. Se trata de un mecanismo automático de prevención. El agua es una fuente incansable de microorganismos y bacterias. Nuestra vagina se protege de éstos creando un territorio hostil para que estas bacterias no se queden a vivir permanentemente dentro de ella. Así que, cuando nos sumergimos en el agua, el pH vaginal cambia radicalmente para no albergar ninguna infección. No se trata de una falta de excitación sino de un método de prevención biológico. Por suerte esto no tiene porque acarrear ningún problema, puesto que siempre podemos salirnos del agua y voilá! Nuestra vagina está totalmente preparada para la penetración. En cuanto dejamos de estar sumergidas toda esa excitación baja rápidamente a nuestros genitales y nos provoca oleadas de placer en la zona. Sí lo que queremos es seguir disfrutando dentro del agua, también existen soluciones accesibles. En el mercado existen lubricantes con silicona. Como sabréis la silicona es impermeable, por lo que estos lubricantes dejan una película impermeable que dura mucho más tiempo que un lubricante convencional.

Realizar sexo en el agua es muy placentero y saludable siempre y cuando se tengan una serie de premisas en cuenta:

-Inspecciona el terreno. Asegúrate que la zona esta adecuada en cuanto a temperatura, limpieza, intimidad y seguridad. Si estas en la playa tienes que llevar especial cuidado con las advertencias de oleaje y resaca.

Cuidado con el exhibicionismo. Hay que ser respetuosos en los lugares públicos, puesto que realizar actos sexuales en público está sancionado y os podéis meter en un buen lío.

Utilizar preservativo. Si utilizas preservativo ponerlo dentro del agua no es recomendable además de que es muy difícil porque se resbala. Para ponerlo correctamente el pene debe estar fuera del agua y durante la penetración hay que estar atento que no modifique su posición.

Utilizar lubricantes. Los lubricantes de silicona son específicos para este tipo de prácticas. Se debe poner fuera del agua, ya que si lo hacéis dentro no se impregnara en la piel. Y tener en cuenta que lo que queremos lubricar es el interior de la vagina, por lo que hay que aplicarlo en lo que vaya a entrar dentro de ella sea un pene, los dedos o cualquier juguetito.

Infórmate de nuestras reuniones de Tuppersex

Telf: (+34)659 580 259

www.sexua2.com